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Así funciona una central mareomotriz y genera energía

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Una central mareomotriz es aquel lugar en el cual se transforma la energía producida por las mareas del mar a energía eléctrica. Para su aprovechamiento, se construyen diques, con turbinas en su parte inferior, normalmente en estuarios de ríos o bahías. El embalse creado por la construcción del dique, se llena y se vacía con cada movimiento de marea y el paso del agua que genera permite activar las turbinas que generan la electricidad.

La energía mareomotriz, también llamada energía oceánica o marina, es aquella que se consigue con el movimiento de las mareas. La energía que genera la marea al subir y bajar se aprovecha con unas turbinas que al activarse mueven el conjunto mecánico del alternador, produciendo así energía eléctrica.

No hay que confundirla con la energía undimotriz, aquella que se produce con el movimiento de las olas. La mareomotriz, en cambio, aprovecha el movimiento de las mareas y se basa en el almacenamiento de agua en un embalse formado al construir un dique con unas compuertas que permiten la entrada de un caudal de agua para la generación eléctrica. A través de las plantas mareomotrices se aprovecha el agua para generar la carga eléctrica.

Este tipo de energía es renovable y limpia ya que no consume elementos fósiles ni tampoco produce gases que ayudan al efecto invernadero. Como ventaja hay que decir que se puede producir en cualquier época del año y, como se puede conocer en qué momento se van a producir las mareas, se puede adecuar el diseño de los sistemas para que sean más idóneos. Además, las instalaciones son silenciosas y fáciles de mantener. Incluso se puede bajar la producción de electricidad bajando la intensidad de las turbinas.

El funcionamiento de la central mareomotriz

¿Cómo puede una central mareomotriz transformar la energía de las mareas en electricidad? Para responder a esta pregunta hay que tener en cuenta los principios de energía potencial y cinética, propia del aumento y disminución de la marea, producido por la acción gravitatoria del Sol y la Luna. La subida de las aguas se denomina flujo, y el descenso reflujo, este último es más breve en tiempo que el primero.

Resulta esencial la diferencia de altura entre el nivel del mar y el nivel del embalse, de ahí que según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), sólo en aquellos puntos de la costa en los que la pleamar y la bajamar difieren más de cinco metros de altura es rentable instalar una central de estas características. Estas condiciones solo las reúne un número limitado de emplazamientos en el planeta. En la central se transforma la electricidad gracias a unas turbinas o alternadores. Con el giro de sus aspas y con la propia circulación del agua se produce la energía eléctrica.

Métodos de generación mediante energía de marea

Existen tres tipos de centrales para generar este tipo de energía:

  1. Generador de corriente de marea: Los generadores de corriente de marea llamados Tidal Stream Generators (o TSG por sus iniciales inglés) aprovechan la energía cinética del agua en movimiento de una forma muy similar a lo que hacen las turbinas eólicas. Esta forma de obtención de energía supone un costo más reducido y un menor impacto ecológico comparado con los demás métodos.
  2. Presa de marea: Las presas de marea utilizan la energía potencial que existe en las subidas y bajadas de marea. Es una obra de retención a lo largo de un estuario o una bahía cuya misión principal es embalsar el agua de la marea entrante en las obras de retención. Normalmente se construye para formar dos embalses separados y facilitar así la explotación de la central mareomotriz. La escasez de lugares en el mundo que reúnan las condiciones para albergarlas y el impacto medioambiental son dos inconvenientes importantes.
  3. Energía mareomotriz dinámica: También llamada DTP (del inglés ‘Dynamic Tidal Power’), es una mezcla de las anteriormente descritas. Está en fase teórica pero consiste en un sistema de grandes represas (entre 30 y 50 kms. de longitud desde la costa hacia el mar) que inducen en el agua aprovechando las distintas fases de marea, movilizando así sus turbinas generadoras. Cada represa genera energía en una escala de 6 a 17 gigavatios (GW).
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Ejemplos de plantas mareomotrices en el mundo

La instalación mareomotriz más importante del mundo, y la primera en construirse, está en Francia. Es la central de la Rance, inaugurada en 1966. Esta planta produce al año 600 millones de kilovatios-hora (kWh), suficiente para cubrir el 45% del consumo eléctrico de toda la Bretaña francesa.

Fuente en CAMPUS BBVA agua sostenibilidad

Otro ejemplo de planta mareomotriz destacada es la de Sihwa Lake, la más grande del mundo. Construida en Corea del Sur en el Lago Sihwa, genera alrededor de 254 megavatios (MW) de electricidad y posee las instalaciones mareomotrices más grandes del mundo: un malecón de 12,5 km de longitud y una cuenta de 30 km².

En España, Mutriku es el enclave que cuenta con la mayor central mareomotriz de España. Inaugurada en 2011, es la primera planta de olas en Europa que comercializa la energía que genera. Cuenta con 16 turbinas de aire comprimido que generan una potencia de 296 KW. Las turbinas funcionan con una tecnología de «columna de agua oscilante», basada en la creación de corrientes de aire mediante el cambio de nivel del agua en una cámara gracias al movimiento de las olas.

BBVA apuesta por la energía renovable

A través de su Compromiso 2025, BBVA ha trazado su estrategia de cambio climático y desarrollo sostenible para contribuir a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas. En relación con el Objetivo N°. 7 (garantizar el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna para todos) y dentro de su Plan Global de Ecoeficiencia, BBVA colabora en lograr una mejora de la eficiencia energética y fomenta el uso de energías renovables, a través de la financiación de proyectos sostenibles.

Además, el banco se ha comprometido a reducir a cero su exposición a actividades relacionadas con el carbón. El banco dejará de financiar a empresas cuyas actividades basadas en carbón representen más del 5% de sus ingresos antes de 2030 en los países desarrollados y antes de 2040 en el resto de países en los que está presente. Además, el presidente de BBVA ha asegurado que la compañía acompañará a sus clientes en este camino, “apoyándolos con financiación y asesoramiento en su transición hacia modelos basados en energías sostenibles”. De hecho, BBVA trabaja para aumentar la contratación de energía renovable, que espera que ascienda desde el 27% en 2015 al 70% en 2025 y alcanzar un 100% en 2030.

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