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Adultos 01 jul 2016

Embajadores BBVA: Amelia Aguilar. Clientes, soja, mariposas y estudiantes

¿Qué tienen que ver un cliente a punto de perder dos millones de pesos mexicanos (casi cien mil euros), la leche de soja, las mariposas y los hijos de emigrantes a Estados Unidos? Una persona, se llama Amelia Aguilar y es directora de una sucursal de BBVA Bancomer en Puebla, México.

Los dos millones

Guillermo Pérez, de Coatzacoalcos Veracruz, viajaba hasta la ciudad de Puebla para comprar una nueva vivienda en esta ciudad. Antes de salir de casa, extrajo de su cartera las tarjetas, consciente del riesgo que suponía llevarlas encima. Lo que no podía imaginar es que precisamente esa precaución se transformaría en una verdadera pesadilla.

Al llegar a Puebla, se dirigió a una oficina de BBVA Bancomer para realizar la transacción. Pero allí le dijeron que no podían efectuar esa operación sin presentar una chequera o una tarjeta que lo acreditara como cliente del Banco.

Pérez decidió intentarlo en otra sucursal, y así fue como conoció a Amelia. Aunque, en principio, la operación no podía realizarse, decidió buscar una solución. Le preguntó si era cliente de banca digital y él dijo que sí. Así que le pidió una identificación oficial y redactaron una carta en la que solicitaba un incremento del límite de traspasos vía web.

Después, Amelia se puso en contacto con la sucursal del cliente y les envió la identificación y la carta escaneadas. Se aprobó el incremento de límite y, justo a las 4 de la tarde, hora a la que expiraba el plazo para efectuar el ingreso, consiguieron realizarlo.

“Los clientes son del Banco, no de una sucursal en concreto. Para mí, cualquier cliente que entre es igual de importante, aunque no sea de nuestra oficina. Cada uno de ellos contribuye, con una parte pequeña, a que BBVA siga funcionando. Eso es lo importante”, afirma.

Precisamente fue la recomendación de ese cliente la que hizo que Amelia haya sido la ganadora del ConcursoHéroes del Servicio de BBVA Bancomer, en la categoría de Historia Extraordinaria.

Los clientes son del Banco, no de una sucursal en concreto;cualquier cliente es igual de importante

Los hijos de emigrantes

Amelia es una de las voluntarias del proyecto Por los que se quedan, con el que la Fundación BBVA Bancomer ha becado ya a casi 50.000 estudiantes de secundaria desde 2006 y a 10.000 de preparatoria desde 2013. El objetivo es reducir el abandono escolar en secundaria de jóvenes de alto rendimiento académico y escasos recursos. El Programa otorga un apoyo económico mensual y el acompañamiento de padrino o madrina, que son empleados de las sucursales BBVA Bancomer y participan voluntariamente para motivar a los becarios a construir un plan de vida y descubrir el mundo lleno de oportunidades que brinda la educación.

“Hacemos un coaching con los niños”, nos explica. “Sobre todo con los que van un poco atrasados en alguna materia”. Esos son su especialidad: hablar con ellos y “concienciarlos de la importancia de estudiar y de mantener la beca. Y con los profesores, también”. Para Amelia, es fundamental que continúen con su proceso formativo. “Esos niños son el futuro de México. Tienen que estudiar, pero se tienen que sentir apoyados también. Y eso es algo que desde el Banco podemos hacer”.      

Cuando algo sale mal hay que llorar cinco minutos, y luego, buscar cómo vamos a solucionarlo”

Perfil

Nombre: Amelia Aguilar
Puesto: Directora de Sucursal[BBVA Bancomer – México]
Función: Tener pasión por el cliente
Hobby: Ayudar a la comunidad
 Sueño: Trabajar en otro país

La leche de soja y las mariposas

“Tengo dos hijos y traemos dos proyectos de desarrollo sustentable [sostenible]. El primero es producir leche de soja para combatir la desnutrición en México. Sobre todo en los municipios de Oaxaca”, una de las zonas con mayores bolsas de pobreza del país. “La leche de soja tiene todos los nutrientes necesarios para que una persona no sufra malnutrición”, nos cuenta. “Algunas empresas de la zona nos están apoyando, porque no queremos buscar ayudas de organismos dependientes del gobierno”.

“El otro hijo trae también otro proyecto. Es unmariposario, para que las mujeres de la localidad puedan generar ingresos. Se trata de hacer unos cuadros que vayan desde las mariposas más pequeñas hasta las más grandes y venderlos a universidades de todo el mundo. Mi otro hijo es licenciado en comercio exterior y nos va a ayudar en la parte de exportación. Aunque todavía no lo hemos lanzado, ya la gente está expectante y quieren que lo pongamos en marcha lo antes posible”.

El objetivo de Amelia es ayudar a la comunidad. “El trabajo en algunas zonas de México es escaso. Así que, vamos a crearlo. Vamos a ayudar a las personas creando empleos”. Y es responsabilidad de cada uno de nosotros. “No podemos dejar todo al gobierno, porque por mucho esfuerzo que hagan, no van a llegar a todas partes. Por eso, las personas tenemos que ayudar a título particular”.

Hablar con Amelia es convencerse de que todo es posible. Y, como a ella misma le enseñó un director de zona: “Cuando algo sale mal hay que llorar cinco minutos. Y luego, buscar cómo vamos a solucionarlo”.

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