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Cómo emprender en la Colombia afectada por el conflicto armado

Fotografía de Argenida, emprendedora FMBBVA EMPROPAZ

Esperanza, solidaridad, oportunidades… son palabras que, históricamente, no se oyen con frecuencia en la Colombia rural. La violencia del conflicto armado ha mermado su desarrollo y ha aumentado la pobreza. Ese fue el punto de partida de Bancamía, la entidad de la Fundación Microfinanzas BBVA en el país, para poner en marcha en 2018 Emprendimientos Productivos para la Paz- Empropaz. Ahora, se han presentado los avances y el impacto de esta iniciativa en estos dos años en un acto virtual.

Empropaz, que cuenta con el apoyo de la Agencia para el Desarrollo Internacional de los EE. UU. (USAID), ya ha atendido a más de 56.500 personas en situación de vulnerabilidad, la mayoría mujeres, para reactivar la economía en 76 municipios afectados por la inseguridad y la desigualdad, y fortalecer el tejido empresarial a través de productos y servicios financieros, capacitación y el acompañamiento de sus asesores. Según el director de USAID en Colombia, Larry Sacks, la labor de Bancamía es fundamental, ya que el sector privado tiene la capacidad de “generar esperanza y oportunidades, y ayudar en la transformación de los territorios más alejados e históricamente olvidados y golpeados por la violencia”. 

Ese es el compromiso de la FMBBVA, en línea con su propósito de promover el desarrollo sostenible de emprendedores en vulnerabilidad. “Empropaz es un proyecto transformador que refleja cómo una alianza entre diferentes organizaciones puede impactar en la realidad de miles de personas”, ha asegurado el director general de la Fundación, Javier M. Flores.

Empropaz es una iniciativa de Bancamía (entidad de la FMBBVA) en alianza con USAID y ONG locales

Un ejemplo es el de Argénida Fuentes, una mujer de 52 años que contó su historia para inspirar a otros. Madre de tres hijos, supo encontrar la forma de emprender para salir adelante, sin olvidar a sus vecinas: creó Manos laboriosas, un pequeño negocio de artesanía hecha con cepa de plátano, con la ayuda de diez mujeres, todas cabeza de familia, y el apoyo de Empropaz.

“Este modelo de inclusión financiera representa la posibilidad real de hacer viable sus emprendimientos. Nuestra intención es demostrar que, con un acompañamiento cualificado, la probabilidad de éxito de un emprendedor se multiplica”, asegura el presidente ejecutivo de Bancamía, Miguel Ángel Charria.

Empropaz, innovación para el desarrollo

Posiblemente, uno de los requisitos más importantes para emprender con éxito es contar con un buen plan de negocio. Por eso, Empropaz ofrece formación en gestión y educación financiera antes de darles apoyo económico. Según Charria, esta iniciativa marca “un hito en el país, al crear un crédito semilla en condiciones especiales para los emprendedores al que, después del proceso formativo, podrán acceder fácilmente para arrancar sus negocios”.

Esa es una de las razones por las que Empropaz se ha convertido en un referente en programas de desarrollo en Colombia. Así lo dijo su ministro de Comercio, Industria y Turismo, José Manuel Restrepo, quien hizo hincapié en la capacidad de resiliencia que siempre ha demostrado Colombia, especialmente en los últimos meses debido a la pandemia. Y en sus palabras, “esa resiliencia se expresa siempre en la razón de ser de un emprendedor”.

Además, el ministro ha manifestado su orgullo por el impacto que tiene este tipo de alianzas y ha reiterado su apoyo a Empropaz, como un instrumento para la reactivación: “Apoyar iniciativas como estas es un camino para generar empleo, un camino para la inclusión, un camino para generarle ingresos a nuestras zonas más vulnerables, en los territorios que más han sufrido a lo largo de la historia de nuestro país”.

Ceneris Espitia también forma parte del programa Empropaz

En cinco años, Bancamía espera llegar a 116.000 personas con Empropaz, para avanzar en la consolidación de una Colombia rural más innovadora e inclusiva. De hecho, recientemente se anunció la ampliación de este programa para llegar también a la población venezolana que cruza la frontera en busca de una vida mejor.

“Tender puentes y escribir nuevas narrativas en esos municipios es nuestra tarea principal, y esta es una responsabilidad compartida. Solo así esas regiones podrán superar las condiciones de desigualdad y se podrán generar oportunidades sostenibles para sus poblaciones”, ha concluido el director de USAID Colombia.

Es en esas zonas donde, poco a poco, con iniciativas como Empropaz, empiezan a sonar con fuerza palabras como esperanza, solidaridad u oportunidades. Palabras que adquieren más valor si cabe en tiempos tan inciertos como el actual. Palabras que, juntas, son sinónimo de un nuevo comienzo, lejos de los conflictos, lejos de la pobreza y cada vez más cerca de un desarrollo sostenible e inclusivo.

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