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¿Qué puede ofrecer a España la Nueva Ruta de la Seda?

COMERCIO INDUSTRIA IMPORTACION PUERTO COMERCIO ECONOMÍA

Europa es una de las prioridades estratégicas de China y su titánica propuesta de la Nueva Ruta de la Seda es prueba de ello. Para la economía española, aprovechar las oportunidades del proyecto es clave, ya que favorecerá a las exportaciones y abrirá posibilidades de negocio e inversión en uno de los mercados con mayor crecimiento.

Instaurada más de 2.000 años atrás, la Ruta de la Seda fue, durante siglos, la red de rutas comerciales más importante del mundo. Especias, té, seda o pieles eran transportados a través de los miles de kilómetros de vías terrestres y marítimas que conectaban Oriente y Occidente. Ahora, el carácter ambicioso de este itinerario puede volver a intuirse en la Iniciativa de la Franja y la Ruta de la Seda (One Belt, One Road), que augura una revolución en el mapa económico mundial.

La iniciativa, lanzada en 2013 por el presidente chino, Xi Jingping, se basa en una extensa red de infraestructuras de comunicación y transporte que abarca a más de 60 países favoreciendo, de nuevo, la unión de China con Europa. El macroproyecto no solo beneficiará al país asiático, que busca fortalecer sus relaciones comerciales, políticas y culturales, sino que ofrecerá también oportunidades al resto de estados involucrados y, por consiguiente, a España.

El punto de partida es favorable

De acuerdo a un documento elaborado por BBVA Research, en los últimos 8 años la relación comercial entre España y China ha pasado de ser prácticamente insignificante a convertirse en una de las más importantes que tenemos con un país fuera de la UE. De hecho, las exportaciones españolas al gigante asiático son ya superiores a las que se realizan a México o Brasil.

Aun así, el panorama puede mejorar: la exposición comercial española a China (2,6% del PIB en 2016) sigue siendo menor que la media de los países de la zona euro (4,8% del PIB).

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BBVA Research

La Nueva Ruta de la Seda: ¿filón de oportunidades para España?

Principalmente, el desarrollo de esta infraestructura supondrá una importante reducción de los costes de transporte de las mercancías entre China y Europa. Esto se traduciría, según un documento elaborado por Alicia García Herrero, en un impacto comercial netamente positivo en España. Por ejemplo, una reducción del coste de transporte terrestre a China del 50% y el 5% en el caso del marítimo generaría unas ganancias superiores a un 5% en el comercio español.

grafica ruta seda UE China comercio

Fuente: García-Herrero y Xu (2016), China's Belt and Road initiative: can Europe expect trade gains?, Bruegel Working Paper. *Se asume una reducción de 50% en costes de transporte terrestre y 5% en marítimo.

Además, tal como está planteada la estrategia de esta nueva ruta, no incluye ningún acuerdo comercial que reduzca los aranceles para los productos importados del país asiático, por lo que no conllevaría una pérdida de competitividad para los bienes nacionales.

Paralelamente, esta iniciativa puede suponer una gran oportunidad para el crecimiento e internacionalización de la economía española, ofreciendo a las empresas la posibilidad de integrarse en uno de los mercados con mayor crecimiento en la actualidad. Según los estudios de BBVA Research, más del 60% del crecimiento del PIB mundial de los próximos diez años se producirá en la región asiática.

En este sentido, se prevé que el sector industrial –especialmente el automotriz- y el de producción de maquinaria y equipo podrían ser los más beneficiados por este proceso de integración, ya que China tiene un gran peso en sus exportaciones e importaciones.

Por otro lado, las clases medias emergentes están protagonizando una revolución sin precedentes en este país asiático. Su patrón de consumo está cambiando, y cabe esperar que demanden cada vez más productos y servicios europeos. Esto es muy importante para una economía como la española, donde la demanda interna estará lastrada por los altos niveles de endeudamiento y el envejecimiento de la población, y se convierte así en un aliciente más para considerar la necesaria orientación de la estrategia comercial a los países asiáticos.

Puente entre China y Latinoamérica

Con la ruta de la seda, España podría pasar a ser el nexo de unión entre China y América del Sur. Esta posición acarrearía ventajas, ya que esta región sigue constituyendo uno de los principales suministradores de materias primas para las economías asiáticas, mientras que las nuevas empresas digitales chinas tienen mucho interés en mercados emergentes como los latinoamericanos.

La necesidad de una respuesta proactiva

Aunque, en su conjunto, la mayor actividad comercial que promoverá esta ruta será beneficiosa para las economías, el proyecto no estará exento de desafíos. Por ello, es necesario articular una respuesta y establecer mecanismos adecuados que faciliten la transición al nuevo escenario.

Ciertos focos de incertidumbre (como la geopolítica) requieren que los países de la UE reaccionen de manera proactiva en los acuerdos comerciales, fomenten el aumento de la inversión en capital físico y ayuden a los actores menos beneficiados por estos acuerdos en su formación y adaptación.

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