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Paraguay: el crecimiento recupera dinamismo pero continúan los retos de largo plazo

A pesar del difícil entorno externo, la economía paraguaya ha promediado un crecimiento anual cercano al 5% en los últimos cinco años. Los choques externos que se han dado durante este periodo, en particular los provenientes de la caída del precio de la soja y sus vecinos más grandes, han sido absorbidos relativamente bien, más allá de las tensiones transitorias que en determinados momentos imprimieron sobre los sectores real, comercial y financiero en Paraguay.

Este año no será la excepción y la economía paraguaya volverá a mostrar un buen desempeño. Así, luego de la desaceleración del segundo trimestre, los indicadores más recientes de actividad y gasto interno señalan que la actividad económica recupera dinamismo. Creemos que estas tendencias se mantendrán en la última parte del año y que en 2017 el PIB se expandirá 3,7%.

Para el próximo año, prevemos una expansión de 3,5% de la economía, que asume un entorno externo favorable (en particular, por la mejora de actividad en Brasil y Argentina) y que continuará la ejecución de obras públicas que ya están en marcha (mejoramiento de rutas, obras de alcantarillado, carreteras, etc.). Incluso, el crecimiento de la economía  paraguaya podría ser mayor si se superan los problemas que están trabando la ejecución de grandes proyectos de infraestructura con el esquema de la Ley de APPs. Con todo, Paraguay se mantendrá entre las más economías más dinámicas de la región en 2017 y 2018.

Un elemento importante para explicar el buen desenvolvimiento de la economía paraguaya de los últimos años ha sido el fuerte compromiso de las autoridades con la estabilidad macroeconómica, el que se hace evidente en el manejo prudente de las políticas fiscal y monetaria. La estabilidad macroeconómica es una condición necesaria para lograr una senda de crecimiento sostenido. Sin embargo, a mediano plazo, para mantener altas tasas de crecimiento Paraguay deberá enfrentar desafíos importantes. En particular, implementar reformas para impulsar la productividad y la competitividad, así como para mejorar el clima para los negocios y fomentar una mayor diversificación productiva.

Al respecto, cabe señalar que según el Índice de Competitividad Global publicado por el World Economic Forum (WEF) para 2017-2018, Paraguay se encuentra rezagado a nivel global y regional. Una inspección de los componentes de este índice muestra las áreas en donde se hace necesario realizar grandes mejoras: institucionalidad, infraestructura, educación e innovación. Asimismo, el indicador Doing Business, publicado por el Banco Mundial y que mide la facilidad para hacer negocios revela que se debe avanzar en aspectos como apertura de negocios, protección a inversionistas minoritarios y pago de impuestos.

Así, la tarea hacia adelante para consolidar un ritmo de crecimiento adecuado se muestra desafiante y se requerirá de generar consensos para definir una agenda mínima de trabajo.

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