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Bancos centrales 06 jul 2020

Bancos centrales han actuado de forma decisiva; los gobiernos también deben implementar medidas

Los bancos centrales en el mundo cumplen con la importante función de mantener una adecuada política monetaria. La recesión tan profunda que se vive y que no se había visto en los últimos 100 años, provocada por la pandemia del coronavirus, marca como precedente la reacción oportuna de estas instituciones para que los mercados financieros continúen operando, que fluya el crédito y se disminuya la carga financiera de empresas y hogares.

Carlos Serrano Herrera, economista Jefe de BBVA México, señala en su artículo “Los Bancos centrales ayudan, pero no son la solución” publicado en el periódico El Financiero, que han actuado de manera ejemplar para mitigar el impacto de la crisis; sin embargo, además de las estrategias de los bancos centrales, las economías deben implementar acciones coordinadas.

Serrano explica que el Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que la economía global se contraerá en 4.9% en 2020 y que para muchos países esto representará una contracción de entre 30% y 40% en el segundo trimestre, a tasas anualizadas. Destaca que aun cuando las caídas económicas serán mayores a las de la gran depresión de los años 30, los errores de política económica de ese entonces se aprendieron y ante esta situación “la mayoría de los bancos centrales del mundo han reaccionado de forma decidida y sin precedentes”.

El economista señala que además de reducir las tasas de política monetaria a niveles cercanos a cero, los bancos centrales también tomaron como “adquisición deuda gubernamental o incluso corporativa, la ampliación en la definición de colaterales elegibles y la provisión de liquidez en dólares”. Lo que él define como una “respuesta profunda y más rápida que la que se observó en la crisis financiera global de 2008-2009”.

Para Serrano, lo más relevante de estas acciones de política monetaria de los bancos centrales es que no traerán presiones inflacionarias, aun cuando existe una contracción de la oferta, “y que hay cuellos de botella en las cadenas de suministro que han traído aumentos temporales en los precios de algunos bienes, pero eventualmente esta será una crisis en la que la oferta agregada se recuperará más pronto”. Explica que, en el caso de la demanda agregada tardará más en recuperarse por el deterioro en los balances de empresas y hogares, debido a que habrá más cautela en las decisiones de inversión y en el caso de las familias, mayor precaución para gastar.

“La mayoría de los bancos centrales del mundo han reaccionado de forma decidida y sin precedentes”

De acuerdo con Serrano, habrá países que presenten más riesgos de deflación que de inflación elevada. Por lo tanto, concluye que la política monetaria en la mayoría de las economías, incluyendo México, estarán en “modo expansivo por un periodo largo de tiempo. En el caso de Estados Unidos, la Reserva Federal ya ha anunciado que no piensan empezar a discutir la posibilidad de subir tasas sino hasta por lo menos el año 2022”.

El economista jefe de BBVA México advierte que si bien es cierto que la actuación de los bancos centrales para mitigar los efectos de la crisis y mantener el funcionamiento de los sistemas financieros ha sido la adecuada, los gobiernos del mundo deben actuar e implementar medidas para impulsar la inversión y lograr mayor flexibilidad en los mercados laborales, fortalecer la calidad de los sistemas de salud y atacar la desigualdad, pues en los países donde la pandemia tiene mayores estragos es por esta razón.

Al referirse al caso concreto de México, Serrano sugiere que el gobierno debe atacar el problema de la baja recaudación fiscal, dar certidumbre jurídica a los inversionistas y reducir la economía informal, es decir, al sector más vulnerable ante la crisis económica y sanitaria.

El artículo se publicó completo en El Financiero, el 2 de julio de 2020 y puede consultarse en este link.

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