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​BBVA se une a la plataforma de 'trade finance' Capital and Credit Risk Manager con sede en Singapur

BBVA se ha unido recientemente a la plataforma Capital and Credit Risk Manager (CCRM), con sede en Singapur, como banco miembro de pleno derecho. CCRM es un mercado digital que funciona como mercado secundario para los riesgos de comercio exterior y capital circulante, propiedad de Tin Hill Capital. Cuenta con una subvención del Fondo de Desarrollo del Sector Financiero de la Autoridad Monetaria de Singapur (MAS).

El negocio de distribución de activos de comercio exterior contribuye a mejorar el riesgo y la eficacia de la cartera mediante la liberación de liquidez y mejora, asimismo, el servicio al cliente. El modelo de participación de las distintas entidades financieras en la plataforma, que crea un mercado, facilita la referencia y el cierre de acuerdos y ayudará a crear una masa crítica suficiente en este mercado secundario.

Esta innovadora plataforma electrónica mejora la eficiencia en la distribución de activos de comercio exterior, aporta transparencia al mercado y facilitará el acceso a los mercados comerciales a un amplio número de inversores, como compañías de seguros privados o fondos de inversión.

La adaptación a las nuevas tecnologías está siendo interiorizada por los equipos y forma parte ya de nuestro ADN”

Este paso está muy en consonancia con la estrategia digital de BBVA de participar activamente en el ecosistema de tecnología financiera y de impulsar la innovación para explorar nuevas soluciones digitales, así como con el mayor desarrollo de la línea de negocio de trade finance.

“No cabe duda que aún nos encontramos en una fase preliminar del desarrollo de estas nuevas formas de entender el negocio” afirma Daniel Berenguer, responsable de ventas digitales y plataformas de Global Trade & International Banking de BBVA. Hay ciertos retos que están por resolverse, como la adopción general por parte del mercado, entidades financieras, fondos o aseguradoras, pero es sin duda un paso relevante y en la dirección adecuada sobre la gestión del negocio a futuro. “Lo que sí es una realidad, y así lo sentimos en nuestra organización, es que la adaptación a las nuevas tecnologías está siendo interiorizada por los equipos y forma parte ya de nuestro ADN como organización”, asegura Berenguer.

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