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Educación financiera 17 dic 2019

¿Cómo afecta a los jóvenes tener su propia cuenta bancaria antes de los 18 años?

¿Hasta qué punto cambia la vida de una persona el hecho de tener una cuenta bancaria, sin el control de sus padres o tutores legales, antes de cumplir la mayoría de edad? Esta es una de las principales preguntas a las que da respuesta la investigación de la Universidad de Montana, dirigida por Carly Urban y seleccionada por el Centro para la Educación y Capacidades Financieras de BBVA en la primera edición de BBVA EduFin Research Grants.

“Hace poco conseguí un trabajo y obviamente necesito algún tipo de producto de ahorro o cuenta corriente, pero lo quiero completamente fuera del alcance de mis padres”. Esta afirmación, publicada en el foro de finanzas personales de la plataforma social ‘online’ Reddit.com y recogida en la investigación de Carly Urban y su equipo, Banking on the Future: Minor-owned Accounts and Financial Inclusion’, resume el sentir de muchos jóvenes que reclaman más autonomía para gestionar sus finanzas.

En Estados Unidos, ya hay leyes a nivel estatal que permiten a los menores tener sus propias cuentas bancarias sin el control de sus padres o tutores legales. La investigación de Urban ha sido la primera en analizar cómo afecta este hecho a su inclusión financiera, si estas leyes son eficaces para conseguir que las personas se bancaricen en menos tiempo y si los beneficios de esta inclusión persisten a lo largo del tiempo. 

Luces y sombras

El estudio plantea, de entrada, tres ventajas para los menores a la hora de contar con una cuenta bancaria de forma autónoma:

  • Es un complemento al empleo: permite al joven crear el hábito de ahorrar el dinero que vaya ganando y usar productos financieros.
  • Pone el foco en el individuo: al tener autonomía sobre su cuenta bancaria, el menor administra su dinero y adquiere educación financiera por su cuenta, de una forma práctica. Por ejemplo: si el banco le penaliza por retrasarse en el pago de una factura, el joven aprenderá la importancia de chequear el estado de sus finanzas y asegurarse de tener siempre fondos suficientes. Este aprendizaje experimental supone una mejora en sus capacidades financieras. 
  • Genera una relación de confianza con las entidades financieras: los menores que, desde una edad temprana, tienen una relación directa con dichas entidades suelen confiar más en ellas, por lo que les resulta más fácil acceder a diversos productos financieros a corto, medio y largo plazo.

La demanda de cuentas bancarias y la persistencia de sus efectos positivos se da principalmente en los jóvenes que comienzan a trabajar a edades tempranas, no continúan con sus estudios superiores y se independizan financieramente más rápido que los que acuden a la universidad. Sin embargo, Urban y su equipo han descubierto que, aunque la legislación estatal es importante para facilitar la bancarización de los jóvenes, “su efecto se desvanece a los 29 años”, por lo que se concluye que estas leyes llaman la atención de los jóvenes, pero solo durante un periodo determinado.

En Estados Unidos, únicamente las entidades autorizadas por el estado pueden ofrecer cuentas a menores. El estudio ha analizado si la aprobación de leyes en este sentido ha modificado la presencia de los bancos con certificación estatal o federal en una zona determinada. La conclusión es clara: “No hemos encontrado evidencia de que la política cambie sustancialmente la oferta de bancos autorizados por el Estado o por el gobierno federal en un área”.

Es posible que la razón estribe en que las cuentas juveniles “no sean una opción de producto atractiva” para las entidades, por lo que deciden seguir ofreciendo solo cuentas conjuntas o controladas por los padres o tutores. El motivo puede deberse a que “es poco probable que las cuentas para menores generen muchos ingresos y podrían incurrir en costes para la entidad financiera que las ofrezca”. Sin embargo, a la larga, este tipo de productos, tal y como explica el estudio, pueden ser muy ventajosos tanto para la banca como para el cliente.

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Grandes beneficios 

Los jóvenes constituyen un sector vulnerable en lo financiero. El informe explica que suelen tener dificultades a la hora de reunir dinero para afrontar una emergencia, tienen tendencia a pedir préstamos con intereses altos y no es habitual que estén bancarizados, con la consiguiente pérdida de oportunidades: “Las cuentas corrientes y de ahorro son importantes para una persona joven en términos de gestión financiera cotidiana. Tener una cuenta le permite depositar cheques de pago, transferir fondos y consumir sin problemas”.

La bancarización es un impulso para la educación financiera de los jóvenes. “Ofrecer más oportunidades para que los menores participen de manera independiente en los servicios financieros, puede ser un apoyo para su bienestar financiero en el futuro”. La investigación de Urban confirma que los jóvenes que, desde edades tempranas, están en contacto con una entidad financiera, tendrán un historial crediticio mejor en el futuro: “El acceso a una cuenta bancaria es importante para tomar decisiones financieras”. El hecho de que las leyes estatales faciliten el acceso de los jóvenes a sus propias cuentas bancarias, hace que estos sean menos proclives a solicitar servicios de financiación a corto plazo y con intereses altos, como los préstamos de día de pago o los que ofrecen las casas de empeño.

Este estudio ratifica los resultados del informe PISA 2015 donde se confirmaba que, en determinados países, tener una cuenta bancaria está asociado con una puntuación más alta en educación financiera. El estudio reveló que el desempeño en educación financiera y el mantenimiento de una cuenta bancaria está fuertemente relacionada con el estatus socioeconómico. En países como Australia, Bélgica, Canadá, Italia, los Países Bajos, España y Estados Unidos, los estudiantes que tenían una cuenta bancaria obtuvieron mejores resultados en educación financiera que los alumnos con un estatus socioeconómico similar. 

La relación de los jóvenes y la banca puede llegar a ser un ‘win-win’. Por un lado, tal y como explica la investigación de Urban, las entidades tienen una motivación extra para ofrecer cuentas juveniles porque la relación con sus clientes más jóvenes puede alargarse en el tiempo. Además, según el estudio, existe la posibilidad de contar con varias generaciones de una familia, ya que se ha demostrado que los jóvenes tienden a abrir cuentas en las mismas entidades que sus padres. Por otro, a los menores, “les permite adquirir experiencias al principio de la vida y aprender a estar mejor preparados para administrar la liquidez, planificar las deudas y suavizar el consumo”. Todos estos factores repercutirán en un futuro con mejores oportunidades para estos jóvenes y una vida tranquila en el aspecto financiero.

Si deseas leer el estudio completo publicado en el Centro para la Educación y Capacidades Financieras de BBVA, haz clic aquí.

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