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Educación financiera 10 jul 2019

José María Roldán, presidente de la AEB: “Debemos garantizar que nadie se quede al margen de la digitalización”

José María Roldán, presidente de la Asociación Española de Banca (AEB), reclama que “nadie se quede al margen del proceso de digitalización y de las oportunidades que abre”. Apenas unas horas antes de la apertura de la tercera edición del EduFin Summit, que se celebrará en la Ciudad BBVA en Madrid el 11 y 12 de julio, el presidente de la AEB también defiende en esta entrevista la labor de los bancos en temas relativos a la confidencialidad para el usuario. “Es algo que está en nuestro ADN y no está tan claro que lo esté en los numerosos operadores tecnológicos, que tienen en la comercialización de los datos su principal fuente de ingresos”, señala.

P. ¿Cuál es el rol de los bancos en materia de educación financiera?

R. La educación financiera tiene tres pilares básicos: la familia, donde empieza toda educación, también la relacionada con el dinero y con los buenos hábitos de ahorro y gasto. El segundo pilar son las administraciones públicas, en particular las autoridades educativas, sin cuyo liderazgo es muy difícil hacer extensivo a toda la población este tipo de conocimientos y el tercer protagonista es el sector financiero. Los bancos están muy interesados en relacionarse con clientes bien formados e informados que puedan entender los fundamentos de los productos y servicios financieros. Esto evita malentendidos, problemas y litigios, y facilita enormemente la relación, creando lazos de confianza a largo plazo.

Nuestras entidades así lo han entendido, por eso están volcadas en impulsar actividades de educación financiera, que el año pasado llegaron a casi un millón y medio de beneficiarios. También avanzan al incluir procesos de educación en sus aplicaciones de banca y en hacer sus productos cada vez más sencillos y comprensibles. De este modo, tratan de suplir las notables deficiencias en educación financiera de una población donde una de cada cuatro personas tiene gastos por encima de sus ingresos. Pero es necesaria una actuación conjunta de todos los actores involucrados: Gobierno, administraciones locales y autonómicas, reguladores, supervisores y, por supuesto, el sector financiero, sin olvidar la responsabilidad que cada uno de nosotros tenemos en formarnos como consumidores responsables.

P. ¿Cuál es el papel de la transformación digital para ayudar a las personas a tomar mejores decisiones financieras?

R. Creemos que la tecnología puede resultar muy útil para construir una buena relación, una relación de confianza entre los bancos y sus clientes. La tecnología aplicada a los servicios financieros hace que estos sean más rápidos, accesibles, sencillos, transparentes y también -hay que decirlo- más baratos. Servicios en tu móvil, en tu mano, las 24 horas al día. Algo impensable hace unos años. Es preciso, sin embargo, entender algunas fragilidades que se pueden generar en el uso de los canales digitales, en el sector financiero y en cualquier otro sector. Por un lado, la inmediatez de las operaciones puede dar paso a transacciones demasiado rápidas y no muy bien meditadas, por otro, está la cuestión de la confidencialidad. Esto nos preocupa relativamente poco, porque entendemos que uno de los puntos fuertes de la banca ha sido tradicionalmente su capacidad para mantener la reserva y confidencialidad de los datos y operaciones de los clientes. Es algo que está en nuestro ADN y no está tan claro que lo esté en los numerosos operadores tecnológicos, que tienen en la comercialización de los datos su principal fuente de ingresos.

La confidencialidad de los datos es  algo que está en nuestro ADN

P. ¿Qué papel ocupa la educación financiera en este entorno de digitalización financiera? ¿Cómo influye en la toma de decisiones?

R. La educación financiera es imprescindible para mitigar los riesgos a los que antes aludía, derivados de la inmediatez y accesibilidad de las operaciones (se puede operar en cualquier lugar y hora del día) y también de la seguridad y confidencialidad en el uso de información personal. La educación financiera va a jugar un papel esencial en el uso responsable de los canales digitales, pero antes o al mismo tiempo hay que garantizar que nadie se quede al margen del proceso de digitalización y de las oportunidades que abre.

