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¿Cómo funciona la domótica y cómo se prevé su conectividad en el futuro?

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Un sistema domótico es capaz de recoger información proveniente de unos sensores o entradas, procesarla y emitir órdenes a unos actuadores o salidas. Sólo es necesario una conexión a internet y una cobertura total de ‘wifi’ para que la red de control del sistema domótico, regulada por la instrucción ITC-BT-51, se integre con la red de energía eléctrica y se coordine con el resto de redes que estén conectadas a ella.

En la domótica los dispositivos conectados reciben y envían la información y la comparten con el resto del sistema, además de con el usuario. Esta comunicación, clave y hecho diferenciador de este tipo de sistema, habitualmente se establece por medio de una aplicación móvil o con altavoces inteligentes. Se almacenan los datos y a través de una dirección IP concreta, se suben a la ‘nube’ o al servidor de la compañía a la que pertenece el dispositivo. Los terminales son electrodomésticos, dispositivos de iluminación, equipos de climatización y ventilación, persianas, toldos, etc.

En un sistema domótico puede haber diferentes opciones de arquitectura en función de dónde está ubicado el sistema de automatización doméstica:

  • Arquitectura centralizada. En la que hay un centro de proceso que controla toda la instalación.
  • Arquitectura descentralizada. Existen varios controladores conectados entre sí.
  • Arquitectura distribuida. En la que no existe un centro de proceso y la inteligencia del sistema se distribuye a través de los dispositivos y sensores.
  • Arquitectura mixta. Se trata de una especie de híbrido que combina las otras tres arquitecturas.

José Ignacio Latorre, físico cuántico, investigador, científico, comisario y catedrático de Física teórica en la Universidad de Barcelona (España), afirma que “los humanos desarrollarán dependencia intelectual y emocional de sistemas de inteligencia artificial avanzada. Es muy difícil resistirse a compartir comentarios, ideas y opiniones con algo que sea indistinguible de un amigo”.

Un escenario al que la sociedad hiperconectada parece dirigirse cada vez más deprisa. Tanto que, según un informe de Statista sobre la evolución de la tasa de penetración de la domótica en los hogares a nivel mundial, si se cumplen los pronósticos incluidos en su Digital Market Outlook, el porcentaje de hogares domóticos en 2025 superará el 20%.

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Ciberseguridad y domótica

A pesar de que la domótica está conectada a internet, se trata de un sistema compatible con la seguridad siempre que se adopten las medidas pertinentes. La llegada del sistema estándar de domótica ‘Connected Home over IP’, que además incluye a otros grandes fabricantes de accesorios inteligentes, el refuerzo de las contraseñas de los ‘routers’ así como las aportaciones de tecnología clave de Google, añaden protección a los sistemas domóticos minimizando los posibles ciberataques.

Aún así, según un estudio realizado en 2020 por la Universidad de Warwick (Reino Unido), los consumidores se muestran escépticos con respecto a esta tecnología por temas de privacidad y seguridad. La encuesta estaba destinada a medir la aceptación de estas tecnologías en relación con la concienciación, la propiedad, la experiencia de usuario, la confianza, la satisfacción y la intención de uso.

Hacia un único plan de conectividad

A lo largo de los próximos años, algunas de las grandes compañías tecnológicas como Google, Amazon y Apple, van a poner en marcha iniciativas para unificar la conectividad en una única plataforma. Es decir, buscan la interconexión de todos sus sistemas para que los usuarios puedan integrar los diferentes dispositivos y electrodomésticos inteligentes. Estados Unidos va a la cabeza de la comercialización de productos domóticos, pero la previsión de crecimiento de Europa y Asia es esperanzadora. La domótica supone, en definitiva, una vía directa y asequible hacia la reducción del consumo y el ahorro de energía.

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