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El Brexit abre la caja de Pandora para la libra esterlina

El 23 de junio fue un día histórico para el Reino Unido y Europa en su conjunto. Inglaterra es el primer gran país de la Unión Europea que decide poner fin a su pertenencia. Aún está por ver qué consecuencias tendrá la salida para la economía local y global, el mercado laboral y la posición comercial del Reino Unido. Lo que sí sabemos es que la victoria del Brexit ha tenido un efecto inmediato sobre la libra esterlina y los mercados de capitales; la divisa británica se está desplomando y en los mercados internacionales los operadores de bolsa están luchando para minimizar el impacto.

El mismo día en que se anunciaron los resultados del Brexit la libra se derrumbó hasta niveles de1985 frente al dólar, perdiendo hasta un 8% contra el euro, mientras que la rentabilidad del bono gilt británico a 10 años se situó en mínimos históricos. El servicio de análisis del BBVA no ve ninguna manera fácil para evitar que el debilitamiento de la libra se prolongue, habida cuenta de los riesgos políticos que se han materializado desde que el Primer Ministro Británico, David Cameron, anunciara su dimisión y Nicola Sturgeon, líder del SNP escocés, hablara sobre un nuevo y “más que probable” referéndum sobre la independencia.

A corto plazo, los riesgos negativos relacionados con la salida del Reino Unido de la UE podrían debilitar la libra aún más. En el ámbito nacional, no sólo se está intensificando el riesgo de una independencia escocesa, sino que el Banco de Inglaterra podría terminar de agravar la situación de la libra, con el anuncio de su determinación para aplicar cuantos recortes de tipos de interés y medidas de estímulo monetario adicionales considere necesarias.

En vista de la incertidumbre que el Brexit ha generado, podríamos comenzar a ver salidas de dinero real en breve, que podrían incrementar el ritmo de devaluación de la libra británica a corto plazo. El Reino Unido se ha lanzado en la senda del Brexit con un déficit por cuenta corriente por encima del 7%, el máximo desde el fin de la segunda guerra mundial. Este déficit, que no pudo ser contrarrestado por las grandes entradas de capital que hemos visto en años anteriores, complica aún más la posición de la libra. Por ejemplo, el Reino Unido se situó como el tercer receptor mundial de inversiones fijas (sólo por detrás de los EEUU y China, el año pasado). La reducción de estos flujos de capital por las incertidumbres comerciales que plantea el Brexit tendría consecuencias negativas para la libra a corto y medio plazo.

En el mercado de divisas, el riesgo del aumento de las salidas netas es especialmente perjudicial para la libra frente al dólar y frente a divisas refugio tradicionales, como el yen japonés y el franco suizo. Teniendo en cuenta todos estos factores, BBVA Global Markets Research estima una devaluación dela libra de en torno a un 15% en un plazo de 1 a 2 meses, antes de que comience a estabilizarse frente al dólar.

Igualmente, estimamos una devaluación frente al euro de en torno a un 10%. Pero los riesgos en ambos casos jugará en contra de la libra, siendo la independencia escocesa un riesgo negativo especialmente acuciante para la moneda británica.

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