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Alberto J. Schuhmacher, el científico que ayuda a sus vecinos a combatir el cáncer

David Corral (BBVA Creative)

“El estímulo de pensar que ahora mismo en el laboratorio tenemos los tumores de pacientes que son vecinos míos no es fácil de transmitir”. Sin embargo, el tono de las palabras, el brillo de los ojos y su gesto en el rostro logran trasladar la pasión y la implicación de Alberto J. Schuhmacher por su trabajo y por su tierra natal, Aragón. El científico desarrolla nuevas herramientas no invasivas para el diagnóstico del glioblastoma, el tumor cerebral más maligno.

El investigador de la Agencia Aragonesa para la Investigación y el Desarrollo (ARAID) y responsable del grupo de Oncología Molecular del Instituto de Investigación Sanitaria Aragón comenzó su idilio con la ciencia cuando todavía era un niño y jugaba en el Paseo de la Constitución, junto a la calle León XIII de Zaragoza. De aquellos años, recuerda con emoción la  figura de su abuelo y los globos verdes de las mesas de la Asociación Española Contra el Cáncer, donde decidió dedicarse a la ciencia para “ayudar en esto”. Alberto era sólo un crío cuando pasaba las tardes junto a sus hermanos haciendo “experimentos”: desde fabricar ballestas hasta desmontar coches eléctricos, la investigación estaba en sus genes.

“Cuando no había internet mi ventana a la ciencia era el suplemento de ciencia del Heraldo de Aragón. Ahí aprendí lo que era un ratón transgénico”. Una vez más, sus raíces están presentes en su relato. De las páginas del Heraldo a realizar una tesis doctoral bajo la dirección de Mariano Barbacid y Carmen Guerra en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), donde desarrolló y caracterizó modelos animales para el estudio de los genes RAS en el cáncer y enfermedades raras. Además, realizó una estancia posdoctoral (2009-2013) en el Memorial Sloan-Kettering Cancer Center de Nueva York. En 2013 volvió al CNIO, al laboratorio de Tumores Cerebrales liderado por Massimo Squatrito.

Alberto J. Schuhmacher desarrolla nuevas herramientas no invasivas para el diagnóstico del glioblastoma.

“La vuelta a casa en 2017 fue abrumadora, me hicieron ‘Hijo Predilecto de Zaragoza’. No siento que lo merezca, es un honor a crédito que tengo que ganármelo”, asegura el científico quien comenzó a trabajar para el Instituto de Investigación Sanitaria Aragón. Y en ello está, devolviendo con creces dicho crédito, al desarrollar nuevas herramientas no invasivas para el diagnóstico del glioblastoma, el tumor cerebral más maligno. Este proyecto le valió a Alberto J. Schuhmacher una beca Leonardo concedida por la Fundación BBVA para la investigación de esta novedosa técnica.

Una biopsia virtual para obtener más información en el diagnóstico del cáncer

“Hacemos contrastes que se pegan al tumor cuando tienen determinadas características, y esto complementa a las biopsias”, explica Alberto intentando sintetizar lo máximo posible una compleja técnica. “Esos contrastes se basan en anticuerpos, y un anticuerpo es una proteína que se adhiere a una diana del tumor. Están modificados para poder detectarlos con un escáner PET (Tomografía de Emisión de Positrones) y obtener información”, sentencia el científico.Esta técnica podría complementar a la biopsia tradicional, que consiste en obtener una muestra del tumor y analizarla. En este caso, estaríamos ante una técnica invasiva, puesto que requiere de cirugía. A su vez, la biopsia debe enfrentarse a dos retos: la posibilidad de intervención (no es posible en todos los casos) y lo que se denomina heterogeneidad tumoral, no hay que entender el tumor como una masa homogénea de células. “Siempre lo digo, es como si viene un extraterrestre y visita Cádiz o Vigo, la impresión que se llevará de España podrá variar. Las células del tumor, según cuáles cojas, tendrán unas características u otras”, ilustra Alberto.

