¿Qué son los biocombustibles y qué papel tienen en la transición energética?
Los biocombustibles son combustibles renovables producidos a partir de materia orgánica, como cultivos, residuos o biomasa. Se utilizan como alternativa a los combustibles fósiles y contribuyen a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, especialmente en sectores donde la electrificación es limitada, como el transporte pesado.
¡Suscríbete a nuestra 'newsletter' semanal de sostenibilidad!
El desarrollo de los biocombustibles ha aumentado en los últimos años impulsado por políticas energéticas y objetivos de reducción de emisiones. De ahí que prosperen los biocombustibles o biocarburantes. Según el Barómetro de Biocombustibles de EurObserv’ER y los últimos datos de Eurostat (2026), el consumo de energías renovables en el transporte de la UE ya alcanza el 11,2%. El mix sigue liderado por el biodiésel y el HVO (80%), seguidos del bioetanol (18,5%), con una presencia emergente pero estratégica del biometano y los combustibles sostenibles para aviación (SAF).
Cómo contribuyen los biocombustibles a reducir emisiones
Las previsiones apuntan al crecimiento de estas fuentes de energía renovable. Entre los motivos se encuentran los impactos asociados al cambio climático. Un ejemplo es el Pacto Verde Europeo promovido por la Comisión Europea para que los estados miembros sean climáticamente neutrales en 2050. Esto es, que sus emisiones de dióxido de carbono (CO2) equivalgan a la cantidad absorbida por sumideros como los bosques.
Uno de los ejes del Pacto pasa por potenciar el uso de biocombustibles y del hidrógeno. Sobre todo en sectores donde aún no es posible la electrificación masiva —por ejemplo el transporte terrestre de gran tonelaje y el marítimo o la aviación—.
“En estos momentos, los biocombustibles son la alternativa con mayor peso para reducir el CO2 en el sector de los transportes a gran escala. Son la solución más práctica y económica. Sin duda pueden ayudar a rebajar el nivel de contaminación en todo el planeta”, opina Ahmad Rahnema, titular de la Cátedra Fuel Freedom de Energía y Desarrollo Social de IESE Business School.
Los biocombustibles contribuyen a reducir emisiones en sectores difíciles de electrificar.
Cuál es el origen y evolución de los biocombustibles
El origen de los biocombustibles se remonta a finales del siglo XIX, cuando se inventaron el automóvil y los motores de combustión interna. Fue el ingeniero y empresario Henry Ford quien se planteó utilizar el etanol como carburante para su célebre Modelo T, el primer vehículo construido en una cadena de producción y detonante de la motorización norteamericana. Incluso los primeros motores diésel funcionaron con aceite de cacahuete.
Todo cambió con el descubrimiento de inmensos depósitos de petróleo: al caer el precio de la gasolina y el gasoil, los biocombustibles dejaron de ser rentables. Andado el tiempo, primero la crisis del petróleo a partir de 1973 y después el calentamiento global reflotaron el uso de los biocarburantes y la investigación.
Se pueden obtener a partir de plantas ricas en carbohidratos como el maíz, oleaginosas, por ejemplo, la soja o el girasol, incluso especies forestales abundantes, entre otras el pino y el eucalipto. También se emplean como materia prima lodos de depuradoras, purines de cerdos y excrementos animales, desechos agrícolas, comida caducada, grasas y aceites usados, biomasa forestal…
Qué tipos de biocombustibles existen y cuáles son los más utilizados
Hoy los biocombustibles más extendidos son el bioetanol, producido mediante la fermentación de productos vegetales como la caña de azúcar o la remolacha, y el biodiésel, a partir de aceites vegetales (colza, palma, girasol, lino…), grasas animales o microalgas.
Estados Unidos y Brasil lideran la producción mundial de bioetanol. En Brasil, la amplia adopción de vehículos flex-fuel permite usar tanto etanol puro como mezclas, y el país elevó en 2025 la mezcla obligatoria en gasolina al 30% (E30), vigente desde agosto de ese año.
La UE aspira a sustituir los biocombustibles de primera generación (extraídos de plantas que pueden consumir los seres humanos como la colza o la palma) por los de segunda generación, producidos principalmente a partir de residuos de biomasa, aceite de cocina reciclado y grasas animales. Una directiva de la UE fija para 2030 una cuota mínima del 14% de energía renovable en el transporte (no solo biocombustibles), con el objetivo de reducir el uso de combustibles fósiles y las emisiones.
