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Literatura 23 may 2018

Maestros que buscan una razón de vida en la lectura y la escritura

En Colombia, el promedio de libros leídos al año fue de 5,1 según la encuesta especializada sobre hábitos de lectura, escritura, asistencia a bibliotecas y actividades con niños y niñas mayores de cinco años, realizada a finales de 2017 por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). El sondeo muestra un incremento notable en el promedio, ya que las cifras rondaban los cuatro puntos en 2016.

Gran parte en la responsabilidad de estos resultados radica en el esfuerzo que día a día hacen los profesores de lectura y escritura en cientos de establecimientos educativos de todo el país, para hacer que sus alumnos cojan amor por los libros y por hacer de la escritura, una actividad constante y permanente.

Hace algunos años BBVA Colombia creó el Premio Nacional al Docente; una iniciativa que busca reconocer el trabajo de los docentes en torno a la lectoescritura y a cuya convocatoria, llevada a cabo en 2017, se presentaron propuestas provenientes de 31 departamentos de Colombia. Un jurado, conformado por BBVA y Corpoeducación, definieron los 10 finalistas de los que saldrán los cuatro ganadores del premio. Entre ellos, hay docentes de zonas rurales, de resguardos indígenas, de colegios de grandes ciudades y de escuelas de formación técnica. Todos tienen sus historias.

Son historias que tienen que ver con su propia realidad, unas duras que impactan hasta las lágrimas, otras que abren las mentes de quienes las leen y la mayoría incrustadas en los entornos sociales de las zonas rurales y urbanas en donde a veces la vida, como dice la ranchera, “no vale nada”. Pero tienen algo en común: están llenas de esperanzas y de anhelos porque a través de sus letras, lo que buscan es mostrar su lucha por hacer de su vida un mundo mejor cada día.

Poesía y paz

Por eso en Fredonia, Antioquia un municipio ubicado al sur occidente del departamento en donde sus más de 23.000 habitantes viven del café y de cultivos de pancoger y en donde la violencia no ha sido la excepción, los estudiantes de la Normal Superior Mariano Ospina Rodríguez han “exorcizado” sus miedos y sus dolores gracias a la Escuela de Paz y Poesía que el profesor Edwin Rendón creó en esta institución y en donde a través de las lecturas de autores clásicos y de otros menos clásicos pero no menos importantes ha logrado llevar la semilla de la literatura a sus alumnos.

“Volver a la tierra despojada, volver al paraíso del que fui expulsado, vuelvo a caminar por mi vereda y por estas calles que me conducen a mi destino. Aún puedo sentir el olor del pasado y de la tierra mojada”, escribe uno de los alumnos de este municipio en donde casi todos han tenido una perdida familiar, un secuestro o solo el dolor colectivo de la tragedia.

“En la Escuela de Paz y Poesía se recrea la memoria de diferentes formas y, a partir de allí, se genera un proceso de creación con capacidad transformadora en la toma de conciencia a través de la sensibilidad”, dice el “profe Rendón, uno de los finalistas del Premio Nacional al Docente BBVA.

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El profesor Edwin Rendón creó el proyecto Escuela de Paz y Poesía con el que a través de las lecturas ha logrado llevar la semilla de la literatura a sus alumnos.

Cartas de libertad

En Bogotá, por ejemplo, en pleno barrio Kennedy, en donde sus más de tres millones de habitantes viven entre ventajas de estar en medio de una urbe moderna y llena de posibilidades y las crisis de seguridad y violencia que se viven en sus entrañas, se encuentra la docente Yamile Carrillo. Ella ha implementado el proyecto Correo a la libertad en la IE Colegio Codama, en el que sus alumnos establecen correspondencia con reclusos de diferentes cárceles del país, a través de la cual conocen a las personas que están en estos sitios y que como ellos, tienen sus historias.

