La mayoría de tarjetas de crédito viene con instrucciones de uso. Es importante tenerlas en cuenta y dedicarles atención, ya que de esta manera se pueden evitar muchos contratiempos.

Conocer la tarjeta es clave. Pero como la idea no es llorar sobre la leche derramada, aquí se muestran los errores más comunes en los que incurren las personas que tienen una tarjeta de crédito, con la esperanza de que no vuelvan a cometerlos.

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Fotografía de los modelos de tarjetas de crédito contactless de BBVA Continental.

Pagar todo el saldo de la tarjeta: lo que en realidad se necesita pagar es el total de lo consumido en el mes para no pagar intereses y obtener las atractivas recompensas que brinda el uso de la tarjeta (millas, puntos, descuentos, seguros y otros beneficios).

No priorizar el pago de la tarjeta: es altamente probable que una persona tenga más deudas además de aquella de la tarjeta, pero sin duda, ésta estará entre las más caras y lo recomendable es que se pague lo antes posible. Una deuda que no está bajo control hace que se devuelva y se pague dinero que nunca se ha usado. No es muy inteligente ni recomendable.

Sacar más tarjetas de las que se necesita: si se viaja regularmente por placer o trabajo, tener dos tarjetas emitidas por marcas diferentes tiene sentido: una Visa y una Mastercard, por ejemplo. Pero tener cinco tarjetas porque una da millas, la otra permite comprar en una tienda por departamento, la otra un seguro de viajes, etcétera, solo desordena y a la larga hace que una persona gaste más de lo que necesita. El presupuesto es el mismo y para conseguir más beneficios en cada tarjeta se debe consumir más.

Pagar el mínimo: salvo que se encuentre en una emergencia y muy ajustado, pagar el monto mínimo es lo peor que se puede hacer porque todo el saldo de la deuda crecerá mes a mes con una tasa de interés muy alta. Lo ideal es pagar siempre todo el saldo.

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Tener un saldo adeudado muy alto: lo ideal es que no se deba nunca más del 30% de la línea de crédito de la tarjeta porque el saldo también va al reporte de riesgo crediticio. Cuanto más se debe, peor calificación se recibe (dentro de lo que se llama normal, claro) y eso a la vez puede hacer que suba la tasa de interés.

Disponer de efectivo sin control: este es un error grave y demasiado común. Retirar efectivo con la tarjeta de crédito solo debe hacerse para enfrentar verdaderas emergencias. La tasa que se paga por la disposición de efectivo es diferente de aquella que se paga por los consumos que se realiza con esa misma tarjeta. Se tarata de una tasa hasta seis veces más alta. Si aun así se usa la tarjeta de crédito para retirar efectivo, debe pagarse la deuda apenas se cuente con el dinero.

No conocer los detalles de la tarjeta: los datos a tener siempre en cuenta son, i) la fecha de corte: para emitir el estado de cuenta y determinar cuánto se debe pagar, los consumos de la tarjeta se contabilizan hasta un día determinado del mes. Después de ese día, ese consumo/gasto se contabiliza en el siguiente mes. Esto es importante saberlo, sobre todo si se quieren hacer compras grandes; ii) la fecha de pago: ser puntual en el pago. No pasarse nunca porque esto afecta el reporte crediticio y encarece lo que se ha comprado porque se pagará moras y comisiones.; iii) la tasa de interés en soles y dólares: se debe saber cuánto cuestan realmente las cosas que se están comprando. El precio más la tasa de interés sobre el plazo que se tome para terminar de pagar; iv) Recordar que algunas tarjetas cobran anualmente una membresía que se puede evitar con consumos, pero para estar seguros se debe saber cuándo vence y cuándo se renueva.

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