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Artes plásticas Act. 16 nov 2017

“Soy un grabado de Demián Flores Cortés”

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La intensidad con la que la tierra tiembla en la región zapoteca del Istmo de Tehuantepec, resuena en la voz de su poderosa comunidad artística, lugar de origen del pintor Francisco Toledo, así como de Demián Flores, ambos representantes de una cultura compleja y expresiva. Flores es uno de los beneficiarios del Proyecto Bi de la Fundación BBVA Bancomer.

La traducción de su lucha social narra una historia paralela de resistencia que deja entrever la estética de una identidad permutante y viva en el Estado de Oaxaca, México.

Introducción por Natalia Toledo, poeta Juchiteca, para Demián ‘huiini’ (el pequeño en lengua zapoteca).

 Soy el sueño que sueño

Yo soy la mujer del oso que invierna junto a mi cama

Soy el nicho vacío de mi esperanza

La cabeza de un duende que sueña el camino a su pueblo

Soy mi propia familia

Soy la oscuridad que no cesa

Una jícara despostillada en la boca de mi infancia

Soy la pendenciera silvestre y celeste

Soy el rap de los cochinos

Soy la mujer de San Vicente chico

La lengua zapoteca y su muerte

Soy un grabado de Demián Flores Cortés

Soy la sábana santa que huyó a Torino

Soy entre otras cosas

la mano que escribe para ignorar el tiempo.

“Se defiende bien”,  Aguafuerte y aguatinta /Impresión Tigre Ediciones

Actualmente, Demián canaliza sus esfuerzos en reactivar la economía de su región, donde la ayuda apremia, luego de haber sido severamente afectada por los sismos del pasado mes de septiembre.  Entre otros proyectos, desarrolla el modelo de un Taller de Artes y Oficios que tendrá como principal objetivo ser un motor de empleo y estimular la reconstrucción de la comunidad.

De carácter prolijo, cuando Demián no está exponiendo en alguna galería internacional o participando de proyectos sociales, vive y trabaja entre su estudio en Xochimilco, en la Ciudad de México, y el Laboratorio de Arte de Oaxaca, espacio alterno al Centro Cultural “La Curtiduría” que fundó en 2006 con el propósito de formar y exponer a jóvenes artistas oaxaqueños.

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Demián Flores Cortés, artista contemporáneo mexicano, reconocido internacionalmente, es beneficiario del nuevo estímulo del Proyecto Bi /Fomento Cultural de la Fundación BBVA Bancomer .

En palabras de su Directora, Lluvia Sepúlveda, el centro es un lugar que observa la construcción de la identidad y de la comunalidad como ejes centrales para la producción artística y la formación de públicos críticos y activos.

Esta iniciativa de impacto social sostenible, es semillero de experimentación y fomenta la diversidad cultural, apostando por los procesos relativos a la alteridad y a la migración.  Su espíritu parte de un proceso de emancipación de la mirada pero también de interpretación/representación que apuesta por el trabajo colectivo, participativo, de apropiación geopolítica y de construcción de nuevos territorios.

Cabe destacar que numerosos artistas de reconocimiento nacional e internacional han realizado estancias de producción en “La Curtiduría”.

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Coatlicue III. Óleo sobre lino

Para concluir la primera entrega de las aproximaciones a los beneficiarios de Proyecto Bi, sirva una reflexión  por del propio Demián Flores.

Coatlicue

“Una noche senté a la belleza en mis rodillas. –Y la encontré amarga.”

Arthur Rimbaud

Transcurría el año de 1790 cuando con motivo de trabajos de excavación en la Plaza Mayor o Plaza de Armas en el centro de la ciudad de México surgió del subsuelo una decena de esculturas mexicanas, destacando la Coatlicue, la Piedra del Sol y la Piedra de Tizoc. Se dio la instrucción de trasladar a la Coatlicue a la Real Pontificia Universidad.

La presencia de la Coatlicue en la Universidad fue motivo de veneración por parte de los indígenas que acudían a contemplar religiosamente la escultura, lo cual motivó que las autoridades resolvieran enterrar nuevamente el ídolo a efecto de evitar un culto indeseado.

En 1823 se desenterró la monumental piedra para su estudio y quedó asentado en un testimonio de época: «tuve el placer de ver la resurrección de esta horrible deidad a quien decenas de miles de víctimas humanas habían sido sacrificadas, en medio del fervor religioso y sanguinario de sus encaprichados devotos».

Se dijo entonces que la Coatlicue era una «síntesis viva y trágica de una dualidad de naturalezas», que es «un proyecto de cuerpo humano todavía anclado en el tenebroso mundo animal».

De lo que no hay duda, y hoy día es opinión unificada, el considerar este monumento como «la imagen más rotunda del misterio del mundo mexicano y de la belleza indígena antigua».

No hay duda de que la Coatlicue es una de las obras maestras del arte universal.

La raíz doble. Aquí la esperanza es arte: Demián Flores, La Curtiduría, Oaxaca

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