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Momentum Act. 22 abr 2019

Tres formas alternativas de financiar una empresa

Conseguir un préstamo para montar la empresa, pedir ayuda a familiares y amigos, solicitar una subvención… Acudir a las formas tradicionales de financiación sigue siendo algo recurrente, pero están surgiendo alternativas para que los emprendedores hagan crecer sus proyectos y multipliquen su impacto.

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La financiación es un obstáculo para la mayoría de los emprendedores, esta es una de las principales conclusiones que se desprende del informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE): “Financiamiento de pymes y emprendedores 2018: un marcador de la OCDE” en el que se refleja la situación que se vive en 43 países del mundo. “Prácticamente todas las empresas de la zona de la OCDE son de pequeño o mediano tamaño, y generan en torno al 60% del empleo total, así como entre el 50% y el 60% del valor añadido en promedio”, explica el informe.

Sin embargo, tras años de crecimiento, “la tasa de nuevos préstamos concedidos a pymes fue negativa en 15 de los 25 países que han proporcionado datos para el estudio. La tasa mediana de crecimiento por valor en los nuevos préstamos concedidos a pymes cayó del 2,6% en 2015 al -5,6% en 2016”. Ante esta situación, los emprendedores “recurren a instrumentos de financiamiento alternativos distintos a la deuda ordinaria”. Estos son algunos de las más populares.

1. ‘Business angels’

Los “ángeles de los negocios” son inversores que aportan financiación y/o experiencia a los emprendedores. Se diferencia de la figura más clásica del mecenas, en que suele actuar como guía para hacer progresar el negocio y que sea rentable. Por lo general, se trata de inversores independientes que operan al margen de empresas y entidades inversoras y suelen aportar su propio capital a la empresa porque creen en la viabilidad del proyecto. A cambio, buscan rentabilidad en el futuro. Esta figura resulta muy valiosa en la fase de crecimiento de una empresa ya que, además de financiación y experiencia, aporta su red de contactos.

2. ‘Crowdfunding’

El informe de la OCDE, nombrado anteriormente, define esta forma de financiación como aquella que “permite solicitar financiamiento al público general para un proyecto/empresa a través de una plataforma de intermediación, normalmente a través de internet”. Hace unos años, era un término desconocido para la mayoría del público, pero hoy en día se ha convertido en una opción habitual en la financiación de todo tipo de proyectos, tanto empresariales como culturales, solidarios o políticos.

El 'crowdfunding' se ha hecho cada vez más popular y está alcanzando cifras importantes: en 2018, se estima que la cantidad recaudada por esta vía podría llegar a casi 8.000 millones de euros en todo el mundo. Según la OCDE, esta opción “cuenta con un sólido potencial para crecer y reducir la brecha de financiamiento de las pymes, especialmente las entidades más jóvenes que cuenten con un riesgo de crédito medio o alto”.

3. Aceleradoras

Su número no para crecer y con él, su popularidad. Según el informe anual de la plataforma de emprendimiento Gust, en 2016 ya había 193 programas de aceleración en Europa con más de 47 millones y medio de euros invertidos y casi 4.000 empresas beneficiadas. En cuanto a la financiación, aproximadamente el 53% adquiere acciones de las compañías beneficiadas. Las aceleradoras son una buena opción para las empresas, tanto en su fase inicial como en la etapa de crecimiento ya que, además de la inversión, añade otros atractivos como el acompañamiento de mentores, la formación, etc.

BBVA Momentum, el programa de apoyo al emprendimiento social de BBVA, cuenta con todos estos ingredientes para impulsar a las empresas participantes en su crecimiento. Las 76 compañías que están participando en esta edición tienen a su disposición un programa formativo mixto, creado en exclusiva por Corporate Learning Alliance (CLA), una iniciativa que parte de la agrupación del Instituto de Empresa y el medio de comunicación estadounidense Financial Times. Además, BBVA Momentum ofrece acompañamiento estratégico, ‘mentoring’, visibilidad, ‘networking’ y funciona como puente entre emprendedores e inversores de impacto social, que estén interesados en financiar a las empresas participantes, para que estas aumenten su impacto positivo y puedan beneficiar a un mayor número de personas.