“El primer intercambio de cartas surgió como una estrategia que buscaba provocar la lectura y la escritura a partir de una verdadera necesidad comunicativa, y se logró a través de tres personas, una desde la cárcel, un profesor de una universidad y uno de los estudiantes del colegio. En los cuatro años que lleva el proyecto, más de 60 estudiantes y más de 100 prisioneros han derribado muros a través de nuestras cartas”, dice la profesora Carrillo, otra de las docentes que hace parte de la lista final del premio de BBVA.

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Estudiantes del colegio Codama, de Bogotá, leen las cartas que les envían reclusos de diferentes cárceles del país.

Química literaria

Muy pocas personas podrían imaginar que a través de la química se pueda llegar a la lectura. Y esto es lo que ha hecho la docente Sandra Zabaleta, en la I.E. Docente de Turbaco, población en el departamento de Bolívar. “Quién de nosotros no ha observado cómo se oscurece una manzana cuando la partimos, cómo se oxida un clavo, o alguna vez nos hemos preguntado por qué le agregamos sal a la carne para que no se dañe?, plantea Zabaleta. Precisamente eso el proyecto La química en el contexto busca  pensar la química desde su verdadero significado: el mundo real.

A partir de este, los estudiantes exploran fenómenos cotidianos con la mirada de un científico, se asombran frente a las observaciones y descubrimientos; estudian sus compuestos, transformaciones y aplicaciones en el contexto (salón de belleza, taller de mecánica, panadería, cocina) y la importancia que tiene en el funcionamiento de su organismo.

“Este proyecto ha fortalecido en mis estudiantes las competencias científicas básicas y comunicativas en lectoescritura, lo cual se evidencia en la redacción de sus ideas, producción textual, lectura de imágenes, gráficos y comprensión de documentos científicos”, agrega Zabaleta. “Han mejorado su fluidez verbal y argumentación, así como la reflexión crítica frente a situaciones del contexto”.

Ambiente de libros

En Buga, Valle del Cauca, a partir de la problemática que ha generado en diferentes comunidades el deterioro ambiental de la Laguna del Sonso, las docentes de la I.E. Narciso Cabal Salcedo, Lucelly Moreno Vélez e Hilda Mery Giraldo Montoya crearon el grupo Semillitas para soñar, que hace parte de los finalistas del premio, y en el que trabajan desde diferentes perspectivas. “El resultado de esta experiencia, ha sido la publicación de dos libros: ‘Los secretos de un lugar encantado’ y ‘Laguna de Sonso, lugar de mágicas historias y misterios’, explican.

También ha motivado la creación de tres guiones de obras para títeres: ‘Cataclismo ambiental’, ‘Rey Chigüiro’ y ‘El Atarrayero’. Además, se han creado talleres literarios, juegos didácticos, crónicas de las historias más importantes que han surgido alrededor de la laguna, que permiten nutrir de contenidos las redes sociales del proyecto y aportar a los medios de comunicación local.

Otros finalistas

Semillero sembrando saberes y la BiblioChampa

Docente: Hna. Santa Eusebia Rincón Castro

Municipio: Vigía del Fuerte, Antioquia

Institución Educativa Embera Atrato Medio

La Narrativa Transmedia y los aprendizajes, una experiencia posible en clase de matemáticas

Docente: Liliana Charria Castaño

Bogotá, D.C.

Institución Educativa Néstor Forero Alcalá

Pequeños libros para grandes lectores

Docente: Freddy Daniel Guerrero Orbes

Municipio: Pasto, Nariño

Institución Educativa: I.E.M. El Encanto

Aprendiendo en mi llano

Docente: Martha Mosquera Suarez

Municipio: Villavicencio, Meta

Institución Educativa John F. Kennedy

Semillas saludables

Docente: Nancy Socorro Bohórquez Mosquera

Municipio: Popayán, Cauca

Centro Educativo Pandiguando

Imaginarios de carnaval, lectura y la escritura de la memoria

Docente: César Eliécer Villota Eraso

Municipio: Pasto, Nariño

Institución Educativa Luis Eduardo Mora Oseja

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