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Aventura 20 ene 2016

Estancias en el extranjero: 5 razones por las que deberías hacer una

Irse fuera de casa por primera vez nunca es fácil. El miedo a lo desconocido, a aquello que pueda pasarte lejos de tu familia y amigos suelen ser las preocupaciones más comunes para los jóvenes que deciden irse una temporada al extranjero. Sin embargo, este tipo de experiencias siempre acaban siendo enriquecedoras y, en muchos casos, muy gratificantes. A lo mejor no eres consciente de todo lo bueno que puede aportarte una vivencia así. Por eso, te enumeramos a continuación las cinco cosas que aprenderás seguro de tu estancia en el extranjero.

1. Salir fuera de la zona de confort para descubrir otras realidades sociales:

Cuando sales de la zona de confort, se abre un mundo entero ante ti. Tu calle, los edificios emblemáticos de tu ciudad, tu círculo de amigos, tu familia… Dejar todo eso atrás siempre es lo más difícil. Pero céntrate en todo lo nuevo que te rodea y absorbe todo aquello que te es desconocido. La capacidad de adaptación es una de nuestras mayores virtudes: enseguida, verás cómo dejas de sentirte desplazado o fuera de lugar. Al final, los kilómetros son solo eso, una distancia física.

Es posible que te encuentres con personas que no tengan tu nivel de vida, ya sea mejor o peor. Pero que eso no te eche atrás. Precisamente, este tipo de experiencias en el extranjero permiten dejar los prejuicios a un lado. Sentados en nuestro cómodo sofá, solemos hacernos una imagen muy distinta de otras culturas que solo conocemos a través de la televisión. La única manera de derribar esas barreras es viajar y comprobar que en el fondo, nos unen más cosas de las que nos diferencian.

2. Conocer ciudades nuevas:

Viajar es una de las experiencias más bonitas y placenteras que existe. Conocer lugares nuevos, contemplar paisajes únicos, explorar rincones escondidos… Descubrir sitios que nada se parecen a todo lo que has visto hasta ahora no solo es una experiencia incomparable, sino que también contribuye a tu crecimiento personal. Lo más importante para poder opinar sobre las cosas es conocer todos los puntos de vista y todas las realidades.

3. Probar nuevos sabores

Una parte esencial de la cultura de un país es su gastronomía. Probar nuevos sabores y productos es otra forma de acercarte a sus costumbres y tradiciones. Atrévete con platos desconocidos y sabores nuevos. No se puede rechazar algo por desconocimiento. La comida dice mucho de un país: los ingredientes varían según lo que produzca ese lugar, el clima también influye, las especias, los olores… Todo forma parte de una misma historia y de unas raíces que merecen la pena conocer y, sobre todo, respetar. Aunque hoy en día, haya restaurantes de todas las cocinas, no hay nada como probar lo auténtico y viajar al origen de una gastronomía.

Fotografía de un expedicionario de la Ruta BBVA 2015 probando hormigas culonas en el departamento de Santander (Colombia)

4. Aprender a ser resolutivo

Ser resolutivo es una de las grandes virtudes que uno puede tener. El hecho de no poder recurrir a familiares y amigos con facilidad permite desarrollar la capacidad de resolver los problemas por nosotros mismos. Esta independencia es una cualidad importante que te será muy útil personal y profesionalmente.

Es muy normal encontrar obstáculos en el día a día. Si eres capaz de sortear las dificultades y encontrar un camino alternativo, verás cómo ganas seguridad en ti mismo.

5. Conócete a ti mismo

Lo dijo Sócrates, pero a menudo nos lo recuerda Miguel de la Quadra-Salcedo, aventurero y precursor de la Ruta BBVA,  en sus entrevistas: ‘Conócete a ti mismo’. Cuando pasas una temporada fuera de casa, y has tenido la oportunidad de conocer gente nueva, de viajar, de probar una cocina diferente, de enfrentarte a los problemas, al final descubres cosas de ti mismo de las que no eras consciente antes. Cómo reaccionas a lo desconocido, si te ha gustado más un sabor que otro, si una ciudad te ha conquistado definitivamente… Estas pequeñas cosas ayudan a esclarecer a qué quieres dedicarte en el futuro o dónde te gustaría vivir. En definitiva, a marcarte unos objetivos para encaminar tu vida personal y profesional que a lo mejor no habrías descubierto si nunca hubieses salido de tu zona de confort.

 

Fotografía de un expedicionario durante la Ruta 2015 en Finisterre

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