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Análisis y opinión 17 ago 2018

Financiación sostenible: cuestión de ambición

Aunque pasó desapercibido entre el sinfín de noticias que buscan la última novedad en el mundo de la sostenibilidad y de la lucha contra el cambio climático, es importante pararse a reflexionar un momento sobre la relevancia de esta: “23 países suscriben una declaración de ambición”. Es una declaración corta en palabras pero contundente. Hablamos del compromiso de estos 23 países a elevar su nivel de ambición para alcanzar el máximo potencial del Acuerdo de París, en la lucha contra el cambio climático.

Todos los firmantes del Acuerdo de París están inmersos en la preparación de sus segundas Contribuciones Previstas y Determinadas a Nivel Nacional (NDC por sus siglas en inglés) que fijarán cuantitativamente los esfuerzos, condicionales e incondicionales, alcanzables en el periodo que lleva hasta el 2030. Pues bien, estos 23 países van más allá y declaran públicamente un compromiso de liderazgo ante el resto del mundo.

La mayoría de los países firmantes son europeos y americanos, y es en éstos últimos dónde reside el interés: Argentina, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica y México.

Sin duda, mapean de forma sustancial las áreas de mayor influencia de BBVA en América Latina. Estamos, en el caso de Argentina, Colombia y México, ante gobiernos que públicamente reconocen su vulnerabilidad ante los efectos perversos del cambio climático y se comprometen a elevar sus compromisos en la lucha para minimizarlo.

Estas vulnerabilidades las confiesa cada país en su primer NDC. Aquí vemos un extracto de las mismas:

  • México: “Las características geográficas de México hacen de él un país altamente vulnerable a los impactos adversos del cambio climático. Su localización entre dos océanos, así como su latitud y topografía aumentan significativamente la exposición de México a sucesos hidrometeorológicos extremos”.
  • Colombia: “El fenómeno de La Niña, ocurrido en el periodo 2010 – 2011, evidenció los impactos que tienen la variabilidad y el cambio climático en el desarrollo del país. Los daños y pérdidas se estiman en USD$ 6 mil millones, más de 3,2 millones de personas afectadas, 3,5 millones de hectáreas inundadas y 845 vías primarias y secundarias cerradas afectando al país social y económicamente”.
  • Argentina: “La vulnerabilidad frente al cambio climático cobra gran relevancia en relación con la actividad agropecuaria, debido a su lugar preponderante en el desarrollo económico del país y a su rol fundamental en la producción y provisión de alimentos a nivel mundial. La intensificación de los eventos extremos (lluvias intensas, inundaciones, sequías, olas de calor) amplifica la variabilidad interanual de la producción y compromete la estabilidad del sistema, produciendo un alto impacto negativo, tanto económico como social”.

Precisamente esas vulnerabilidades les hacen más conscientes de los riesgos y refuerza su determinación en la lucha, que no es del todo nueva. Ya en sus primeras NDC demostraron su ambición en la materia. Por ejemplo Argentina cuadruplicaba el esfuerzo de mitigación de emisiones de CO2 comparado al de la media del resto de países. Colombia se comprometía a una reducción que cumplía con el objetivo de 2ºC, cuando la media del resto de países se encontraba en 3.4ºC. México por su parte llevaba la reducción de emisiones GHG por unidad de producción al 40%, en el rango alto de los compromisos de los países firmantes.

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Se vislumbran nuevas oportunidades; oportunidades para una nueva economía más sostenible

Según datos de Bloomberg, hasta la fecha ha habido catorce emisores de bonos sostenibles en América Latina, que han financiado más de 11.000 millones de dólares equivalentes; el 75% del volumen emitido pertenece a estos tres países, lo que podría demostrar la relación entre la ambición de los gobiernos y el uso de estas fuentes sostenibles de financiación.

La divisa utilizada mayoritariamente fue el dólar americano, un 83% del total. De la base inversora publicada no cabe destacar mucho, si acaso la idoneidad de incentivar la inversión local hacia estos activos. Los mayores inversores, según la misma fuente, son ManuLife, BlackRock, AFP Capital, Credit Agricole, Banamex, TIIA.

En suma, se vislumbran nuevas oportunidades; oportunidades para una nueva economía más sostenible. La revolución en la que la economía productiva ya está inmersa sigue su camino de profundas transformaciones que irán acompañadas de necesidades de capital y de financiamiento.

En BBVA tenemos una estrategia clara que nos permitirá aprovechar las nuevas oportunidades. Esto supone seguir evolucionando, en transición hacia esta nueva economía. Y por supuesto, una ambición de liderazgo máximo que esperamos que nos permita ser compañeros preferentes de aquellas comunidades que ya han declarado la suya.

Julián Romero es el responsable del equipo de ‘Sustainable Bond Group’, dentro del departamento de Crédito de ‘Global Markets’ de BBVA. Como responsable de este grupo de expertos, cuya misión es hacer llegar a los clientes de BBVA las oportunidades que surgen en los mercados de capitales en lo que financiación sostenible se refiere, nos ofrece un análisis sobre el potencial de los bonos verdes en América Latina. 

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