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Banca Act. 30 jun 2020

Es la hora de los bancos verdes

Banquero de larga trayectoria y catedrático en desarrollo sostenible, Carlos Serrano no tiene duda de que en un mundo en el que cada vez se promueve más lo sostenible, solo habrá tres tipos de bancos: los ‘zombis’ que no se han enterado que el clima es una de las principales disrupciones del sector; los que ya son sostenibles; y los que lo serán. ¿Cuál quiere ser su banco?, pregunta el experto.

Responsable de Desarrollo de Negocio de Finanzas Climáticas para Latinoamérica y el Caribe de la Corporación Financiera Internacional (IFC, por sus siglas en inglés), Serrano participó en la Master Class de BBVA México que se realizó recientemente bajo el tema global ‘La sostenibilidad climática, pilar fundamental de la banca responsable’.

Su presentación giró en torno a ‘Banca, cambio climático y finanzas verdes’. A pesar de lo amplio y novedoso de estos tópicos, en poco más de veinte minutos Serrano hizo un repaso de lo que supone hoy ser un banco verde y ofrecer productos y servicios responsables con el medio ambiente.

Cambio climático, disrupción relevante

Se trata de una preocupación creciente para un número cada vez mayor de ciudadanos. El experto cree que el cambio climático es una disrupción igual o mayor para la banca y el sector financiero en general que la transformación digital. “Incluso –enfatizó- me atrevería a sugerir que es una mayor disrupción que la transformación digital, por la variedad y profundidad de los grupos de interés que resultan afectados por el hecho de que un banco reaccione o no ante el clima. Este genera disrupción a la banca en términos de los riesgos que representa, que son materiales y sistémicos”.

Por eso, subraya, es urgente un cambio de modelo: “Pasar del ‘business as usual’ a un Modelo de Negocio Verde en el que se busca rentabilidad, pero haciendo cosas buenas bajo una clasificación que yo denomino ‘Triple P’: con Principios, cuidando al Planeta, y para el bienestar de las Personas.”

¿Qué entienden en la IFC por un ‘banco verde’? Responde Serrano: “Aquel que, en mayor o menor medida, según su ciclo de maduración y del país en el que opera, considera las cuatro dimensiones de banca verde como una parte fundamental de su identidad y de su hacer cotidiano.” Estas dimensiones son:

  1. La ecoeficiencia al interior del propio banco y en toda su cadena de valor con proveedores, clientes, etcétera.
  2. La incorporación a su modelo de gestión de los riesgos ambientales y climáticos.
  3. La provisión a los clientes de una oferta de productos y servicios verdes que configuren una cartera verde.
  4. Y algo fundamental: la existencia de una estrategia y compromiso del banco que enmarque y dote de visión y recursos a todo lo anterior.

En su participación, Serrano subrayó que ‘la oportunidad verde’ es integral y transversal en los bancos e impacta a todos los segmentos de clientes. “Además –abundó-, cuando desarrollamos las cuatro dimensiones de la banca verde, estamos impactando a cuatro indicadores fundamentales que los banqueros entendemos súper bien: la mejora de la eficiencia operativa, el adecuado manejo y mitigación de los riesgos con una rentabilidad ajustada al riesgo, el crecimiento innovador en clientes, y sin duda una mejor reputación gracias a un mejor alineamiento con los intereses generales del país y de las comunidades a las que los bancos sirven”.

Productos y servicios financieros verdes

El viaje hacia la banca verde, enfatiza el experto, debe comenzar con una clara visión de la alta dirección y con un fuerte compromiso de arriba hacia abajo. “Muchos líderes de los principales bancos del mundo, y de otros no tan grandes, han definido sus compromisos de una forma clara y nítida y están navegando hacia puertos que sin duda ninguna serán seguros y abundantes en riquezas e innovaciones.”

Serrano trajo a colación la aseveración de Carlos Torres Vila, presidente de BBVA, en el sentido de que todos los productos y servicios financieros de una institución ya pueden ser verdes. “Y no sólo hablamos de los productos y servicios que el banco ofrece externamente a sus clientes, sino que todas las áreas del banco, sean de negocio o de apoyo -por ejemplo, Recursos Humanos- tienen un rol fundamental de jugar y movilizar productos y servicios verdes para el consumo de clientes y colaboradores del banco”.

¿Qué se entiende por producto bancario verde? Responde el ejecutivo de la IFC: “Se trata de tomar como base cualquiera de los productos bancarios que conocemos y redefinirlo, de forma que incorpore necesariamente un impacto ambiental positivo que sea cuantificable y que la dimensión de ese impacto esté sujeta a unos ciertos mínimos que doten de credibilidad y minimicen el ‘greenwashing’.” Por ejemplo, comentó, en el caso de la eficiencia energética, la IFC requiere que el impacto sobre la línea de base sea al menos el 20%. Lo que fuera menor a ese porcentaje no calificaría, no sería elegible.

“Se trata de tomar como base cualquiera de los productos bancarios que conocemos y redefinirlo, de forma que incorpore necesariamente un impacto ambiental positivo”

Ha habido avances importantes, reconoció Serrano. Pero queda mucho trecho por andar. Dejó abierta la puerta a un mundo de retos al cerrar con la frase de Winston Churchill tras una victoria de la Gran Bretaña frente a Alemania, en la Segunda Guerra Mundial: “Este no es el final. No es siquiera el principio del final. Pero es, quizás, el final del principio”. Manos a la obra.

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