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Ahorro 29 dic 2015

Por qué es bueno operar apalancado

Hace unos días, Javier Navarro nos comentaba las desventajas de operar a crédito manteniendo efectivo disponible.

Un ejemplo sencillo, imaginemos que tenemos un préstamo de 15.000 euros y un depósito de otros 15.000 euros. La mayoría de la gente prefiere amortizar el préstamo, eliminar esa deuda y también “perder” esos ahorros.

Mi opinión es contraría a la cancelación anticipada de deudas en la mayoría de los casos, dado que en cualquier momento futuro vamos a poder tomar siempre esa decisión si disponemos del dinero y el coste de oportunidad o rentabilidad de los ahorros, no deben dejarse en un segundo plano. En definitiva es más interesante operar apalancado que pagar deudas.

Ahora por ejemplo, a raíz del sorteo de la lotería de Navidad, muchos de los grandes afortunados con unos pocos miles o cientos de miles de euros el primer destino que se les ocurre para este dinero es pagar la hipoteca y luego “seguir tapando agujeros” como prioridad principal, el pago de deudas.

Mi opinión coincide completamente con la que tiene Eneko Knorr ya que yo también considero que pagar la hipoteca es un error grave y por extensión el resto de préstamos o créditos si tenemos una posición holgada que nos permita afrontar todos los pagos con normalidad.

El rendimiento perdido y la disminución de los intereses

En la coyuntura actual, es más rentable tener deudas y depósitos que no tener ninguna de estas dos cosas. Un ejemplo sencillo, existe una oferta de depósitos, productos financieros con el mínimo riesgo que ofrecen diferenciales de interés superiores a los que pagamos por la hipoteca.

A día de hoy no es difícil contratar imposiciones a plazo en la horquilla entre el 3,75% y el 5%, por lo que si nuestra hipoteca tiene una referencia de interés variable y una antigüedad superior a 4 años, muy difícilmente estaremos pagando en intereses por encima del 3,25%.

Aún descontando el efecto fiscal de los rendimientos del depósito, (recordemos que entre un 19% y un 21% va para Hacienda) estaremos haciendo una buena operación financiera y tendremos un diferencial positivo. Si además podemos aplicar las deducciones fiscales por los pagos realizados a la hipoteca si es nuestra vivienda habitual, la operación es redonda.

Por último, dado que las opciones que yo planteo son inversiones de alta liquidez y recuperables con facilidad, en el supuesto de que nuestra economía se complique si podremos optar a la cancelación de la deuda, dado que el dinero no lo hemos perdido.

Y por último, el coste de oportunidad es un factor de difícil cuantificación, pero si tengo liquidez inmediata, podré realizar operaciones, adquisiciones o inversiones que en el caso de las amortizaciones no podría realizar bajo ningún concepto. Recordemos que realmente no es malo tener préstamos, lo malo es no poder pagarlos.

Imagen | wille55

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