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Dos grandes ‘shocks’ para las economías emergentes

El cambio de las políticas monetarias en EE. UU. y Europa, y las tensiones comerciales, son los dos principales ‘shocks’ globales a los que se enfrentan las economías emergentes. BBVA ha participado en el encuentro ‘2018 IIF MENA Financial Summit’ celebrado en Abu Dhabi, donde un grupo de expertos ha analizado las perspectivas macroeconómicas globales y su impacto en Oriente Medio y África del Norte (MENA).

Jorge Sicilia, economista jefe del Grupo BBVA, participó en el panel sobre las perspectivas globales y su impacto en la región de Oriente Medio y Norte de África, moderado por Sergi Lanau, miembro senior del Institute of International Finance (IIF), donde participaron también James McCormack, director general y director global de calificaciones soberanas y supranacionales de Fitch Ratings; Monica Malik, economista jefe del Abu Dhabi Commercial Bank y Radwan Shaban, economista jefe del Arab Bank. El debate se centró en la incertidumbre política derivada de la cambiante situación macroeconómica y financiera global; qué esperar de las políticas monetarias de Estados Unidos y Europa, y sus implicaciones para MENA; las consecuencias de la guerra comercial y las sanciones de Estados Unidos; los flujos de capital privado a mercados emergentes; y el riesgo de una corrección en los mercados de capitales.

Para Sicilia, el mundo emergente se encuentra actualmente ante dos grandes ‘shocks’. Por un lado, la racionalización de la liquidez a raíz del giro de las políticas monetarias en Estados Unidos y Europa y, por otro lado, las disputas comerciales internacionales, un fenómeno completamente inesperado hace unos años. Las estimaciones de la mayoría de analistas apuntan a que el impacto de las medidas adoptadas por ahora en el comercio internacional es relativamente moderado, pero si se suman las amenazas que aún no se han materializado, el impacto sería significativo.

¿Cómo han reaccionado los países emergentes a estos dos ‘shocks’? El economista jefe de BBVA considera que se han manejado bastante bien, en líneas generales, como se aprecia en los flujos de capital que han salido de las economías emergentes, muy concentradas en países como Argentina y Turquía -los dos países grandes que más han sufrido estos episodios de volatilidad-, que tienen dos similitudes: ambos países presentan vulnerabilidades externas (un déficit por cuenta corriente elevado, elevado endeudamiento en moneda extranjera y unas reservas relativamente bajas para hacer frente a estos desequilibrios) y no aplicaron las políticas económicas adecuadas dadas estas debilidades en el cambiante entorno internacional.

Si bien tras este choque, ambas economías tuvieron que reaccionar con medidas encaminadas a corregir dichas políticas, el daño ya estaba hecho. El resto de países emergentes han aguantado mucho mejor estos choques internacionales. Sin embargo, en adelante, el contexto va a seguir siendo complejo para las economías emergentes: la subida de tipos de interés va a continuar y las tensiones comerciales no van a desaparecer a corto plazo. Por tanto, considera que las economías emergentes deben “impulsar políticas monetarias y fiscales prudentes que consigan acomodar estos shocks”, con la ayuda de tipos de cambio flexibles para encajar el golpe. Sin embargo, se mostró convencido de que este no es un problema “sistémico”, sino más bien “idiosincrático”, y lo puede seguir siendo si las medidas en estos países son adecuadas.

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El contexto va a seguir siendo complejo para las economías emergentes: la subida de tipos de interés va a continuar y las tensiones comerciales no van a desaparecer a corto plazo.

En cuanto a la zona euro, los expertos comentaron la situación en Italia, que ha planteado un desafío para la estabilidad fiscal de Europa con sus presupuestos para 2019. En opinión de Sicilia, es “desafortunado” estar presenciando esta situación, después de la crisis que vivió Europa y los pasos que se dieron para crear una unión bancaria, que aún está pendiente de completar. También viene en un momento inadecuado porque la eurozona está creciendo menos, con la tasa de actividad yendo hacia un crecimiento potencial más bajo que el crecimiento actual; y porque el Banco Central Europeo ha comenzado el proceso para normalizar su política monetaria y a principios del año que viene dejará de comprar deuda soberana de la zona euro.

Este enfrentamiento es gratuito desde el punto de vista económico. A su juicio, además “los problemas en Italia no se van a resolver mediante una política fiscal expansiva”, porque tienen una naturaleza diferente, más estructural. De hecho, es posible que este estímulo fiscal tenga un efecto contractivo dado el incremento del ‘spread’ soberano que se está produciendo. La solución radica en “encontrar una política fiscal manejable, que no lleve a una confrontación con Europa”, lo cual requiere de más tiempo. De igual forma, para Sicilia, Italia tiene un ratio de deuda/PIB muy alto, pero al mismo tiempo es capaz de gestionar un superávit primario de más del 3%. Si quiere mejorar su crecimiento, la solución no se encuentra en una política fiscal expansiva en Italia sin solucionar las trabas al crecimiento que son de naturaleza más estructural.

A modo de reflexión final, el moderador preguntó qué riesgos preocupan más en el corto plazo. Jorge Sicilia considera que los ciclos cambian a raíz de desequilibrios en las economías, que producen reacciones en los mercados y, finalmente, se traducen en ‘shocks’. En su opinión, el mayor riesgo actual residen en las tensiones comerciales internacionales, que los mercados han infravalorado, por su potencial para cambiar el contexto de apertura comercial que ha imperado en los últimos 40 años y especialmente el conjunto de reglas internacionales que se ha generado al calor del comercio internacional y que se está debilitando.

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