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Resiliencia financiera

Vivir con seguridad financiera y tranquilidad económica es para muchos un sueño inalcanzable. Sin embargo, lograr el equilibrio entre el dinero que entra y sale de un hogar o una empresa es una meta a la que todo el mundo puede aspirar y supone un primer paso fundamental para conseguir una buena salud financiera. Equilibrio económico significa estabilidad e impacta de forma directa en el bienestar y la calidad de vida.

Economistas, sociólogos y psicólogos llevan décadas intentando identificar los factores que determinan lo satisfecha que se siente una persona con el lugar que ocupa en el mundo. El concepto de calidad de vida nació ligado a la salud física y tiene en la economía un factor clave, pero va más allá, incluyendo aspectos sociales y emocionales. Tener una buena salud financiera es una de las variables que más impacta en la calidad de vida.

El Ingreso Mínimo Vital (IMV) se trata de una prestación mensual para los hogares que carecen de los recursos económicos para cubrir sus necesidades básicas. Su objetivo es prevenir el riesgo de pobreza y de exclusión social de las personas en situación de vulnerabilidad económica, mientras que persigue garantizar una mejora real de oportunidades de inclusión social y laboral de las personas beneficiarias.

La resiliencia financiera es la capacidad que tiene una persona de afrontar los episodios de su vida que afectan negativamente a sus ingresos o activos. Pérdida de empleo, divorcio o problemas de salud son algunas de las circunstancias que pueden afectar profundamente a la economía de una familia. Sin embargo, hay formas de minimizar el impacto de estos contratiempos sobre la salud financiera: ahorrar, controlar el endeudamiento, tener un colchón para emergencias y una buena educación financiera.

Esta tipología de seguro es una de las más extendidas en España. Según los últimos datos de la patronal del sector Unespa, tres de cada cinco personas en nuestro país tienen contratado un seguro de decesos. Esto supone que más de 22 millones de ciudadanos disponen de una cobertura que evita a los allegados realizar gestiones y asumir posibles costes asociados a los servicios funerarios tras el fallecimiento de un familiar (lo que puede suponer un ahorro).

El aumento de la desigualdad, la crisis económica, los efectos de la transformación tecnológica y digital, y de la globalización sobre el empleo y las rentas del trabajo han ido generando un interés creciente entre los países más avanzados y un debate sobre la implantación de una renta básica universal, ahora encima de la mesa.