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El salario mínimo vital es foco de atención en Perú

La primera vez que se habló de salario mínimo fue en Australia y Nueva Zelanda en los últimos años del Siglo XIX debido a la presión del movimiento obrero que buscaba asegurar una paga de subsistencia. En América Latina, México aprobó el salario mínimo en 1917 para satisfacer “las necesidades normales de la vida del obrero, su educación y sus placeres honestos”. En Perú el sueldo mínimo se denomina Remuneración Mínima Vital (RMV) y actualmente asciende a 850 soles, unos 270 dólares.

En las últimas semanas, el presidente Pedro Pablo Kuczynski ha adelantado que el salario mínimo podría incrementarse pronto. Como es usual, esta posibilidad ha generado un intenso intercambio de opiniones a favor y en contra, producto de la sensibilidad que siempre existe alrededor de los temas vinculados al mercado laboral.

En ese sentido, BBVA Research ha señalado que en el debate no se pueden perder de vista dos aspectos: (i) ¿a quiénes podría afectar un eventual incremento del salario mínimo?, y (ii) ¿cuáles son los costos y beneficios de la medida?

El salario mínimo puede tener impactos sobre el nivel de empleo y el grado de informalidad de la economía. Por supuesto, en Perú y en muchas partes del mundo, lo que suceda con el salario mínimo no tiene una gran incidencia sobre la disponibilidad de puestos de trabajo para la mayor parte de la población debido a que este grupo cuenta con salarios más altos.

“Pero la historia no acaba aquí”, señala Hugo Perea, economista jefe de BBVA Research Perú. “Los salarios de equilibrio (el nivel salarial que iguala la demanda y la oferta por estos trabajadores) tienden a ser usualmente bajos para ciertos grupos de la población porque contienen a los trabajadores menos capacitados, sin experiencia, y de baja productividad, como los jóvenes”, señala. Además, en el caso de los jóvenes, parte de su remuneración se otorga en forma de adiestramiento laboral.

Los salarios de equilibrio tienden a ser usualmente bajos para ciertos grupos de la población porque contienen a los trabajadores menos capacitados, sin experiencia, y de baja productividad, como los jóvenes”

“La idea es que durante algún tiempo el trabajador inexperto llega a una empresa a aprender, por lo que su contribución a la generación de valor es muy baja. Esto es algo que nos pasa a todos cuando comenzamos nuestra vida laboral. Así, elevar el salario mínimo hará menos atractivo el contratar a un trabajador joven o poco capacitado, y pondrá más alta la valla que tienen que enfrentar estas personas para conseguir un empleo en el sector formal de la economía. Resulta importante notar que los jóvenes enfrentan tasas de desempleo más altas que los trabajadores maduros, las que en el caso de Perú pueden ser incluso cuatro veces mayores”, explica Hugo Perea.

El ministro de Trabajo, Javier Barreda, ha informado a la prensa que no existe una estimación de cuánto podría ser un posible aumento del sueldo mínimo, pero el tema se revisará este mes en el Consejo Nacional del Trabajo (CNT), buscando un consenso entre los gremios empresariales y los sindicatos de trabajadores.

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