Este riesgo se da sobre todo entre las personas mayores y más aún en el medio rural. Por esa razón, la AEB ha puesto en marcha Expertclick, un programa de formación en el uso de nuevas tecnologías dirigido a mayores residentes en zonas rurales de toda España, del que acabamos de lanzar la segunda edición

P. ¿Debería ser la educación financiera una asignatura en los colegios?

R. En muchos países de Europa, la educación financiera está incluida en el currículo escolar de una forma u otra. En España, también está contemplada su inclusión como una asignatura optativa y a partir de cuarto de la ESO como tal o de forma transversal integrada en otras materias. No soy un experto en enseñanza y no puedo decir cuál es la mejor forma de hacerlo, si bien nuestra experiencia con nuestro programa ‘Tus Finanzas, Tu Futuro’ nos indica que el formato extracurricular da buenos resultados.

P. La AEB a través de este programa de educación financiera (‘Tus Finanzas, Tu Futuro’) lleva cinco años con el objetivo de formar en conocimientos económicos y financieros a estudiantes. ¿Qué balance haces de este programa?

R. Cuando lanzamos este programa hace cinco años, los bancos de la AEB llevaban ya tiempo trabajando para elevar el nivel de cultura financiera de la sociedad que, desgraciadamente, no es muy alto. Lo que ha hecho ‘Tus finanzas, tu futuro’ es dar visibilidad a ese esfuerzo conjunto de las entidades y formar a casi 36.000 jóvenes para que asuman la gestión de su dinero de forma responsable y puedan tomar buenas decisiones financieras en el futuro. Estamos muy agradecidos a esos 2.600 empleados de banca de 18 bancos que acuden como voluntarios a colegios de toda España para ayudar a hacer esto a alumnos de entre 13 y 15 años. Sin ellos, este programa no sería posible. Lo mejor de todo es que el 95% de los alumnos y el 99% de los voluntarios quieren repetir la experiencia y eso nos muestra que el programa está cumpliendo sus objetivos y nos anima a mantenerlo muchos años más.

P. En el EduFin Summit, intervendrás en una mesa redonda centrada en la confianza.  ¿Cuál crees que es la importancia e impacto de este tipo de eventos?

R. Tienen una importancia enorme en la medida en que nos ayudan a centrar el debate sobre cómo abordar la educación financiera, que es una cuestión realmente compleja. Es un problema que atañe a todos los tramos de edad de la sociedad y en la que están involucrados agentes muy diferentes, las administraciones públicas, por supuesto, pero también numerosos sectores de la vida civil, entre ellos, el sector bancario que tiene un interés particular en ello, como ya he comentado antes.

Aumentar los conocimientos financieros de la población no es algo fácil

P. En el EduFin Summit se hablará de la construcción de confianza de los usuarios en los servicios financieros a través de la tecnología para tomar mejores decisiones. ¿Nos puedes adelantar algunas líneas sobre tu intervención?

R. Hay tres ideas que quiero destacar en mi intervención en el EduFin Summit. La primera, que es preciso identificar la educación financiera como un área de acción prioritaria para los agentes interesados en la misma y, por supuesto, para la industria financiera. Para nuestro sector es el medio más relevante para conseguir unas relaciones fluidas y de confianza con nuestros clientes. La educación financiera ayuda al cliente a mantener un diálogo de tú a tú con su entidad bancaria que, a su vez, también se beneficia de este conocimiento más profundo, pues le permite dar un servicio mejor, más claro, transparente y reducir notablemente la probabilidad de malentendidos, mitigando, de este modo, la litigiosidad derivada de los mismos.

La segunda idea sobre la que quiero incidir es que aumentar los conocimientos financieros de la población, no es algo fácil y requiere tiempo, por lo tanto, exige un compromiso a medio y largo plazo de las entidades y personas involucradas en ello. Desde que comenzamos hace cinco años nuestro programa “Tus Finanzas, Tu Futuro”, siempre hemos hecho mucho hincapié en que no se trataba de una campaña de imagen, ni de una moda, sino que nuestro compromiso con la educación de los jóvenes en este terreno era profundo y a largo plazo.

Por esa misma razón, creemos que iniciativas de esta índole no deben obedecer a liderazgos concretos en un momento dado, porque si desaparece el líder, el proyecto se evapora. La educación financiera debe estar incardinada en el conjunto de la organización, cada departamento y área debe ser consciente de su relevancia e integrarla en su estrategia de largo plazo.

En tercer lugar, creo que muy importante elegir bien los proyectos a desarrollar y los ‘partners’ con los que hacerlo, dado que nuestros recursos son limitados. En el caso de ‘Tus Finanzas, Tu Futuro’, se ha elegido la vía de las actividades extra curriculares y como socio a Junior Achievement y creo que hemos acertado en ambas elecciones.

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