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¿Larga vida a los bajos tipos de interés en Europa?

Una de las cuestiones que sobrevuelan la economía europea y, más concretamente, el sector financiero, es si el BCE mantendrá su actual política de tipos de interés bajos, o incluso negativos, durante un tiempo prolongado. Y más, tras las señales lanzadas este mes pasado por la presidenta de la Reserva Federal norteamericana, Janet Yellen, quien avanzó una subida de los tipos de interés “relativamente pronto” si se mantiene la mejora en el mercado laboral y la inflación.

Economistas y expertos divergen sobre si esta política está llegando a su fin, o si aún le queda cuerda para rato. Pero mientras el BCE decide si los tipos bajos se quedan o se van incrementando, los bancos reflexionan sobre cómo hacer frente a este nuevo entorno, que pone en riesgo su rentabilidad. ¿La clave? Una de ellas es la digitalización.

¿Qué se espera del BCE?

En entrevista recientecon el diario El País, Mario Draghi ha defendido que la política de tipos de interés bajos ha ayudado a que la concesión de crédito crezca de nuevo. Preguntado por sus posibles efectos perjudiciales, el presidente del BCE afirma que “son imprescindibles para la plena recuperación, y cuando ésta culime, subiran”.

El pasado 4 de noviembre, su vicepresidente, Vitor Constâncio, defendía en la 19 Conferencia Internacional Anual de Banca, en Chicago, que la política de tipos de interés de depósitos bajos y negativos en el caso de la tasa de facilidad de depósitos – que también han impuesto los bancos centrales de Suiza y Suecia – es efectiva. En su opinión, es un buen complemento al programa de compra de bonos. Sin embargo, aseguró, “las consecuencias a largo plazo de un entorno con inflación baja pero positiva y tipos negativos serían demasiado severas para el sector financiero, los ahorradores y los pensionistas”.

“El margen de la política monetaria está prácticamente agotado

El propio Constancio reconoce que “la intención detrás de esta política siempre ha sido temporal”, ya que sus posibles efectos positivos pueden “disminuir con el tiempo y corren el riesgo de desaparecer en algún momento”.

¿Qué prevén los expertos?

Sonsoles Castillo, economista líder de Mercados Financieros Globales en BBVA Research, asegura que “los bancos centrales en general y el BCE, en particular, no son los culpables de los tipos bajos”. “Los bancos centrales han utilizado las herramientas disponibles para hacer frente a un escenario de bajo crecimiento y de muy baja inflación. Las verdaderas causas de tipos bajos son de carácter económico y, en gran  medida, de naturaleza estructural”, añade. En su opinión, considera que “el margen de la política monetaria está prácticamente agotado. Es más, los costes de medidas como los tipos negativos pueden más que compensar los beneficios y, por tanto, profundizar en ello no es recomendable. Otras políticas sobre todo de oferta y fiscal allí donde haya margen han de complementar o tomar el relevo de la política monetaria”.

Sería posible, por tanto, que la institución dirigida por Mario Draghi siga la tendencia ya iniciada por los bancos centrales al otro lado del Atlántico, donde es posible que la Reserva Federal comience una subida gradual de tipos de interés, con un incremento de 25 puntos básicos, una vez que se han superado las elecciones americanas, avanzaba BBVA Research a principios de noviembre.

¿Cómo afecta esta política a la banca?

También desde BBVA Research, Ana Rubio, economista líder de Sistemas Financieros, afirma que la banca española está recuperándose en términos de rentabilidad, pero que “los tipos de interés están afectando al sector”. En este sentido, considera que “una banca menos rentable de lo que exigen los mercados durante un tiempo prolongado es menos resistente, y las autoridades europeas deberían hacer frente a estos retos”.

El propio Mario Draghi reconocía hace unas semanas en Frankfurt que este panorama de tipos bajos afecta a todo el sector financiero. En este sentido, los expertos apuntan que los bancos más sólidos y con unos balances más limpios, como BBVA, estarán mejor preparados para enfrentarse a este nuevo entorno. Pero también es importante la estrategia de la banca para asegurar la rentabilidad del negocio.

¿Cómo le pueden hacer frente los bancos?

Cada entidad financiera sigue un camino. En el caso de BBVA, la clave está en una transformación profunda que afecta a toda la organización. Como apuntaba Francisco González en un artículo publicado el pasado mayo en la web de The Singapore Summit, los bajos tipos no son el único gran desafío al que hacen frente las entidades financieras, sino también el bajo crecimiento económico global, la inflación muy baja – o negativa-, y la mayor regulación. Y la solución para el presidente de BBVA pasa porque los avances tecnológicos llevan a una transformación radical de la banca  que facilita una mejora de la eficiencia y la calidad de la experiencia de cliente. Ambas piezas fundamentales para sobrevivir en este nuevo entorno, mucho más exigente.

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