La economía catalana continuará su proceso de desaceleración, y tras crecer a un ritmo del 3,0% en 2017, se espera que el PIB aumente un 2,1% en 2018 y un 2,0% en 2019. Así se desprende del informe ‘Situación Cataluña’ presentado hoy en Barcelona por Miguel Cardoso, economista jefe para España de BBVA Research, y Christian Terribas, director territorial de BBVA. Este crecimiento permitirá la creación de 136.000 puestos de trabajo y la reducción de la tasa de paro hasta el 9,6% a finales de 2019. Se reafirman así seis años de expansión económica en Cataluña.

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Observatorio Regional BBVA

La economía catalana se está viendo afectada por distintas fuerzas que apuntan hacia una desaceleración. Entre ellas, cabe destacar la reducción de la demanda embalsada durante el período de crisis, la leve recuperación del precio del petróleo o el agotamiento del recorrido a la baja en los costes de financiación, además de una menor tensión geopolítica en los países competidores del turismo, que está permitiendo la recuperación del flujo de visitantes hacia esos destinos.

Impacto acotado sobre el crecimiento de los atentados de agosto

A este escenario, sin embargo, se suman tres fuerzas. Por el lado externo, una mejora del escenario global y de la economía de la UE que está impulsando las exportaciones y, con ellas,al sector industrial. A nivel local, en cambio, el escenario económico de Cataluña en el segundo semestre de 2017 estuvo marcado por dos factores no económicos: los atentados terroristas del mes de agosto y la incertidumbre política del último trimestre del año.

En el caso de los atentados, estos han tenido una incidencia más directa en el sector turístico,pero de forma muy acotada en el tiempo y en el territorio. BBVA Research estima que el impacto por los atentados sobre el gasto privado en Cataluña se corrigió en pocas semanas, pero los efectos sobre el turismo podrían ser más elevados. Durante el próximo año, las visitas de turistas extranjeros podrían ser hasta un 2% inferiores a lo que se hubiera observado en un entorno en el que no se hubieran producido los atentados.

La incertidumbre de política económica frena la actividad

En el caso del aumento observado en la incertidumbre sobre la política económica, los efectos sobre el turismo parecen ser más persistentes y se añade un intenso impacto en el consumo privado, aunque de corta duración. Además, algunos indicadores anticipan un efecto sobre la inversión, que podría trasladarse a una menor actividad en próximos trimestres.

Con todo ello, BBVA Research estima que los efectos del incremento de la incertidumbre podrían reducir el crecimiento hasta 7 décimas en 2018, y hasta 0,3 pp en 2019 y reduciría en 35.000 los empleos creados por la economía catalana en un escenario sin incertidumbre. Además, los efectos se trasladarían también hacia otras comunidades, siendo mayor el impacto en función de la intensidad de las relaciones comerciales.

La mejora exterior ayuda a contrarrestar los efectos de la incertidumbre interna

En todo caso, los últimos datos parecen mostrar que, hasta ahora, la incertidumbre no estaría teniendo un impacto apreciable en los datos generales de empleo, que siguen evolucionando muy favorablemente. Ello podría estar facilitado por tres factores. En primer lugar, una política monetaria que mantiene bajos los costes de financiación e impulsa la inversión y el consumo.En segundo, por la fuerte inercia de la economía catalana. Y, por último, por el escenario de recuperación global de la economía que impacta favorablemente en las exportaciones de bienes y particularmente en el sector industrial.

En la medida en que estas fuerzas impulsoras sean capaces de contrarrestar los efectos de la incertidumbre, las previsiones aquí planteadas podrían verse sobrepasadas, con un crecimiento mayor tanto de la economía catalana como de la española.

En todo caso, a medio plazo Cataluña continúa enfrentando retos para los que es relevante implementar políticas que reduzcan el actual nivel de incertidumbre, que mejoren la percepción de solvencia de las cuentas públicas y que permitan continuar avanzando en la mejora de la productividad.

De izquierda a derecha: Miguel Cardoso, economista jefe para España de BBVA Research, y Christian Terribas, director territorial de BBVA, durante la presentación del informe Situación Cataluña.

La mejora exterior ayuda a contrarrestar los efectos de la incertidumbre interna

En todo caso, los últimos datos parecen mostrar que, hasta ahora, la incertidumbre no estaría teniendo un impacto apreciable en los datos generales de empleo, que siguen evolucionando muy favorablemente. Ello podría estar facilitado por tres factores. En primer lugar, una política monetaria que mantiene bajos los costes de financiación e impulsa la inversión y el consumo. En segundo, por la fuerte inercia de la economía catalana. Y, por último, por el escenario de recuperación global de la economía que impacta favorablemente en las exportaciones de bienes y particularmente en el sector industrial.

En la medida en que estas fuerzas impulsoras sean capaces de contrarrestar los efectos de la incertidumbre, las previsiones aquí planteadas podrían verse sobrepasadas, con un crecimiento mayor tanto de la economía catalana como de la española.

En todo caso, a medio plazo Cataluña continúa enfrentando retos para los que es relevante implementar políticas que reduzcan el actual nivel de incertidumbre, que mejoren la percepción de solvencia de las cuentas públicas y que permitan continuar avanzando en la mejora de la productividad.

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