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De ingeniero a agricultor, porque su isla le necesitaba

Siempre le llamó la atención el continente, la isla se le quedaba pequeña. Ese fue el motivo por el que Geudis Tejeda dejó República Dominicana para empezar una nueva vida en Norteamérica, como ingeniero de sistemas. Pero por la misma razón que se fue, volvió, 20 años después. Sintió que su isla le necesitaba, por haberse quedado vacía y empobrecida: “Pensé que tenía que dedicarle un poco de energía a este país”. Convencido de que el medioambiente forma parte de las personas y del cómo nos relacionamos, Geudis decidió reinventarse como agricultor, un ‘experimento de vida’ en el que le acompaña la Fundación Microfinanzas BBVA (FMBBVA), líder en contribución al desarrollo en América Latina y el Caribe.

En la lucha contra el cambio climático, “todos somos necesarios”, asegura el responsable de la Oficina Global de Sostenibilidad de BBVA, Ricardo Laiseca, en la revista Progreso, que dedica su nuevo número al medioambiente. En su opinión, el sistema financiero juega un papel muy relevante en esta transformación: “Se estima que se van a necesitar aproximadamente 5 billones de dólares al año durante décadas y, aunque habrá muchos recursos públicos, el grueso de esta inversión provendrá del sector privado”. 

Precisamente, el apoyo de la entidad de la FMBBVA en República Dominicana fue clave para que Geudis pudiera sacar adelante su proyecto agrícola, no solo por los microcréditos, también por el asesoramiento que ha recibido: “Mi asesor es agrónomo, por lo que cuando viene, me habla de técnicas que se están implementando, de mejoras que puedo hacer, de cómo reducir mis costes y aumentar mis ingresos, y de los programas que tienen en este ámbito. Hay que ir creando un camino y eso es lo que hemos hecho juntos”.

Ese camino hacia el desarrollo sostenible, que recorre la FMBBVA desde su creación en 2007, está alineado con el propósito de BBVA de poner al alcance de todos las oportunidades de esta nueva era. Porque la sostenibilidad, señala Ricardo Laiseca en Progreso, va más allá de la acción por el clima y debe tener en cuenta, también, su dimensión social: “Es importante que en este proceso no dejemos a nadie atrás, y aseguremos una transición justa, haciendo la sociedad más inclusiva, y mitigando, con financiación y asesoramiento, su efecto sobre los más vulnerables”.

Ese es el compromiso de BBVA, que se adhirió en 2002 al Pacto Mundial de Naciones Unidas, y renovó en 2019, haciendo de la sostenibilidad, una prioridad estratégica. Su plan de ejecución incluye la originación de financiación sostenible, el alineamiento de su balance con los objetivos más ambiciosos del Acuerdo de París, la reducción de las emisiones propias y más transparencia, integrando la sostenibilidad en el reporte corporativo de la entidad, en línea con los estándares de información más avanzados del mercado.

Un esfuerzo global

Ningún país en el mundo ha escapado de los efectos del cambio climático y esto hace que la sostenibilidad medioambiental sea hoy prioridad para gobiernos, sector privado y organizaciones multilaterales, como el Banco Europeo de Inversiones (BEI), que actúa alineado con las prioridades de la Unión Europea. Para que realmente sean eficaces, las políticas del sector público y privado deben ser “coherentes y complementarias”, como afirma la directora de Financiación para África, el Caribe, el Pacífico, Asia y América Latina del BEI, María Shaw-Barragán. En una entrevista a la revista Progreso, la directiva también hace referencia al círculo virtuoso que debe existir entre ambos sectores “para maximizar el impacto en el desarrollo y garantizar un crecimiento inclusivo”.

El BEI trabaja en Latinoamérica desde hace casi tres décadas, apoyando unos 140 proyectos con una financiación total de 10.400 millones de euros en 14 países de la región. Una de sus prioridades es el apoyo a las mipymes a través de intermediarios: “Las instituciones financieras deben ser capaces de expandirse y, al mismo tiempo, permanecer cerca de sus clientes para poder atender las necesidades de las mipymes con productos financieros bien diseñados, a través de canales de prestación de servicios eficientes y de manera socialmente responsable”, asegura Shaw-Barragán.

«Las instituciones financieras deben ser capaces de expandirse y, al mismo tiempo, permanecer cerca de sus clientes», BEI

Sobre esas bases se construye el modelo de la FMBBVA, que prioriza el progreso de las personas con pocos recursos y pone sus necesidades en el centro de la estrategia. Para avanzar en su labor, especialmente en el apoyo al emprendimiento de la mujer, el BEI otorgó en diciembre un préstamo de siete millones de euros a la entidad de la FMBBVA en República Dominicana, con la que colabora desde hace años. Según María Shaw-Barragán, “la Fundación Microfinanzas BBVA lleva años demostrando que valora los mismos principios que el BEI, y que es capaz de dar respuesta a las acuciantes necesidades sociales a las que está orientada su actividad”.

Para Geudis Tejeda, el apoyo de la FMBBVA es el garante de su progreso: “Cuando usted tiene una institución que está tan interesada en su éxito, la victoria está mucho más garantizada”. Para la Fundación, personas como Geudis son el aliciente para seguir desarrollando y fortaleciendo programas medioambientales. “Creo que el mundo está entrando en un periodo de gran conciencia, de lo que hemos hecho hasta ahora y de lo que tenemos que hacer en adelante”, asegura este agricultor, cuya filosofía de vida se resume en el ahora. “Cada decisión que tomamos ahora, es la decisión de lo que va a venir, y así es como quiero vivir, que mis acciones sean congruentes con mis palabras”.

Accede aquí al nuevo número de la revista digital Progreso, de la Fundación Microfinanzas BBVA

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