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Un plan financiero para proteger la empresa y su patrimonio

Un plan financiero para proteger la empresa y su patrimonio

El plan financiero es indispensable para tomar decisiones correctas, crecer y proteger el patrimonio del negocio. Analizar la situación, disponer de información, saber qué fondos se necesitan o trabajar en distintos escenarios convierten a este documento en una herramienta esencial para la salud financiera de una empresa.

Winston Churchill siempre defendió que la preocupación que sienten las personas antes de que ocurran las cosas deberíamos intentar que se convierta en “pensamiento y planificación anticipados”. Al estadista británico, primer ministro de Reino Unido, le tocó aplicar su pensamiento en medio del mayor conflicto mundial de todos los tiempos, pero esa necesidad de planificar con antelación se puede trasladar perfectamente al mundo de la empresa.

Al diseñar un plan financiero, las empresas podrán tener identificadas sus necesidades financieras a corto, medio y largo plazo, así como el coste de la operativa diaria y la inversión que tendrán que hacer en activos materiales e inmateriales.

Un plan financiero paso a paso

Un plan financiero debe seguir una serie de pasos lógicos

1. Análisis de situación

El punto de partida es saber cuál es la situación económica y financiera de la empresa. Es un análisis introspectivo en el que se debe definir no solo cuál es la realidad que refleja su balance y cuenta de resultados, también su situación dentro de la estrategia de la empresa: crecimiento, consolidación, reestructuración, etc.

En este sentido hay que tener en cuenta qué se busca conseguir en los siguientes años y plasmarlo económicamente. Es muy importante determinar cómo afectará a la solvencia, rentabilidad y liquidez, entre otras variables.

Las líneas estratégicas de la empresa se plasman en “números” para determinar la viabilidad y conseguir un mayor control.

Un plan financiero para proteger la empresa y su patrimonio

2. Determinar la inversión necesaria y su origen

En este paso hay que definir la cuantía de fondos que se necesitan y cómo conseguirlos. Y también su coste y cómo impacta el mismo en las cuentas de la empresa. Es recomendable hacerlo en un plan a unos cinco años que, además, hay que ir actualizando.

  • Fondos propios: a través de nuevas aportaciones de capital o con reservas si las hubiera.
  • Fondos ajenos: financiación recibida de terceros. Es fundamental conocer qué fondos se necesitan, su coste y el plazo de devolución.

3. Qué ingresos y gastos se van a generar

En el paso anterior hemos determinado cómo será el balance de la empresa en los siguientes años, ahora hay que ver los ingresos y gastos que se van a generar.

Cualquier desequilibrio afecta a la estructura de la empresa en mayor o menor medida, por lo que ingresos y gastos requieren un control sistematizado. Así determinaremos la necesidad de recursos (por ejemplo, más tesorería para hacer frente a los pagos) y si se está cumpliendo los objetivos (tanto en ingresos como en costes).

4. Trasladar el plan financiero a distintos escenarios

Toda empresa está expuesta a todo tipo de factores externos e imprevistos, desde subidas de los tipos de interés a cambios en los precios de las materias primas o del transporte, crisis económicas. Sobre un escenario central hay que trabajar con otros más optimistas y pesimistas. La pandemia o la invasión de Ucrania, por ejemplo, pueden llevar a decisiones drásticas, a interrupciones de la actividad, a cambios en el modelo de negocio, etc. Tenemos que estar preparados para el peor de los escenarios y poder plantear distintas soluciones.

Cómo hacer una planificación financiera correcta y útil

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5. Actualización constante

Un plan financiero que se quede en su diseño inicial es un plan muerto. La realidad actualiza siempre los datos y esta se debe trasladar al plan. Por ejemplo, la inflación afecta a la planificación financiera porque incrementa los costes directos en productos que se compran o venden, e indirectamente en la propia financiación.

La viabilidad y el crecimiento de un negocio también dependen de la actualización del plan financiero.

Cómo proteger el patrimonio de la empresa

Como señala Gregorio Izquierdo, director general del Instituto de Estudios Económicos (IEE), “la planificación financiera a corto y medio plazo ayuda a las empresas a gestionar sus necesidades de capitalización, endeudamiento y liquidez en función del crecimiento previsto para la empresa, proyectos de inversión necesarios y capacidad de generación de flujos libres de caja”.

Pero esta no es su única función, también tiene otra preventiva: “Nos permite optimizar los niveles y costes de endeudamiento, garantizar el servicio de las obligaciones financieras, atender y evaluar las necesidades de inversión, disponer las necesidades de liquidez suficiente para atender los pagos previstos y optimizar los plazos de cobro”.

Es más, “los errores en esta función financiera pueden desembocar en crisis empresariales incluso con proyectos y actividades que económicamente puedan ser viables y rentables”, asegura Izquierdo.

Esta función de protección del patrimonio no solo es inherente a cualquier planificación empresarial, sino que es un pilar fundamental del plan financiero. Para proteger el patrimonio de una empresa se deben tener en cuenta estos puntos clave:

  • Recopilar la mayor información posible de todo proyecto: cuanta mayor sea la información disponible, menor será el riesgo.
  • Capacidad de anticipación basada en el control: captar información con rapidez es vital porque permite poder anticiparse a cualquier cambio que se esté produciendo tanto internamente como externamente.
  • Diversificación: jugárselo todo a un solo proyecto conlleva asumir riesgos que pueden afectar al patrimonio. Es importante diversificar o al menos no dedicar todos los recursos a un nuevo proyecto.
  • Cuidado con las garantías adicionales: la financiación de muchos proyectos, especialmente en las primeras fases de la empresa, puede requerir garantías que no solo afecten a todo el patrimonio de la empresa, sino también al del empresario.
  • Evaluación continua de los resultados: permite no solo tomar decisiones sobre los proyectos vigentes, también sobre los de futuro.
  • Usar herramientas de control de riesgos: por ejemplo, los seguros de caución, que permiten disminuir riesgos en impagos.