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La Torre BBVA Bancomer, sitio obligado en la flamante 'Guía Legorreta'

Si acaso hubo una época en la que el disfrute de las obras arquitectónicas parecía asunto de iniciados y conocedores, ya no lo es más. Una visita a cualquier metrópolis relevante del mundo ya no puede soslayar la observación detallada y el franco deleite estético de sus principales edificaciones. Quizás con ello en mente, los editores de la revista especializada mexicana ‘Arquine‘ han elaborado en los últimos años una serie de guías para los interesados en apreciar la arquitectura hecha en México.

De esta serie forman parte no solo las guías de arquitectura de la Ciudad de México y Guadalajara, sino también los volúmenes dedicados a los arquitectos Teodoro González de León, Mathias Goeritz, Félix Candela y Luis Barragán. A este catálogo se suma ahora, con toda justicia, la ‘Guía Legorreta’, un vistoso volumen de 144 páginas en el que se muestran 49 obras concebidas por el arquitecto mexicano Ricardo Legorreta, su hijo Víctor, y algunos de los profesionales asociados a ellos a lo largo de los años, como Miguel Almaraz, Adriana Ciklik, Carlos Vargas y Miguel Alatriste.

Editada por Miquel Adrià, bajo la dirección de Selene Patlán y con la coordinación de León Villegas, la ‘Guía Legorreta’ que será presentada y puesta a la venta a principios del 2018— se plantea como “una herramienta para generar recorridos por la obra del despacho Legorreta, reconocible desde el espacio público.”

Las obras se ordenan cronológicamente y por zona. Se presentan los nombres originales de cada proyecto y se indica si el edificio ha cambiado de nombre o uso. De las 49 obras incluidas en la Guía (públicas, visitables o bien reconocibles desde el exterior), 26 están en la Ciudad de México, ocho en Nuevo León, dos en Jalisco y las 13 restantes en diversas entidades de la República Mexicana. Un detalle útil es que en la entrada de cada obra se menciona transporte disponible.

La característica unánimemente destacada por los críticos es su empleo del plano del muro, la luz, la escala, la geometría y el color”

La guía arranca con un excelente ensayo introductorio del arquitecto y editor Miquel Adrià; en éste se pondera la extensa obra de Ricardo Legorreta y sus asociados, misma que se extiende por más de medio siglo. Adrià esgrime no solo su visión conocedora; también se apoya en diversas fuentes especializadas. Cita, por ejemplo, a John Mutlow, autor de ‘La arquitectura poética de Ricardo Legorreta’: “La característica unánimemente destacada por los críticos al valorar la arquitectura de Legorreta es su empleo del plano del muro, la luz, la escala, la geometría y el color, hasta tal punto que, cuando esos mismos elementos se reúnen y conjugan según su lenguaje personal ha llegado a hablarse de un estilo Legorreta”.

En la guía, por supuesto, encuentran su merecido sitio obras emblemáticas del “estilo Legorreta”, como el hotel Camino Real de Mariano Escobedo, el Centro Nacional de las Artes (CNA), el Conjunto Juárez, el Papalote Museo del Niño, el Museo de Arte Contemporáneo (MARCO) de Monterrey, el Museo Interactivo Laberinto de las Ciencias y las Artes de San Luis Potosí y el Tec de Monterrey campus Santa Fe, entre muchas otras.

La Guía Legorreta muestra al lector cuarenta y nueve obras concebidas principalmente por el reconocido arquitecto mexicano y su hijo Víctor Legorreta.

El prisma resultante de cincuenta pisos incorpora el quiebre del Paseo de la Reforma en su propia planta”

En el abanico reseñado no puede faltar la Torre BBVA Bancomer, el primer rascacielos del despacho; y que se gestó en afortunada colaboración con Rogers Stirk Harbour + Partners, el despacho liderado por el inglés Richard Rogers.

Anota Adrià: “El prisma resultante de cincuenta pisos incorpora el quiebre del Paseo de la Reforma en su propia planta y, así, el cuadrado envolvente integra un núcleo de conexiones verticales sobre la diagonal. La estética tardomoderna de las estructuras de acero aparente de Rogers se fusionan con una segunda piel, que tamiza la luz según los requisitos de cada orientación, a través de una celosía morada. Color mexicano y tecnología británica dan forma al nuevo skyline capitalino”.

Una visita obligada en la gran Ciudad de México, sin duda alguna.

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