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Renting 06 abr 2017

'Renting' y 'leasing': cómo tener un coche sin comprarlo

Cuando llega la hora de cambiar de coche, la opción más común es la de comprar uno nuevo, ya sea al contado o pidiendo financiación. Pero hoy en día existen otras opciones como el renting, por el que el cliente alquila un coche durante un tiempo determinado y pagando una cuota fija, o el leasing, más enfocado hacia compañías que necesitan vehículos de empresa.

La oferta de financiación de vehículos es cada vez más extensa y ya no hace falta comprar un coche para poder disfrutarlo como propio. De un tiempo a esta parte, entidades financieras, fabricantes de coches y empresas especializadas ofrecen esta posibilidad; hablamos del renting y del leasing.

¿Qué posibilidades ofrece el ‘renting’?

En el renting, el usuario firma un contrato de alquiler con la entidad, por el que alquila un coche a cambio de una cuota fija y durante un tiempo determinado. El precio incluye la gestión del mantenimiento del vehículo y sus servicios, y varía en función del vehículo escogido, de la duración del contrato y del kilometraje.

En el renting, el cliente alquila un coche por una cuota fija y  por un tiempo determinado

En el caso de BBVA, los servicios incluidos en el contrato son: mantenimiento y neumáticos, seguro y asistencia en carretera, vehículo de sustitución para inmovilizaciones en taller mecánico, gestión de ITV, servicio de asistencia legal 24H, gestión de flotas con aplicación online, gestión de un recurso de sanción por vehículo y año, gestión de finalización de contrato y facturación electrónica. Además, ofrece la posibilidad de contratar algunos servicios adicionales como tarjeta de carburante, gestión limitada de multas, recogida y entrega del vehículo, defensa del carnet por puntos o incluso vehículo de sustitución ilimitado.

Al finalizar el contrato de renting existen varias opciones: entre ellas, el cambio por uno nuevo, la ampliación de la operación por un año más y la de comprar el coche.

El renting, como contrato de alquiler con servicios y contabilizado únicamente como un gasto fijo, permite conseguir un importante ahorro económico y en gastos administrativos, y la posibilidad de disfrutar del vehículo sin un desembolso inicial. Estas son solo algunas de las ventajas que ofrece.

¿En qué situaciones es apropiado el leasing?

Por su parte, el leasing se dirige a empresas o profesionales con actividades económica que desarrollan una actividad comercial, industrial, agraria o de servicios que necesitan equipamiento (vehículos en este caso). La entidad financiera adquiere el vehículo o la flota que desea el cliente, y se lo alquila a cambio de cuotas fijas o variables en las que no están incluidos los gastos de mantenimiento. Entre las ventajas del leasing destaca la posibilidad de una financiación de hasta el 100% del importe de la inversión sin impuestos, ya que se constituye por la cantidad total de la factura excluyendo el IVA/IGIC. Además, facilita el cálculo exacto de costes de explotación y no es necesario realizar un gran desembolso inicial.

El leasing está dirigido hacia las compañías que necesitan coches de empresa

Se trata de dos servicios alternativos a la clásica compra de un vehículo que permiten disfrutar de él sin un gran desembolso inicial. BBVA ofrece los dos servicios, pero la pregunta ahora es cuál de ellos conviene más en cada caso. Para ello, es importante conocer los puntos clave de cada uno y en comparación con el otro.

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