La investigación ha aflorado nuevos resultados: esta técnica ha obtenido una buena respuesta en el diagnóstico de cáncer de páncreas. Uno de los retos a los que se ha enfrentado Alberto a la hora de aplicar la técnica en tumores cerebrales son unas membranas que protegen al cerebro y que actúan como una barrera o filtro de moléculas. En el caso del páncreas esas membranas no están presentes. Además, el contraste ha bloqueado las células tumorales y ha provocado una mejor respuesta en los tratamientos con quimioterapia en ratones. “Esto es una semilla donde ha ido creciendo un árbol y se van abriendo ramas. Empezamos en el cerebro, pero mira si terminamos en cáncer de páncreas… no descuidaremos otras cosas. Vamos a comprobar en qué tumor es más útil aplicarlo, pero entendemos que en aquellos donde resulte más difícil obtener una biopsia puede tener más sentido”.

Alberto J. Schuhmacher

La ténica que investiga Alberto y su equipo ha obtenido una buena respuesta en el diagnóstico de cáncer de páncreas. - BBVA

“El cáncer es una enfermedad de los genes, viene una revolución”

Desde la ventana del laboratorio de Alberto J. Schuhmacher, situado en el Centro de Investigación Biomédica de Aragón (CIBA), puede divisarse el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza. Alberto acude a muchas reuniones con médicos del hospital: “Hay cosas que como rata de laboratorio asumes y luego no son así”, desvela con humildad el científico mientras destaca el gran valor que aporta este trabajo conjunto.

“Mis familiares y amigos saben que ayudo a que las medicinas funcionen mejor. Tener un buen diagnóstico es bueno para poder poner un mejor tratamiento”, prosigue Alberto quien destaca los avances obtenidos en investigación contra el cáncer: “Las cosas están cambiando. El cáncer es una enfermedad de los genes y hasta el año 2001 no pudimos leer el genoma”. Este hito costó 3.000 millones de dólares y se tardó 15 años en completar el mapa del genoma humano. “Como el cáncer es una enfermedad de los genes, viene una revolución. También sucede que es más complejo de lo que pensábamos, pero por lo menos podemos entenderlo y, por tanto, atacarlo”, sentencia el científico.

Alberto considera que “la investigación de hoy es la medicina de mañana, puesto que la mayoría de los fármacos que tenemos ahora proceden de investigaciones de hace 15 o 20  años, cuando no conocíamos el genoma. Poco a poco el diagnóstico irá cambiando. No podemos seguir diagnosticando como lo hacíamos hace décadas”.

ALBERTO JIMENEZ SCHUHMACHER fundación BBVA

Alberto J. Schuhmacher recibió una beca Leonardo de la Fundación BBVA en 2014 por su investigación sobre diagnóstico del glioblastoma. - Fundación BBVA

Cuando tu vecino investiga cómo combatir el cáncer

“Soy de Zaragoza, pero nunca había soñado con trabajar en mi ciudad, porque no se podía soñar”, explica Alberto para quien supone una motivación servir a la ciudad que le vio nacer. Uno de los motivos por los que decidió investigar el cáncer fue “porque cáncer siempre habría porque es una consecuencia de vivir cada vez más”.

“El estímulo de pensar que ahora mismo en el laboratorio tenemos los tumores de pacientes que son vecinos míos no es fácil de transmitir”, asegura el investigador mientras su tono denota satisfacción. “Si un señor de 80 años tiene la proteína con la que trabajamos muy elevada sabemos que la quimioterapia puede que no le funcione en un porcentaje muy alto. Si en lugar de hospitalizarlo y vivir 3 meses… a lo mejor podría irse a casa para hacer un viaje con su mujer a París. Le estaríamos regalando el viaje de su vida”, explica Alberto que une a su labor investigadora una enorme facilidad para explicar con sencillez conceptos y procedimientos muy complicados.

La capacidad de divulgación del científico viene de lejos, es autor junto a Begoña Oro de ‘Tú tan cáncer y yo tan virgo’ (2018), una novela dirigida a adolescentes que ayuda a gestionar los sentimientos que despierta el diagnóstico del cáncer. Esta publicación también responde a cómo Alberto entiende su trabajo: “Cuidemos más a las personas vulnerables y no hagamos vulnerable al talento”.