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Premio Fronteras al compositor Arvo Pärt por su nueva gramática sonora

La Fundación BBVA ha reconocido al compositor estonio con el Premio Fronteras del Conocimiento en la categoría de Música y Ópera por cultivar un lenguaje original que le ha llevado a crear un mundo sonoro único. El fallo del jurado ha destacado que sus creaciones son “una aproximación nueva a la música espiritual, especialmente coral, que reduce el material sonoro a lo esencial”.

Tras una larga e intensa búsqueda, a mediados de los años setenta Arvo Pärt, nacido en Estonia, dio forma a su propio lenguaje, el ‘tintinnabuli’, que ha desarrollado de manera continuada hasta el presente. De apariencia sencilla, pero sustentado en una alta complejidad técnica, consiste en líneas sonoras entrelazadas, desprovistas de cualquier elemento accesorio. Una nueva aproximación a la música espiritual, especialmente coral, donde la voz es esencial, con un gran peso de la palabra, por lo general sobre la base de textos litúrgicos o plegarias.

Pärt nació en 1935 en Paide, Estonia, cuatro años antes de que el estado pasase a formar parte de la URSS. Estudió piano, flauta, oboe y percusión antes de cumplir los veinte años. En 1954 inició su formación superior en composición, en el conservatorio de Tallin, que tuvo que interrumpir por el servicio militar obligatorio. Se graduó en 1963, con una madurez formal reflejada en su ‘Sinfonía No. 1’ (1963), mientras trabajaba como ingeniero de sonido en la radio estatal. Algunas de las piezas que compuso durante sus años de estudiante aún permanecen en su catálogo oficial, incluidas piezas orquestales como ‘Nekrolog’ (1960) o ‘Perpetuum mobile’ (1963). A finales de la década de los sesenta, su música destaca por una utilización muy personal de la técnica del ‘collage’ unida a una gran influencia de la tradición barroca.

En 1968 estrena ‘Credo’ y supone un punto de inflexión en su obra y en su vida. El éxito de la obra provocó que el estado soviético lo considerara peligroso por su espíritu innovador y por hacerse eco de una visión espiritual y sensible capaz de resonar con la audiencia. Pärt se sumió entonces en un retorno a los orígenes mediante el estudio de la música vocal cristiana, el canto gregoriano, la escuela de Nôtre Dame y la polifonía renacentista.

Arvo Pärt, Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Música y Ópera - Universal Edition/Eric Marinitsch

Un mundo sonoro único

Los dos mundos que Pärt llevaba tiempo explorando se expresaron a la perfección en la creación de una nueva técnica: el ‘tintinnabuli’. El compositor ha mantenido una relación de más de cuarenta años con esta técnica que él mismo inventó, que ha desarrollado y en la que se ha apoyado para toda su creación. En 1977 compuso algunas de sus obras más interpretadas en este lenguaje: ‘Cantus in Memory of Benjamin Britten’, ‘Fratres’, ‘Summa’ y ‘Tabula rasa’. El estreno de esta última le abrió las puertas a un amplio reconocimiento internacional, pero también provocó su detención por el régimen soviético.

Durante su exilio en Alemania compuso grandes piezas orquestales como ‘Pasión’ (1982), ‘Stabat Mater’ (1985), ‘Te Deum’ (1985), ‘Miserere’ (1989/1992), ‘Como cierva sedient’ (1998/2002) e ‘In principio’ (2003). Sus piezas comenzaron a incluirse en los programas prestigiosos festivales internacionales, de orquestas y de ensembles, así como de programas de radio y televisión. En 2010, Pärt regresó a Estonia, donde vive desde entonces y donde fundó el Centro Arvo Pärt para crear y mantener su rico archivo personal y servir como lugar de encuentro para músicos, investigadores y amantes del universo musical.

La música de Arvo Pärt ha alcanzado las más amplias audiencias, se ofrece constantemente en auditorios de todo el mundo y forma parte de la banda sonora de numerosas películas, siendo uno de los compositores contemporáneos más interpretados.

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