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Premio Fronteras al economista que revolucionó la lucha contra la pobreza

El economista australiano Martin Ravallion ha recibido el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Cooperación al Desarrollo por revolucionar la lucha contra la pobreza al crear indicadores fiables para medirla. En 1991 estableció en un dolar diario la cantidad mínima que una persona necesita para sobrevivir, lo que permitió que se establecieran por primera vez objetivos concretos para eliminar la pobreza extrema en el mundo. La última actualización del valor del umbral lo sitúa en 1,90 dólares.

“Lo que no se puede medir no se puede mejorar”, afirmaba el físico británico Lord Kelvin y recordaba ayer el jurado internacional del Premio Fronteras del Conocimiento. El economista australiano Martin Ravallion -que trabajó en el Banco Mundial entre 1988 y 2012 y dirigió su servicio de estudios durante los seis últimos años de ese periodo- ha recibido el Premio Fronteras del Conocimiento por su trabajo pionero en la medición de la pobreza con indicadores aplicables internacionalmente.

El umbral de pobreza propuesto por Ravallion ha sido asumido universalmente porque es “el mínimo absoluto”, ha explicado el propio Ravallion al conocer la concesión del premio. “Si buscamos un estándar global debemos concentrarnos en el mínimo de los países más pobres. Todo el mundo está de acuerdo en que nada por debajo de eso podría ser razonable para sobrevivir”, prosigue. La última actualización del valor del umbral, realizada en 2012, lo sitúa en 1,90 dólares al día.

Antes se hablaba de pobreza en términos abstractos o subjetivos, “e incluso había cierta reticencia a pensar que pudiera medirse objetivamente, pero gracias al trabajo del galardonado ha sido posible diseñar políticas públicas de lucha contra la pobreza extrema con metas más claras, incluida la de su eliminación”, señala el acta del jurado.

Una investigación con raíces en su origen humilde

Ravallion (Australia,1952) es actualmente catedrático de Economía en la Universidad de Georgetown (EE UU). Cuando llegó al Banco Mundial, en 1988, eran muy pocos los economistas que investigaban cómo medir la pobreza; hoy son centenares, gracias en gran medida al trabajo iniciado por Ravallion.

Su línea de investigación tiene raíces en su propio origen. Nacido en Australia en 1952 en una familia muy humilde, recuerda haber recibido ayudas sociales, por lo que tomó una determinación: “No quería ser pobre”.

En este vídeo puedes ver la primera entrevista concedida por Ravallion tras conocer la concesión del premio.

Los Objetivos del Milenio, o los más recientes Objetivos de Desarrollo Sostenible, han podido apoyarse en los indicadores definidos por Ravallion para fijar una de sus metas: eliminar la pobreza extrema en 2030. Un objetivo sobre el que el nuevo Premio Fronteras es optimista: “Estamos en el camino correcto  -afirmó ayer- considerando los importantes avances logrados en esa dirección por muchos países en desarrollo en las últimas décadas”.

Sin embargo, en este camino hay amenazas como el cambio climático, la recesión global y el aumento de la desigualdad, advierte Ravallion. Y, aunque la pobreza extrema puede reducirse al tiempo que aumenta la desigualdad, a la larga “la desigualdad puede impedir sacar de la pobreza a mil millones de personas en los próximos 15 años”.

Precisamente la relación entre crecimiento económico y pobreza, es otra de las grandes contribuciones de Ravallion. A partir de observaciones económicas en diversos países, Ravallion ha demostrado que el crecimiento es condición necesaria para reducir la pobreza. Sin embargo, el crecimiento no es suficiente, especialmente en contextos de alta desigualdad de ingresos y acceso a servicios públicos como la educación y la salud. En estos casos son imprescindibles políticas sociales adecuadas.

La agricultura, un sector clave para erradicar la pobreza extrema

Ravallion ha analizado, además, qué sectores son más importantes en la lucha contra la pobreza. Sus investigaciones en China e India le llevaron a concluir que mejorar el sector agrícola es clave para actuar sobre la pobreza extrema, ya que su impacto positivo es grande e inmediato en lugares donde la mayoría de la población depende del sector primario y vive en zonas rurales.

La importancia de la productividad de la agricultura se ha confirmado en otras latitudes, dado que más del 70 por ciento de la población del mundo vive en zonas rurales. Ravallion ha observado también la “urbanización” de la pobreza y ha criticado políticas que por un lado restringen la agricultura, y por otro son hostiles a los migrantes procedentes de zonas rurales.

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