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Diferencias entre un banco minorista y uno de inversión

Según explica Economipedia, la banca minorista es aquella dedicada a realizar operaciones de ahorradores e inversores particulares y pequeñas y medianas empresas. Por el contrario, la banca mayorista es aquella especializada en operaciones de gran envergadura, generalmente de empresas y organizaciones de tamaño o importancia grande.

Aunque en la actualidad existe una especialización de las entidades financieras en función de a qué tipo de actividad se dedican, no siempre fue así. De hecho no fue hasta después del crack del 29 que estos dos tipos de banca comenzaron a operar por separado. Fue en 1933 a través de la ley Glass-Steagal, promovida por Roosvelt dentro de un paquete de medidas destinadas a reactivar la economía (New Deal). Esta ley fue derogada en 1999 bajo el mandato de Bill Clinton, lo que permitió que ambos modelos convivieran de nuevo en una misma entidad. Sin embargo, en la actualidad, y tras la crisis financiera que asoló a los bancos en 2008, estas actividades funcionan generalmente por separado.

La principal diferencia entre ambas bancas es que cada una está especializada en un tipo de cliente distinto pero no es la única, veamos en detalle qué otros aspectos las diferencian.

Foto Modelo de negocio

El modelo de negocio describe el racional de cómo una organización crea, entrega y captura valor en contextos sociales, culturales, etc. El proceso de construcción de un modelo de negocio es parte de la estrategia de negocios.

Originar para mantener

En la banca minorista, las entidades financieras gestionan los riesgos generados en su relación con los clientes, que son asumidos por accionistas e inversores. Es decir, se otorgan préstamos que permanecen en su balance hasta el vencimiento de los mismos. Esto lleva a que el crecimiento de su negocio esté limitado a la capacidad que tiene el banco en cuestión para asumir riesgos.

Originar para distribuir

La innovación financiera ha permitido realizar una gestión del riesgo de crédito más eficiente, al desplazar el riesgo desde sus originadores hasta terceros más dispuestos a asumir mayores riesgos. En banca de inversión, las entidades que generan la operación de financiación son distintas de aquellas que aportan dicha financiación y de las que asumen su riesgo. Ahora es posible originar, empaquetar y distribuir los riesgos entre inversores y mercados, y traspasar fronteras.

Teniendo en cuenta la distinción que hacíamos al inicio por la tipología de cliente de una banca y otra, los productos y servicios que demandan también son diferentes.

Productos bancarios sencillos

La financiación en banca minorista se concede a través de productos bancarios sencillos, préstamos o líneas de crédito, destinados a individuos o pequeñas y medianas empresas. El importe no suele ser muy elevado. Normalmente suele haber una gran competencia por el precio.

Instrumentos complejos distintos al crédito simple

Las necesidades de financiación de corporaciones y grandes empresas son más complejas e incluyen instrumentos distintos al crédito bancario simple. En la financiación a largo plazo podemos encontrar productos como el préstamo (sindicado o bilateral) o los bonos, colocados entre inversores. Otro formato utilizado en la banca mayorista es el project finance para la financiación de grandes proyectos. Las entidades financieras compiten por precio pero también por sus capacidades y su expertise.

Todas las empresas necesitan financiarse para ejercer su actividad, incluso si su actividad principal es ofrecer financiación a terceros, como ocurre con los bancos.

Depósitos

Un porcentaje significativo de la financiación de la banca minorista procede de productos de balance, principalmente depósitos que ha captado de sus clientes, que pueden suponer hasta dos tercios del pasivo oneroso de una entidad. Cada vez más se están incluyendo productos de desintermediación del ahorro más complejos (fondos de inversión, planes de pensiones…).

Mercados de capitales

La banca mayorista también recibe depósitos de sus clientes, pero estos no suelen ser suficientes para hacer frente a su actividad de financiación a terceros. Por este motivo, los bancos de inversión acuden a los mercados de capitales y son particularmente activos en el mercado interbancario, una herramienta fundamental que les permite gestionar su liquidez.

La política para identificar, medir y cubrir los potenciales riesgos del negocio bancario tiene un enfoque distinto en cada modelo de banca.

Estricto seguimiento del riesgo en balance

Como decíamos al principio, el modelo de negocio de la banca minorista es el de originar para mantener, por lo tanto el riesgo originado se mantiene en el balance de la entidad que lo origina. Esta es la razón por la cual las políticas de riesgos están muy desarrolladas e incluyen procesos de identificación, evaluación y seguimiento de los mismos. Los principios de prudencia, anticipación y diversificación son esenciales en la gestión del riesgo.

Sistemas sofisticados que detectan riesgos subyacentes

La misma gestión adecuada de los riesgos se ha de realizar en banca de inversión. De hecho, esta tarea la realizará tanto el banco que origina la operación como los inversores a los que se distribuye el riesgo. La complejidad de los productos lleva a que este tipo de entidades hayan tenido que desarrollar sistemas de riesgos muy sofisticados que sean capaces de identificar y cuantificar los riesgos subyacentes. Las agencias de rating tienen, asimismo, un papel fundamental como calificadores del riesgo en el entorno de la banca mayorista.

En realidad, la diferencia de ambas bancas en lo que a resultados se refiere, tienen que ver con el origen de sus ingresos.

Margen de intereses

Tradicionalmente, el margen de intereses ha sido la principal fuente de ingresos de las entidades financieras minoristas. Se puede definir como la diferencia entre los intereses que los bancos cobran por los préstamos concedidos menos los intereses que pagan a los depositantes. Su evolución está estrechamente ligada a la evolución de los tipos de interés y a los volúmenes de las carteras. Esto lleva a que las entidades sean muy competitivas en precio, lo que tiene un impacto negativo en los márgenes.

Comisiones

En la banca mayorista, el porcentaje de beneficios que procede de las comisiones percibidas es prácticamente el doble que en el caso de un banco minorista. Cabe destacar además que se trata de un negocio en el que los márgenes son elevados ya que la oferta de productos suele ser especializada y, en muchos casos, personalizada para las características concretas de cada cliente.

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