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Persiste la desaceleración en América Latina y se reducen proyecciones de crecimiento

La próxima semana BBVA Research dará a conocer sus nuevas proyecciones de crecimiento para América Latina, una región que vienen mostrando preocupantes signos de desaceleración en medio de un entorno global afectado por la tensión entre China y Estados Unidos, y con problemas internos de carácter político y fiscal en varias de sus economías. Ya organismos como el FMI, el Banco Mundial y la OCDE han reducido sus proyecciones para la región y sus países.

En efecto, hace pocos días el Fondo Monetario Internacional (FMI) bajó nuevamente sus estimaciones de crecimiento para la región, ubicándolas en apenas 0,2% para este año y en 1,8% para el 2020. En su informe Perspectivas de la Economía Mundial señala que la región enfrenta escenarios políticos volátiles y debilidad en materia fiscal, especialmente en sus tres principales economías, a las cuales redujo su proyección entre 05 y 0,6 puntos porcentuales frente a las que tenía en julio pasado.

El FMI señala que la región se ve principalmente afectada por los bajos resultados en Brasil, debido a las interrupciones en sus cadenas de suministros en la minería, entre otros factores, que lo llevarán a crecer solo 0,9% este año, recuperándose en 2020 hasta lograr un crecimiento de 2%, gracias a más estímulos monetarios.  Para México, el organismo multilateral recortó su previsión a 0,4% en 2019 y 1,3% en 2020, debido a la debilidad de la inversión y a la ralentización del consumo, ante la incertidumbre que generan las políticas del Gobierno.  En el caso de Argentina espera que se profundice la contracción hasta 3,1% este año.

En septiembre pasado, la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) también rebajó sus proyecciones para las tres principales economías de la región, situando el crecimiento de Brasil en 0,8% en 2019 y 1,7% en 2020. Se espera el próximo año una reducción de las tasas de interés para reactivar el consumo. Para México, las proyecciones son de 0,5% y 1,5%, respectivamente; y ante la incertidumbre política, la depreciación del peso y el aumento de la inflación, para Argentina estima un PIB de -2,7% y -1,8% en cada uno de estos años.

Por su parte, la calificadora de riesgo Fitch Ratings también recortó de manera importante su previsión de crecimiento para América Latina a 0,7%, desde 1,9% anterior, al percibir los efectos negativos de la tensión comercial entre Estados Unidos y China, así como la incertidumbre por las políticas internas. Agrega que el lento crecimiento de la economía mundial y de China, así como la volatilidad en el precio de las materias primas son un desafío para la región, al igual que las reformas específicas que necesita cada país para recuperar la confianza doméstica y la actividad productiva.

Más optimista se ha mostrado el Banco Mundial, que prevé un crecimiento de 1,7% para la región este año y 2,5% en 2020, gracias a un impulso gradual en Brasil y una recuperación en Argentina. No obstante, advierte que “una desaceleración más aguda de lo previsto en los Estados Unidos y China podría tener efectos negativos sobre el crecimiento regional a través de los canales comercial, financiero y de las materias primas. Una respuesta negativa de los mercados a las débiles posiciones fiscales y alteraciones causadas por desastres naturales son otros de los riesgos significativos”.

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