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BBVA Research estima que el PIB del País Vasco crezca un 2,2% en 2019 y un 2,0% en 2020

El PIB del País Vasco desaceleró su crecimiento hasta el 2,2% en 2018. Los últimos datos apuntan a que la actividad económica evolucionará a un ritmo similar en los próximos semestres y se prevé que el PIB regional aumente en un 2,2% en 2019 y un 2,0% en 2020. Así lo indica el Servicio de Estudios de BBVA en su último informe ‘Situación País Vasco‘, presentado hoy por el responsable de Análisis Económico de BBVA Research, Rafael Doménech , y Carlos Gorria, director de la Territorial Norte de BBVA. Con estos datos, la región enlazaría cinco años de crecimiento anual promedio del 2,8%. De cumplirse las previsiones, se podrían crear 27.000 empleos entre el fin de 2018 y el de 2020, lo que llevaría a una reducción de la tasa de paro hasta el 8,1% de promedio en 2020.

En el primer semestre de 2019, el PIB regional habría aumentado en torno al 0,6% trimestral promedio CVEC, una décima por encima del promedio registrado el año pasado y dos décimas por debajo del ritmo de 2017. Esta evolución de la economía vasca se explica por un menor crecimiento de las exportaciones de bienes y servicios turísticos, y por la relativa contención del impulso fiscal en 2018.

El consumo privado se aceleró ligeramente en 2018, a medida que los vientos de cola han perdido vigor y la demanda embalsada se ha ido absorbiendo. La licitación de obra pública se redujo, la inversión en vivienda ha seguido aumentando y el sector público incrementó el consumo y la inversión creció a un ritmo similar al año anterior. Además, el sector turístico marcó un nuevo récord, pero crece de forma más moderada. Por su parte, el menor crecimiento de las exportaciones y de la producción industrial refleja la debilidad de la demanda europea y americana. Por el lado de la oferta, la desaceleración de la industria provocó la del PIB.

El crecimiento se situará en torno al 2,1% en este bienio

La economía de País Vasco desaceleró su crecimiento en 2018 hasta el 2,2% según el INE, tras el 3,1% alcanzado el año 2017, medio punto porcentual por debajo de la última previsión de BBVA Research. Con ello, la economía vasca cerró cinco años con un crecimiento medio del 2,8% anual. El Servicio de Estudios de BBVA prevé que la economía vasca crezca un 2,2% en 2019 y un 2,0% en 2020.

En este contexto, diversos factores siguen contribuyendo a mantener el crecimiento de la economía en la región. Por un lado, la evolución de la actividad mundial da señales de estabilización y un euro algo más depreciado, junto al abaratamiento del coste del petróleo, deberían favorecer el avance de las exportaciones fuera de la eurozona, particularmente en los bienes y servicios no turísticos.

Por otro lado, la política monetaria asegura liquidez y tipos bajos durante más tiempo, lo cual apoyará la demanda interna y, en particular, la recuperación del sector inmobiliario, así como la inversión productiva regional. Asimismo, el impulso fiscal ligado al aumento de salarios públicos y pensiones y el incremento del salario mínimo, contribuirán a aumentar la renta disponible de los hogares y sostener el consumo a corto plazo, junto con la mejora en el empleo que se concentra principalmente en las áreas urbanas, más en Donostia-San Sebastián y Vitoria-Gasteiz, que en el Gran Bilbao.

Con todo, el entorno global se ha deteriorado y es más incierto. El aumento de las tensiones comerciales y los anuncios de mayores tarifas aduaneras entre EE.UU. y China son el riesgo más evidente, junto a la incertidumbre sobre la salida británica de la Unión Europea, cuyo impacto directo sería moderado para el País Vasco. Un posible conflicto comercial situaría a la región ante un escenario de menor crecimiento del comercio, y de la economía mundial y de Europa. De llegar a ese escenario, la región se enfrentaría a un riesgo mayor que otras comunidades, especialmente, si la guerra comercial se extendiera al sector del automóvil o al de los bienes de equipo.

A nivel doméstico, existen dudas sobre la política económica y sobre los efectos de algunas de las medidas ya tomadas, que también han afectado a la confianza de los agentes y a sus decisiones de consumo e inversión. La fragmentación política despierta dudas sobre la evolución del gasto público y el cumplimiento de los objetivos de déficit a nivel nacional. Tener que continuar el proceso de consolidación fiscal en una fase menos favorable del ciclo supone una vulnerabilidad para las economías española y vasca, si bien el País Vasco cuenta con un margen mayor para la expansión del gasto.

Adicionalmente, el aumento del salario mínimo tendrá efectos negativos sobre el crecimiento y la creación de empleo a largo plazo en las regiones españolas en las que su incidencia es mayor, en la medida en que no venga acompañado de una mejora de la productividad. Aparte, también se prevé una desaceleración del crecimiento del turismo a nivel nacional, clave en la creación de empleo en España. Aunque estos efectos sean más intensos en otras comunidades autónomas, pueden crear un entorno de menor crecimiento para el País Vasco.

27.000 nuevos empleos en País Vasco en 2019 y 2020

De cumplirse el escenario previsto, la región podría crear 27 mil puestos de trabajo entre el fin de 2018 y el de 2020, y reducir la tasa de paro promedio en 1,9 puntos porcentuales (p.p) hasta el 8,1% el año que viene.

Según las previsiones del Servicio de Estudios de BBVA, este crecimiento permitiría aumentar el PIB per cápita un 2,0% anual, pero seguiría sin recuperarse ni el nivel de empleo previo a la crisis ni tampoco la tasa de paro.

Por tanto, los retos a medio plazo para la economía vasca son exigentes: en 2020 el empleo se encontrará todavía 5,5 p.p. por debajo del nivel de 2008 y la tasa de paro 1,3 p.p. por encima. El reto demográfico, la dificultad para cubrir determinadas vacantes, y el significativo nivel de temporalidad implican que la recuperación puede ser desigual y no inclusiva, lo que exige seguir impulsando la inserción laboral de los parados de larga duración y afrontar los retos de la digitalización para aprovechar sus oportunidades.

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