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Banca responsable 29 nov 2019

Los retos de la Cumbre del Clima de Madrid

La capital de España acoge este año la Cumbre anual del Clima de Naciones Unidas. Esta conferencia, celebrada desde hace 25 años, persigue aprobar programas y reforzar la conciencia pública de cara a luchar contra el cambio climático.

Mientras que la concentración en la atmósfera de los principales gases de efecto invernadero no para de crecer y los niveles de dióxido de carbono son los más altos desde hace tres millones de años, diferentes gobiernos buscan la fórmula para luchar contra el calentamiento. Para conseguirlo, la ONU organiza cada año la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Cambio Climático, también conocida como Cumbre anual del Clima o COP (Conference of the Parties, en inglés).

Madrid acoge este año por primera vez la cumbre, que se celebra desde hace 25 años, después de que Chile rechazase celebrar el evento debido al estallido social y manifestaciones que sufre el el país. El objetivo de esta convención es lograr un acuerdo en el que se establezcan obligaciones para todas las naciones implicadas de cara a luchar contra el cambio climático. En el evento, que tendrá lugar entre el 2 y el 13 de diciembre, se presentará el estado de la cuestión del clima mundial. “Los resultados que hasta ahora conocemos no dejan lugar a dudas de la gravedad del proceso de calentamiento climático”, explica Jorge Olcina Cantos, presidente de la Asociación Española de Geografía y experto en cambio climático.

Los participantes abordarán la plena puesta en práctica del Acuerdo de París sobre el Cambio Climático, que es el mayor pacto vinculante frente a la crisis climática y establece un plan de acción mundial para limitar el calentamiento global. Las negociaciones entre países, según Olcina, están muy poco avanzadas. Hasta 2021 sigue vigente el protocolo de Kioto con sus objetivos de emisión. A partir de entonces, se hará efectivo el Acuerdo de París, cuyo principal objetivo es evitar la subida de dos grados a lo largo de este siglo.

Olcina asegura que este tipo de cumbres son necesarias porque “a pesar de existir el Acuerdo de París como documento marco para las próximas décadas, hasta la fecha no hay compromisos concretos aprobados”. “Salvo Japón, Australia y la Unión Europea, que han establecido planes a medio plazo de descarbonización de sus economías, el resto de países del mundo no ha avanzado apenas. Y lo peor es la postura actual de EE. UU., contraria a todo este movimiento de salvación del planeta”, afirma. El presidente de este país, Donald Trump, ha iniciado en noviembre el proceso formal para retirarse del Acuerdo climático de París.

En la cumbre del año pasado se aprobaron ya algunos planes nacionales de reducción de emisiones, pero de muy pocos países. Por ejemplo, la Unión Europea, ya ha aprobado programas para la descarbonización de su economía en 2050: “La Unión Europea, Japón, Australia y Nueva Zelanda son los países o regiones del mundo que más están trabajando esta cuestión”.

Entre otras temáticas, los asistentes a la convención debatirán sobre finanzas; transición energética; transición industrial; medidas basadas en la naturaleza; acción local y ciudades; y resiliencia y adaptación. Junto a esta parte política y científica, se llevarán a cabo acciones sociales y sostenibles para concienciar a la sociedad. De hecho, la cumbre se dividirá en dos zonas: la verde, donde tendrán lugar eventos destinados a la sociedad civil, y la azul, en la que tendrán lugar las negociaciones de Naciones Unidas.

Aparte de debatir sobre los temas citados, el desarrollo de las reglas del artículo 6 será una de las negociaciones políticas más complicadas de la Cumbre. Se refiere a la posibilidad de que los países más emisores lleguen a acuerdos con los menos emisores para poder cumplir los objetivos de emisión.

“Indirectamente viene a reconocer la compra de derechos de emisión que ya se contemplaba en el Protocolo de Kioto sin decirlo explícitamente. Pero en realidad es el establecimiento de un mecanismo financiero para poder establecer acuerdos entre países de transferencia de emisiones”, considera Olcina. Asimismo, el artículo insta a los países a desarrollar planes de mitigación y adaptación al cambio climático, con participación de los sectores públicos y privados.

Otro punto de discusión será el Mecanismo de Varsovia, diseñado para proporcionar asistencia financiera y técnica a regiones severamente afectadas por el cambio climático. “Es un comité ejecutivo específico para el impulso y evaluación de planes de adaptación de los países a los efectos extremos del cambio climático”, afirma Olcina. En el Cuarto Informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), aprobado en 2007, se puso de manifiesto la relación entre el calentamiento climático y el aumento de episodios extremos atmosféricos, como inundaciones, huracanes, sequías o tornados.

En la cumbre de Madrid está previsto que el Mecanismo de Varsovia se revise “porque se ha comprobado que la relación entre calentamiento climático y extremos atmosféricos es más importante de lo que se pensaba”. El experto explica que se alertará a los países de la urgencia de poner en marcha políticas de adaptación de los territorios a los efectos del cambio climático.

Las actividades más expuestas y vulnerables ante el proceso de calentamiento climático son la agricultura, el turismo y los transportes. “En agricultura habrá que investigar y poner en práctica cultivos más resistentes a las sequías; el turismo de sol y playa va a tener que adaptarse a los cambios en las temperaturas estivales y a la pérdida general de confort climático en destinos masivos; y los cambios en el transporte van a suponer una transformación del sector que ha comenzado ya y que no tiene vuelta atrás”, apunta Olcina.

También se debatirá sobre otras temáticas que se enmarcan dentro de la lucha contra el cambio climático relacionadas con océanos, biodiversidad o la Antártida. El calentamiento global está detrás de las graves alteraciones que ya se están registrando en los ecosistemas terrestres, principalmente en las zonas polares y en los bosques tropicales: “Es el proceso ambiental más importante al que se enfrenta la Humanidad en este siglo, sin duda alguna, porque tiene efectos en todos los elementos del medioambiente, en todas las actividades económicas y en las sociedades que habitamos la Tierra”, advierte este experto en cambio climático.

Foto de cabecera: Ángel Díaz/EFE/lafototeca.com

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