La española rubricó un torneo sin fisuras con un juego consistente y efectivo. Venus Williams no fue capaz de aguantar el ritmo de la embajadora de BBVA y entregó el segundo set del partido a Muguruza. Con un tanteo final de (7-5)(6-0), Garbiñe inscribió su nombre en el libro de leyendas de la hierba de Wimbledon.

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Garbiñe Muguruza en Wimbledon

Con una pista central a rebosar y bajo el nuevo techo retráctil daba inicio a la final del torneo femenino. Veteranía frente a juventud, en un partido reflejo de aquella victoria de Conchita Martínez en 1994. La española de 22 años superó a una Navratilova que ya caminaba hacia el ocaso de su carrera. Casualmente, la americana tenía 37 años, los mismo con los que Venus Williams afrontaba el partido de hoy.

El camino de Garbiñe hasta su segunda final de Wimbledon había sido una demostración tras otra de fuerza y seguridad. Muguruza solo había cedido un set y se había deshecho de dos jugadoras top 10: la cabeza de serie Angelique Kerber y Svetlana Kuznetsova. La mayor de las Williams había dejado atrás a la recién campeona de Roland Garros, Jelena Ostapenko, y a la favorita local Johanna Konta. Venus, que disputaba su novena final en Wimbledon, se presentaba dispuesta a sumar su sexto título en la hierba inglesa.

Garbiñe Muguruza y Venus Williams en la final de Wimbledon 2017

EFE

Rostros serios y miradas esquivas en el sorteo de campo. Comenzaba el partido y los nervios salieron a relucir en la primera doble falta de Garbiñe en su saque. Recuperaba la española con saques directos y buenas subidas a la red. Ahí iba a estar la clave del partido, con dos buenas sacadoras enfrentadas; la que mejor jugara en la red iba a poder tomar mucha ventaja. Muguruza compensaba la solidez de Venus con su gran revés. Iba a tener que hacer moverse a la americana, lenta en algunas ocasiones, para poder tener opciones. La ansiedad también se reflejaba en  tres dobles faltas de Williams en el sexto juego y Garbiñe empezaba a tomar la medida del servicio de la americana.

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Garbiñe Muguruza entrevista BBVA

La primera oportunidad de rotura la tuvo Venus, que Garbiñe supo salvar y recuperar con templanza. Tomaba confianza la española y el aguante tuvo premio en el undécimo juego con break para la número 15 del mundo. La española estaba imparable y no perdió la primera oportunidad que tuvo de cerrar el primer parcial (7-5).

Nada estaba decidido y no había que dejar llevarse por la ventaja. Muguruza lo vio claro y decidió romper en el saque de la mayor de las Williams en su primer juego. Consolidó  su saque y volvió a romper el de su rival, encadenando 6 juegos seguidos. La española ponía el acelerador y Venus se desesperaba. 4-0 en el marcador, Garbiñe rozaba la gloria y volvía a anotarse el saque de su rival. Ya no había vuelta atrás. Y no la hubo: Venus entregó el partido a la española que cerraba con la ayuda del ojo de halcón y con un arrollador (7-5)(6-0).

Garbiñe Muguruza durante la final de Wimbledon

EFE

Con esta gesta, Garbiñe Muguruza logra su segundo Grand Slam en dos años y su cuarto título WTA. La española abrió su palmarés en 2014 con el torneo australiano de Hobart. En 2015 se alzó campeona del China Open y en 2016 hizo lo propio en París con su primer Roland Garros. Parecía que la arcilla era su superficie predilecta pero con este nuevo reconocimiento ya no está tan claro. “Aunque me he formado en la tierra batida, mi juego se adapta bien a cualquier tipo de pista”, ha confesado en alguna ocasión.

 

Felicidades, campeona

BBVA

Wimbledon confirma la carrera ascendente de una jugadora a la que han cuestionado la irregularidad en sus resultados. Ella, al margen de estas críticas, ha defendido su estilo de juego y ha mostrado una gran mejoría en la gestión emocional de los partidos. La vuelta al top 10 – ocupará la quinta posición el próximo lunes cuando actualicen la clasificación – la ayudará a coger confianza de cara al último tercio de la temporada. Con la gira americana a la vista, Muguruza necesita puntuar en los próximos torneos para asegurar su presencia en la final de maestras de Singapur, torneo que enfrenta a las 8 mejores jugadoras de la temporada.

Por el momento, Garbiñe disfrutará del dulce sabor del triunfo antes de volver a la competición. Mañana conocerá al ganador en la categoría masculina, que la acompañará en el tradicional baile de homenaje a los campeones. Después, la joven tendrá unos días descanso que seguramente aproveche para colocar la ansiada bandeja de Wimbledon cerca de la copa de Roland Garros.

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