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El Celler de Can Roca se pone dulce en Navidad

La Navidad es una de las épocas más mágicas del año. Las familias se reúnen, las mesas se llenan de comida y numerosas tradiciones se cuelan en los hogares. Los dulces son uno de los protagonistas indiscutibles de estas fechas. Turrón, panettone e incluso los helados son el broche perfecto en cualquier comida de Navidad. Pero, ¿cuál es la historia estos postres?

Miel, azúcar y almendras son los componentes principales del turrón. La mayoría de académicos sitúan su origen en la península arábiga gracias al tratado médico ‘De medicinis et cibis semplicibus’ del siglo XI en el que se habla del “turun”. Sin embargo, la versión española nace algunos siglos después en la provincia de Alicante. Varios historiadores afirman que en época de Carlos V el turrón fue introducido en la corte siendo muy popular entre la clase alta.

Otros expertos, en cambio, sitúan su nacimiento en el reinado de Felipe IV durante el asedio a Barcelona de 1651, o en el de Felipe V durante una epidemia, como una respuesta a un concurso para buscar un alimento que aguantase largos periodos sin deteriorarse. Sin embargo, la obra de Lope de Rueda ‘Los lacayos ladrones’ publicada en 1570 ya hacía referencia al turrón de Alicante.

No cabe duda que la Comunidad Valenciana es la reina indiscutible del turrón. Durante su visita a Valencia de la mano de BBVA, los hermanos Roca homenajearon esta gastronomía con una particular reinterpretación de este dulce. Los chefs sirvieron un turrón salado de almendra con tempheto de arroz que hizo las delicias de los presentes.

La Navidad llega a Rocambolesc

La figura del caganer es un campesino ataviado con el traje tradicional catalán. Sin embargo, hay todo tipo de versiones con la imagen de personajes populares, desde políticos hasta futbolistas. Entre estas no podían faltar la de los tres cocineros de El Celler de Can Roca. Precisamente la Asociación Amics del Caganer ha nombrado a Jordi, el menor de los hermanos, Caganer del Año 2017 junto al artista Franc Aleu.Por su parte, Jordi Roca ha unido dos tradiciones navideñas creando un bombón relleno de turrón de pipas de girasol y una gominola de yuzu bajo la forma de caganer, una figura que suele colocarse en los belenes de Cataluña y la Comunidad Valenciana. Este peculiar personaje navideño es considerado un símbolo de prosperidad y buena suerte para el año que entra.

El caganer - Rocambolesc by Jordi Roca

El caganer de Rocambolesc - Rocambolesc

Otra tradición navideña en forma de postre viene directa desde Italia, en concreto desde Milán. Hay muchas leyendas en torno al origen del panettone. La más conocida sitúa su nacimiento en las cocinas de Ludovico el Moro, señor de Milán, el cual decidió ofrecer un lujoso banquete de Nochebuena. El bizcocho que tenían preparado se quemó, y un lavaplatos llamado Antonio, que había utilizado las sobras de los ingredientes para amasar un pan dulce y llevárselo a casa, ofreció servir su postre para salvar la cena. El dulce causó sensación en los invitados y Ludovico mandó llamar al creador para felicitarle. Al confesar que el postre aún no tenía nombre el señor decidió llamarlo Pan de Toni, el cuál derivó en panettone.

Otra leyenda, mucho más romántica, sitúa el origen en torno a 1490, cuando un joven aristócrata se enamora de la hija de un pastelero. Para demostrar su amor, se hizo pasar por aprendiz e inventó un pan dulce a base de frutas confitadas y con forma de cúpula. Los milaneses empezaron a acudir en masa a la pastelería para pedir el Pan de Toni, que así se llamaba el ayudante. Sin embargo, el verdadero origen del panettone debe buscarse en la costumbre difundida en la Edad Media de celebrar la Navidad con un pan más rico que el de todos los días. Hasta 1395 todos los hornos de Milán tenían permiso para cocinar pan de trigo solo en Navidad. A falta de confirmación, que cada uno elija la versión que más le guste.

Panettone y helado con fruta confitada confitada, azúcar perlado y chocolate negro - Rocambolesc

Rocambolesc rinde su particular tributo a este dulce italiano tanto en la versión tradicional como en forma de delicioso helado con fruta confitada, azúcar perlado y chocolate negro. Aunque no es el único postre navideño que podemos encontrar. Galletas de jengibre, turrones inspirados en sus postres, o centros de mesa comestibles con forma de pino son algunas de las creaciones de Jordi Roca. Sin embargo, si destaca alguno es el helado navideño de bambola de avellana, de nuez pecana, almendra y una galleta de jengibre en forma de estrella. El pequeño de los tres hermanos demuestra una vez más que el frío no es impedimento para disfrutar de un buen helado estas fiestas.

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