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Alpinismo 04 ene 2016

Ueli Steck, un alpinista imparable

“Escalar va más allá del rendimiento, es algo que haces porque lo amas”. Es el lema de vida de Ueli Steck, el adalid del alpinismo de velocidad. Este suizo, de profesión carpintero, se hizo escalador con 12 años y, aunque su campo de juegos particular es el Eiger, en los Alpes, sus retos van cada vez más lejos.

Ueli Steck es el hombre de los récords en la montaña. Su prestigio se lo ha labrado a golpe de piolet y crampones. Junto a sus pies de gato y el magnesio que impregna sus manos, son casi los únicos materiales que este escalador suizo utiliza para ascender a la máxima velocidad posible las montañas más famosas del planeta.

Se dice que la actividad de este eléctrico escalador es una especie de homenaje a un alpinista francés, Patrick Berhault, de la década de los 80, que murió en 2004 intentando hacer lo mismo que ahora hace Ueli Steck, correr en la montaña.

Ueli Steck: “Escalar va más allá del rendimiento, es algo que haces porque lo amas”

Defiende que “para adquirir conocimientos tienes que esforzarte en aprender, entrenar a menudo y con toda tu energía”. Por ello entrena de forma compulsiva, planifica cada proyecto hasta el mínimo detalle, y sigue una dieta estricta. Por algo le llaman la ‘máquina suiza’.

Porque Ueli Steck tiene claro el camino del éxito: “Si quieres llegar al máximo nivel necesitas conocer a fondo la actividad, poner toda su pasión y, sobre todo asumir que, aunque a veces te sientas como un principiantes, ese es el camino para continuar aprendiendo”.

Imparable en las montañas más altas del mundo

De ahí le viene la fama. Sus récords de velocidad en la principal cordillera del continente europeo le han llevado a la élite del alpinismo mundial. Todo empezó cuando con 18 años subió por primera vez la cara norte del Eiger (3.970m).

En 2003 alcanzó la cima en cuatro horas y 30 minutos. En 2007 se supero en más de treinta minutos. Un año después volvió a batir su propio récord el solo –sin protección– tras hacer cumbre en dos horas y 47 minutos. El pasado noviembre de 2015, en un nuevo intentó, Ueli Steck paró su cronómetro en la cumbre del Eiger a las dos horas y 22 minutos. Se había vuelto a superar.

82 Summits ha sido uno de sus proyectos más importantes, que le llevó a ascender 82 montañas de los Alpes que superaban los 4.000 metros de altitud desplazándose de una a otra en bicicleta. Pero aunque esto parezca demasiado, el suizo además logró reducir el tiempo de consecución de los 80 días previstos a 62.

Para que se hagan una idea. Ueli Steck ascendió un total de 100.000 metros de altitud, o lo que es lo mismo subir once veces el Everest desde el nivel del mar o llegar a la termosfera, como si pusiéramos uno encima de otro todos los ochomiles que ha coronado Carlos Soria, y recorrió 1.000 kilómetros en bicicleta, el equivalente a atravesar la Península Ibérica.

La velocidad en los ochomiles

Pero el suizo es insaciable. Los Alpes se le quedaban cortos. Y en 2009 se lanzó a por los ochomiles, logrando en el mismo año el Gasherbrum II y el Makalu. Su gesta más reciente fue escalar los 8.091 metros de la cara sur del Annapurna y bajar al Campo Base en tan solo 28 horas, en solitario, por una ruta nueva y sin oxígeno, y por el que recibió el Piolet d’Or en 2014, el premio más importante del mundo del alpinismo y la montaña.

El 9 de octubre de 2013 Ueli Steck incluyó este nuevo récord en la historia del alpinismo, tras aprovechar “las mejores condiciones del siglo”, en palabras del propio alpinista, para convertir en cumbre lo que iba a ser un paso más en la fase de aclimatación.

Las 28 horas que tardó Ueli Steck en subir a la cumbre del Annapurna y volver a bajar suponen una gesta en la historia del alpinismo

Sus primeros pasos estuvieron acompañados por una meteorología buena, con la única excepción del intenso viento que multiplicaba la sensación de frío, por lo que el alpinista suizo continuó ascendiendo. A 6.500 metros instaló la tienda para descansar, no sin dificultades. Una hora después, y ya sin viento, Ueli partió hacia la arista de cumbre, donde llegó a las 2 de la mañana, para cinco minutos después iniciar el descenso al Campo Base por la misma ruta.

Un año antes, el 18 de mayo de 2012, había logrado otra gesta en el Everest (8.848 metros). Esa temporada Ueli Steck fue el primer alpinista que ascendió la montaña más alta de la Tierra sin oxígeno artificial. En 2011 se había quedado a menos de 200 metros de la cumbre por la vertiente norte, pero se dio la vuelta ante el riesgo de sufrir congelaciones.
El Cho Oyu y el Shisha Pangma, ambos en 2011, también están en el palmarés de esta máquina del alpinismo que es Ueli Steck, uno de los hombres que ha llevado la velocidad a la montaña.

La amistad con el alpinista español Carlos Soria

Carlos Soria y Ueli Steck mantienen una buena amistad. Estos dos grandes alpinistas han coincidido en varias ocasiones en la montaña, recientemente la localidad de Chukung, en el Valle del Khumbu, antes de la cumbre en el Ama Dablam, y anteriormente en la Expedición BBVA-Shisha Pangma 2014.
En su último encuentro practicando el deporte que más les apasiona, Carlos Soria invitó a Ueli Steck a contar sus grandes logros y récords en la montaña en la X edición de las Jornadas de Montaña de Moralzarzal.

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