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Jubilación 03 sep 2019

¿Qué son los sistemas de pensiones de aportación definida?

Los sistemas de pensiones de aportación definida se articulan en torno a cuentas individuales de los cotizantes, lo que los hace más transparentes y financieramente sostenibles.

Los sistemas públicos de pensiones universales se pueden definir como un seguro universal –común a todos los habitantes– de ciclo de vida frente a la longevidad. Es un contrato social a través del cual se detraen recursos presentes para asegurar un nivel de vida adecuado para las personas una vez que se jubilan.

“Los sistemas de pensiones universales no son todos iguales; si bien sus objetivos sí lo son: deben ser financieramente sostenibles en el tiempo y garantizar pensiones suficientes a las personas retiradas hasta su fallecimiento”, explica Rafael Doménech, responsable de Análisis Económico de BBVA Research. Aunque cada país tiene un sistema de pensiones propio, con sus particularidades, básicamente se pueden distinguir dos tipos: los de prestación definida y los de aportación definida.

Los sistemas de pensiones de prestación definida son los que se desarrollaron en Europa a partir del final de la segunda guerra mundial, coincidiendo con una etapa de crecimiento económico y demográfico prolongado. Aunque adoptan diferentes formas, básicamente consisten en que los trabajadores financian con sus cotizaciones las pensiones de los jubilados en ese momento, y la pensión que reciben se establece según unos parámetros predeterminados y conocidos, por lo que la prestación está definida con antelación. Por ejemplo, en función de los años cotizados y el último salario o en función del mejor salario entre un periodo de años cotizados. El sistema de pensiones español, por poner un ejemplo, es un sistema de prestación definida.

Frente a este sistema, en los años noventa del siglo XX, comenzaron a implantarse en algunos países –como Suecia– sistemas de pensiones de aportación definida, en una etapa en que un menor crecimiento económico y un aumento creciente de la esperanza de vida pusieron en duda la sostenibilidad financiera de algunos sistemas.

“El sistema es transparente, porque el trabajador conoce en todo momento qué cantidad hay en su cuenta nocional y qué pensión puede esperar recibir”

Los sistemas de pensiones de aportación definida son también públicos y universales, como los de prestación definida. También aquí los trabajadores financian con sus cotizaciones a los jubilados en ese momento, por lo que el sistema sigue siendo de reparto. Sin embargo, el sistema se articula en torno a cuentas individuales conocidas como cuentas nocionales. Cada trabajador dispone de una cuenta virtual en la que quedan anotadas todas las cotizaciones al sistema durante su vida laboral. En el momento de la jubilación, la persona recibe una pensión vitalicia que se calcula en función de la cantidad anotada en la cuenta y la esperanza de vida del país en ese momento. Como la esperanza de vida cambia en el tiempo, la prestación no puede definirse con antelación.

“El sistema es transparente, porque el trabajador conoce en todo momento qué cantidad hay en su cuenta nocional y qué pensión puede esperar recibir en el momento de la jubilación condicionado a una expectativa de la esperanza de vida”, apunta Doménech. En caso del sistema sueco, por ejemplo, existe una edad mínima de jubilación (actualmente de 64 años), pero que va aumentando en función de la esperanza de vida. Pero no hay una edad de jubilación obligatoria. Si llegados los 64 años, el trabajador considera que la pensión que va a recibir es insuficiente, puede seguir trabajando y elevando la cantidad anotada en su cuenta nocional hasta alcanzar una pensión satisfactoria para él. Es por tanto un sistema que incentiva prolongar la vida laboral a medida que avanza la esperanza de vida de una sociedad.

“También es un sistema sostenible desde el punto de vista financiero, porque el pensionista durante el periodo de jubilación recibe lo que ha cotizado durante su vida laboral, con lo que es un sistema de suma cero”, subraya Rafael Doménech.

Los sistemas de aportación definida pueden ser financieros o no financieros. En los primeros la revalorización de las pensiones se realiza conforme a la evolución a largo plazo de los mercados financieros. En los segundos lo hace en consonancia con la tendencia de la economía, la productividad y la evolución de los salarios.

Estos sistemas suelen establecer una pensión mínima para todos los trabajadores o algún tipo de colchón financiero para evitar las situaciones de pobreza en la jubilación. Estas se suelen producir por lagunas de cotización durante la vida laboral; por ejemplo, por periodos prolongados de desempleo o bajas laborales por incapacidad.

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