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Deuda> Financiación responsable Act. 07 nov 2022

Compra ahora, paga después (BNPL): todo lo que debes saber antes de aplazar pagos

Compra ahora, paga después: todo lo que debes saber antes de aplazar pagos

El auge del comercio electrónico está propiciando el crecimiento de nuevas formas de pago que buscan captar a diferentes perfiles de consumidores con necesidades diversas, entre las que se encuentra el pago fraccionado. La fórmula ‘Buy Now, Pay Later’ tiene sus ventajas, pero también algunos inconvenientes que es necesario conocer para no poner en peligro la salud financiera.

Una de las modalidades con mayor presencia en las compras ‘online’ es lo que en países anglosajones se ha bautizado como ‘Buy Now, Pay Later’ o BNPL (‘Compra ahora, paga después’). Es una fórmula, en principio, cómoda y atractiva, ya que permite diferir en el tiempo el pago de un producto o servicio, fraccionando el importe en varias cuotas, generalmente sin pagar intereses.

Hay que tener en cuenta que, si por alguna razón no es posible hacer frente a tiempo a las cuotas periódicas, se cobrarán comisiones por retraso en el pago y unos intereses generalmente muy por encima de la media del mercado en préstamos al consumo.

Se utiliza con frecuencia en productos que no suponen un importe elevado, como puede ser ropa, cosmética, accesorios para el hogar, dispositivos electrónicos o compras recurrentes en cualquier plataforma de ‘ecommerce’. “El auge de las compras online, especialmente desde la pandemia, ha relanzado el uso de servicios de aplazamiento de pagos”, dicen los expertos de Funcas.

Cómo funciona el BNPL

Las condiciones de este tipo de financiación consisten, por regla general, en hacer un primer desembolso en el momento de comprar y pagar el resto en varias cuotas del mismo importe, durante las siguientes semanas o meses. Por ejemplo, un pedido de ropa de 100 euros se puede afrontar en cuatro plazos. En el momento de la operación se pagan 25 euros y los otros tres pagos restantes, cada mes o cada dos semanas, según las condiciones de cada empresa.

Compra ahora, paga después: todo lo que debes saber antes de aplazar pagos

Por tanto, es imprescindible tener previsto en el presupuesto ese gasto fraccionado para tener dinero suficiente y poder pagar la cuota en plazo, evitando así que la deuda inicial aumente rápidamente y se convierta en un problema.

Ventajas e inconvenientes del 'Buy Now, Pay Later'

Otra característica de este tipo de financiación es que da la opción de diferir pagos pequeños, cuando los créditos convencionales solo están disponibles a partir de unos cientos de euros. Es precisamente esta cualidad la que hace que los comercios que ofrecen el pago fraccionado aumenten sus ventas considerablemente: un informe de la empresa de estudios de mercado Cardify estima que la mitad de los consumidores aumentaría sus compras entre un 10 y un 40% con la implementación de BNPL, mientras que Clearpay, uno de los líderes internacionales en el sector del pago aplazado, calcula que el importe del ticket medio se incrementa en un 25% gracias al BNPL. Se reduce, además, la tasa de abandono del carrito -en un 35%, según un estudio de Mastercard- que se produce en muchas ocasiones cuando los consumidores ven el montante total de las compras realizadas.

Se trata de dos ventajas claras para los comercios y las pasarelas de pago, pero que pueden convertirse en riesgos para la salud financiera, especialmente de los ‘millennials’ y la Generación Z, que son los principales usuarios del BNPL. Como advierte el Banco de España en su portal Cliente Bancario, “comprar y pagar luego es muy tentador, pero puede fomentar la compra impulsiva, y por ello hay que poner sensatez para no terminar endeudándose en exceso. Tarde o temprano tendrás que pagar esas pequeñas deudas y se pueden acumular”.

Dos preguntas clave antes de fraccionar un pago

“La deuda no es buena ni mala en sí misma, es una facilidad más que permite al cliente llevar a cabo sus proyectos, siempre que encaje dentro de unos parámetros que permitan asegurar su salud financiera”, explica Roberto Pagán, director de Medios de Pago de BBVA en España.

