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Banca responsable 06 jul 2017

Cinco claves para ahorrar en la factura de la luz este verano

Las altas temperaturas suelen asociarse a un aumento en el gasto de energía, pero no tiene por qué ser así. Es un buen momento para hacer una revisión a fondo de los hábitos adquiridos y realizar una puesta a punto de la vivienda. Acostumbrarse a hacer pequeños gestos y rutinas diarias para ahorrar en la climatización de la casa, sin perder el confort, puede suponer un ahorro considerable a final de mes.

Aprovechar el sol

Los días son más largos en verano, por lo que no es necesario tener las luces encendidas tantas horas como en invierno. Si se encienden en verano antes de las nueve de la noche, cuando todavía hay luz suficiente, se estará derrochando energía. La luz representa el 20% del gasto en energía de la mayoría de los hogares y pequeños gestos, como apagar la luz cuando se sale de una habitación, suponen un auténtico ahorro.

Fuera el ‘stand-by’

Los aparatos encendidos emiten calor y aumentan la temperatura de la casa. Hay que evitar el ‘stand-by’ ya que, aunque los equipos y electrodomésticos estén apagados, siguen consumiendo kilovatios al estar conectados a la red eléctrica. Se recomienda desenchufar, también, ordenadores y cargadores que no se estén usando.

Según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) apagar todo lo que se queda en reposo significa un ahorro del 10% en todo lo que se consume, lo que supone, para un consumo medio de 3.500 kWh/año, un ahorro de 52 euros anuales.

A baja temperatura

Los electrodomésticos gastan más cuando calientan el agua. Poner la lavadora a una temperatura entre 40º y 60º, según la OCU, implica un ahorro del 40% de luz. Los lavavajillas, si se utilizan programas Eco, alcanzan una temperatura suficiente (unos 50º) para que el resultado sea óptimo.

Mención aparte merece el frigorífico, uno de los electrodomésticos que más encarece la factura de la luz, ya que supone una media de un 20% del gasto total. La nevera debe instalarse alejada de las fuentes de calor, con espacio suficiente para que la parte trasera quede bien ventilada y no se debe poner el termostato excesivamente frío. Un truco para ahorrar es no meter comida muy caliente para evitar que suba la temperatura del interior del frigorífico, con el consiguiente sobreesfuerzo para el electrodoméstico.

Aire acondicionado bajo control

La Asociación General de Consumidores (ASGECO) recomienda fijar una temperatura de 25ºC, ya que cada grado menos supone un incremento del consumo de entre un 5% y un 10%. Esta entidad ha hecho una serie de recomendaciones para hacer un uso racional de la energía como limpiar periódicamente los filtros de aire, evitar abrir puertas y ventanas para ventilar cuando se está utilizando, instalar toldos donde alcanza el sol o, si se va a comprar un aparato de aire acondicionado, adquirir los de clase A+++ que pueden consumir hasta un 40% menos.

Un buen aislamiento

Si la casa está bien aislada se conseguirá mantener la temperatura interior y ahorrar hasta un 30% en los gastos de refrigeración. Conviene instalar ventanas con doble acristalamiento porque son la parte del edificio donde se registran más pérdidas energéticas. Este doble acristalamiento será un buen aliado para el confort térmico de la vivienda.

Invertir en acondicionar la casa correctamente, tanto en verano como en invierno, supone una notable diferencia en el gasto a largo plazo.

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