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IPC, deuda pública, producto nacional bruto y otros cuatro conceptos de Macroeconomía que afectan a tu bolsillo

Los conceptos de Macroeconomía, por desconocimiento, pueden resultar aburridos términos teóricos que no tienen nada que ver con la realidad de nuestro bolsillo. Pero para nada es así, la mayoría de los conceptos de Macroeconomía son conceptos que nos hablan, en realidad, de nuestra vida cotidiana mucho más de lo que pueda creerse desde el desconocimiento como podemos comprobar con algunos ejemplos.

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Los conceptos de Macroeconomía son conceptos que nos hablan, en realidad, de nuestra vida cotidiana mucho más de lo que pueda creerse.

El IPC

El IPC es un índice que nos muestra la evolución de los precios que pagan los consumidores a lo largo del tiempo. Comienza en un 100%, que es su base, y en cada período podemos conocer lo que han evolucionado los precios desde ese momento base al momento que queramos considerar. Por ejemplo, si el índice marca un 155%, los precios que pagan los consumidores habrán subido un 55% desde el momento en el que se estableció su base en el 100%.

Es importante comparar cómo evoluciona el IPC, y por tanto los precios de los bienes que consumen los consumidores, con la evolución de los salarios u otras fuentes de renta. Si crece más el IPC de lo que lo hacen nuestras fuentes de renta, perderemos poder adquisitivo, podremos comprar menos con esa renta.

Y lo mismo sucede con nuestros ahorros: cuanto más elevado esté el IPC, menos cosas podremos comprar con nuestros ahorros. De hecho, comprender el efecto en nuestros ahorros de la inflación, que nos marca el IPC, se considera una de las nociones financieras básicas que debe conocer cualquier persona.

La deuda pública

La deuda pública representa lo que tiene que devolver el Estado a terceros que le han prestado financiación. Se puede hablar de deuda pública neta o bruta, en función de si a lo que debe el Estado le restamos o no los activos financieros que posee.

La deuda pública afecta a nuestro bolsillo de distintas formas. Una parte importante de la deuda pública es emitida en diversos tipos de títulos, que para los ahorradores de un país se suelen calificar como las inversiones de menor riesgo.

Como contribuyentes nos influye fundamentalmente en los momentos en los que, entre los inversores, surgen dudas sobre la sostenibilidad de la deuda pública. En esos momentos, en el país afectado suelen producirse lo que popularmente se denominan recortes (disminuciones del gasto público y aumentos de impuestos). También han surgido, a consecuencia de crisis de la deuda pública, episodios de hiperinflación.

El Producto Nacional Bruto

El Producto Nacional Bruto (PNB) representa lo que los nacionales de un país producen dentro y fuera del país. Se parece al PIB, pero no recoge la producción de los extranjeros en el interior del país y, en cambio, sí recoge la producción que han realizado los nacionales en el extranjero.

Se trata de una medida importante para saber los recursos materiales de los que dispone la población de un país para vivir. Las familias, las empresas, el Estado o las instituciones sin fines lucrativos de un país para poder consumir y realizar inversiones dependen fundamentalmente de la renta que obtienen los residentes de ese país dentro o fuera él, además de otras posibilidades como desprenderse de parte del patrimonio, recurrir al endeudamiento u obtener recursos desde el extranjero sin necesidad de ofrecer una contraprestación.

El desempleo

El desempleo no es lo contrario del empleo, no nos muestra exactamente las personas que no tienen trabajo, sino las personas que desean trabajar y no encuentran trabajo.

El primer efecto que tiene sobre nuestro bolsillo es el de la pérdida de rentas, parcial y temporalmente suplida con las prestaciones y subsidios de desempleo. Pero tiene efectos adicionales. Los desempleados de larga duración tienen dificultades especiales para volver a encontrar trabajo, con la pérdida de renta que supone. Además, el desempleo dificulta una idónea planificación de la jubilación.

Por otro lado, existen efectos para el conjunto de la población. Cuantas más personas haya en desempleo más probable es que crezcan las deudas que no se paguen. Y la situación de necesidad que genera el desempleo implica que se eleven los gastos públicos dirigidos a paliar esa necesidad.

El déficit público

El déficit público es la diferencia entre lo que ahorra el Estado y lo que invierte. Si, con su propio ahorro, el Estado es incapaz de financiar sus inversiones surge el déficit público, que a su vez hace crecer la deuda.

El déficit público afecta a nuestro bolsillo de dos maneras fundamentales. En primer lugar, sirve para acomodar el presupuesto del Estado a la situación económica. Cuando viene una crisis (que merma los ingresos y genera la necesidad de gastar en paliar la situación de los más afectados) el déficit aumenta y disminuye en época de bonanza (cuando hay más ingresos y menos situaciones de necesidad).

Por otro lado, el déficit público es objeto de debate sobre su utilidad como instrumento de política económica con defensores de su utilidad como, por ejemplo, los seguidores de Keynes y detractores como, por ejemplo, los seguidores de la Escuela de Chicago.

La prima de riesgo del país

A las inversiones con más riesgo se les exige mayores rendimientos que aquellas otras con menor riesgo. A nivel del país entero, para calcular la prima de riesgo, se suele tomar como referencia la deuda pública emitida a 10 años y se suele establecer una comparación de la rentabilidad exigida con la de la deuda pública a 10 años de Alemania, país que (salvo algún episodio) lleva varias décadas caracterizándose por ser cauto en la asunción de deuda por el Estado.

La prima de riesgo afecta directamente al bolsillo de quienes solicitan dinero prestado. La razón es que, a medida que se eleva el riesgo de la deuda pública, solicitan el pago de mayores intereses a todos los que piden prestado y se prestan menores cantidades. Eso es así porque el Estado tiene capacidad para exigir mayores ingresos y reducir las prestaciones, lo que afecta directamente al bolsillo de los ciudadanos.

Las empresas, si tienen sus principales intereses en el país, también se pueden ver muy afectadas por los riesgos que refleja la prima de riesgo del país. Por ejemplo, se pueden ver afectadas por los recortes por los mayores impuestos que paguen, los que tengan que pagar sus trabajadores, proveedores y clientes o por la reducción de la demanda. Por eso los inversores exigen mayores intereses a su deuda  y prestan menos dinero a las empresas del país a medida que aumenta la prima de riesgo.

La productividad del trabajo

Existen diversas formas de medir la productividad del trabajo, pero todas ellas relacionan lo producido (normalmente el valor de lo producido en un país) con la cantidad de trabajo empleada para producirlo.

La productividad afecta mucho a nuestro bolsillo. En primer lugar, cuando en un país aumenta la productividad, sus trabajadores son más demandados y se crea empleo. Además, cuanto más productivos sean los trabajadores, mayor será su salario.

En el largo plazo la productividad también influye mucho. Por una parte, porque es la principal fuente de crecimiento económico a largo plazo. Pero también es importante porque de la evolución de la productividad depende una parte del futuro de aspectos tan importantes como las pensiones.

Imagen | iStock

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