Por ese motivo, es recomendable que, antes de optar por darle al botón y aceptar este tipo de pago a plazos, cada usuario se haga dos preguntas esenciales:

  1. ¿Voy a poder afrontar los pagos periódicos con mis actuales ingresos
  2. ¿Haría esta compra si tuviera que pagarla de golpe?

Si la respuesta a cualquiera de ellas es negativa, no es muy prudente recurrir a este método de pago.

¿De dónde viene su auge?

A día de hoy este modelo de financiación todavía se encuentra en una fase incipiente en España. Según el XI Informe de Tendencias en Medios de Pago de Minsait Payments, el 43% de los españoles declara conocerlo y solo el 15% de los consumidores lo utiliza.

En Reino Unido alcanza al 69% de la población en términos de notoriedad, mientras su uso se extiende al 29%. En México, por ejemplo, el 19% de consumidores decide hacer un pago en línea si se ofrece un método de pago aplazado sin intereses, según el Estudio Métodos de Pago de Consumidores Online de la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO) 2022.

Al principio, la mayoría de empresas de pagos que ofrecían esta modalidad eran ‘fintech’ que buscaban dar, sobre todo a los jóvenes, nuevas facilidades para realizar una compra. Sin embargo, hoy en día, también hay grandes bancos que brindan este servicio. Por ejemplo, BBVA, que cuenta con la tarjeta Aqua Más, que financia compras de tres meses sin intereses.

“En BBVA trabajamos en crear y optimizar soluciones que ofrezcan la misma flexibilidad que ofrecen las ‘fintech’”, explica Eduardo Flores, responsable del Programa Global de BNPL del banco, “ pero con una experiencia de usuario y confianza en quién está detrás del servicio incluso superior, teniendo en cuenta que tenemos unos excelentes posicionamiento de marca y capacidades digitales”.

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Juan José Solís, responsable de Nuevo Modelos de Negocio para el Core en BBVA, añade que “los bancos disponemos de más información financiera de nuestros clientes que las empresas ‘fintech’, por lo que tenemos una mejor gestión de riesgos”. Solís opina que es necesario que se desarrolle regulación que evite el fomento del gasto excesivo y proteja a los consumidores vulnerables.

El placer de gastar frente al dolor de pagar

En el auge de este método de financiación, tiene mucho que ver la manera en la que funciona nuestro cerebro. “Los sistemas BNPL son exitosos porque están alineados de alguna manera al instante del ahora, son potenciadores de la felicidad en ese mismo micromomento”, apunta Paco Lorente, profesor en ESIC Business School.

Este experto explica que para los compradores el BNPL es una alternativa que les ayuda a tener lo que desean en el preciso momento de manera fácil, sencilla y rápida, tres de los atributos más valiosos para el consumidor. “Y los vendedores también salen ganando, ya que es una forma novedosa y atractiva de conseguir esas ventas que antes no se ejecutaban. Es decir, todo un botón para activar en el momento de la verdad”, añade Lorente.

Efectivamente, tal y como han demostrado los expertos en neuromarketing, comprar produce placer (cuando lo hacemos se activa en nuestro cerebro el circuito neuronal de recompensas) y ese bienestar es aún más intenso si creemos que nos sale barato o gratis. Y teniendo la posibilidad de aplazar los pagos, se piensa que una compra cara al final sale a precio de ganga o que cuando llegue el recibo la situación financiera será más desahogada y no costará tanto afrontar ese gasto. “Tendemos a ser sobreconfiados, y siempre pensamos que estamos más preparados para afrontar situaciones de gasto a futuro de lo que realmente estamos”, explica Reyes Díez, del equipo de Behavioral Economics de BBVA.

Es decir, se reduce el ‘pain of paying’ (dolor de pagar), que es la experiencia negativa que a veces siente un consumidor durante el proceso de pago y que en muchas ocasiones desemboca en que abandone una compra.

“Las personas aprendemos por condicionamiento, por la consecuencia que genera en nosotros la acción en el momento presente. Sin embargo, las compras con pagos aplazados dificultan ese aprendizaje ya que la consecuencia de nuestro comportamiento (el gasto) no es inmediata y está diferida en el tiempo.” concluye Díaz.