La producción de biocombustibles impulsa la economía circular a partir de residuos orgánicos.
Cómo crece el mercado de biocombustibles a nivel global
En opinión del presidente de la Asociación Nacional de Fabricantes de Biocombustibles y Combustibles Renovables (Afabior), Santiago Verda, el futuro es alentador. “Los biocarburantes pueden contribuir a la protección del medioambiente ya que utilizan residuos procedentes de vertederos”. Lo mismo ocurre con los biocombustibles sólidos (pellets, astillas, residuos forestales, huesos de aceituna o piña, cáscaras…), ganan cuota de mercado frente al gas y al gasóleo con un crecimiento por encima del 15% anual.
Para la Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA), los biocarburantes consumidos en la UE “son una energía limpia, renovable y sostenible”. Actualmente, la normativa europea exige que los biocarburantes reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en al menos un 65% respecto a los combustibles fósiles.
Claves sobre los biocombustibles:
-
Son combustibles renovables obtenidos de materia orgánica
-
Permiten reducir emisiones en sectores como transporte y aviación
-
Se producen a partir de cultivos, residuos o biomasa
-
Los principales son bioetanol, biodiésel y biogás
-
Forman parte de los procesos de transición energética y descarbonización
Qué innovaciones impulsan los biocombustibles
Algunas investigaciones pretenden obtener bioenergía mediante residuos de plantaciones agrarias o cultivos de algas.
También gana protagonismo un nuevo carburante limpio, el biogás, a partir de la fermentación de restos agrícolas, deyecciones ganaderas (purines, estiércol), restos vegetales de la industria agroalimentaria, alimentos caducados o en malas condiciones, restos de basura o lodos de aguas residuales.
El interés por el biogás y el biometano como ejes de la soberanía energética ha llevado a Europa a superar las 20.000 plantas especializadas a inicios de 2026. Alemania mantiene su hegemonía con más de 10.000 instalaciones, aunque el mayor dinamismo inversor se traslada ahora hacia el biometano, que ya cuenta con más de 1.670 infraestructuras de refinado conectadas a la red europea.
Preguntas frecuentes sobre los biocombustibles
¿Qué son los biocombustibles?
Los biocombustibles son combustibles de origen orgánico obtenidos a partir de biomasa, como plantas, residuos agrícolas o desechos orgánicos. Se utilizan como alternativa a los combustibles fósiles para generar energía, especialmente en el transporte.
¿Cuáles son los principales tipos de biocombustibles?
Los más utilizados son el bioetanol, producido a partir de cultivos como la caña de azúcar o el maíz; el biodiésel, elaborado con aceites vegetales o grasas animales; y el biogás, generado mediante la fermentación de residuos orgánicos como restos agrícolas o lodos.
¿Por qué se consideran una alternativa sostenible?
Porque provienen de recursos renovables y pueden reducir las emisiones de gases de efecto invernadero frente a los combustibles fósiles. Además, fomentan la economía circular al aprovechar residuos como materia prima para generar energía.
¿En qué sectores son más importantes los biocombustibles?
Son especialmente relevantes en sectores difíciles de electrificar, como el transporte pesado por carretera, la aviación o el transporte marítimo, donde ofrecen una alternativa viable para reducir emisiones.
¿Qué materias primas se utilizan para producir biocombustibles?
Se pueden producir a partir de cultivos agrícolas (como maíz o soja), aceites usados, residuos forestales, lodos de depuradoras, purines, alimentos caducados o incluso microalgas, lo que amplía sus posibilidades de desarrollo.
¿Qué diferencia hay entre biocombustibles de primera y segunda generación?
Los de primera generación se obtienen de cultivos que también pueden destinarse a la alimentación, como la colza o el maíz. Los de segunda generación se producen a partir de residuos y desechos, lo que los hace más sostenibles y reduce la competencia con el uso alimentario.
¿Cuál es el futuro de los biocombustibles?
Se espera un crecimiento significativo impulsado por políticas como el Pacto Verde Europeo y por la necesidad de reducir emisiones. La innovación se centra en nuevos materiales como algas o residuos, así como en el desarrollo del biogás y otros combustibles avanzados.