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Descubre las leyes de productos orgánicos por el mundo

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En total, 108 países cuentan con una ley de productos orgánicos aunque en diferentes grados de aplicación. ¿Su objetivo? Regular la producción y la cadena de suministro para proteger el medioambiente, controlar los insumos y fomentar la agricultura y la ganadería sostenible.

Crece la demanda de alimentos orgánicos. El mercado global alcanzó 106.000 millones de euros en 2019, según el estudio ‘The World of Organic Agriculture 2021’ del FiBL (Instituto de Investigación Orgánica, uno de los principales centros de información e investigación de agricultura ecológica en el planeta) e IFOAM Organics International (Federación Internacional de Movimientos de Agricultura Orgánica). Estados Unidos fue el principal comprador (44.700 millones de euros), seguido de Alemania (12.200 millones) y Francia (11.300).

Este creciente interés anima a cada vez más países a legislar sobre el proceso de producción de estos alimentos para proteger el medioambiente y la biodiversidad, controlar los insumos y en general fomentar la explotación agropecuaria sostenible.

Criterios mínimos de producción

Por ejemplo, la nueva regulación de la Unión Europea cubre la producción y la cadena de suministro de alimentos desde las materias primas al procesamiento, almacenamiento, transporte y distribución. Así establece unos criterios básicos que deben asumir los países en sus normativas: prohibición de pesticidas químicos, de fertilizantes sintéticos y organismos genéticamente modificados, rotación de cultivos para un uso eficiente de los recursos y regenerar los suelos, o medidas de bienestar animal como limitar el uso de antibióticos, uso de piensos orgánicos y cría en espacios amplios y al aire libre.

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El Código Alimentario

Cada normativa de producción orgánica en el mundo tiene una redacción propia, si bien todas comparten los criterios mínimos de la Comisión del Codex Alimentarious (CAC) e IFOAM. La CAC es una entidad creada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en ella participan 188 países y una institución supranacional, la Unión Europea, y su meta es el acceso a alimentos inocuos, seguros y de calidad en cualquier parte del globo.

El Codex, por lo tanto, consiste en un compendio de normas, directrices y códigos de prácticas adoptados internacionalmente. “La armonización de las normas alimentarias contribuye a proteger la salud del consumidor y a facilitar cuando sea posible el comercio internacional”, expone el organismo. No obstante, las directrices del Codex no sustituyen a las legislaciones nacionales ni se plantean como una alternativa a ellas, es decir, deja claro que “las leyes y procedimientos administrativos de cada país contienen disposiciones que es necesario cumplir”.

Países con legislación

De acuerdo con FiBL e IFOAM, actualmente 108 de los 194 países del mundo cuentan con su propia legislación de producción orgánica de obligado cumplimiento tanto para los productos de procedencia interna como para los que se reciban vía importación. No obstante, el grado de aplicación es diverso: de esos 108 países, 72 cuentan con normas totalmente implementadas, 22 las aplican parcialmente a pesar de tenerlas desarrolladas y 14 trabajan actualmente en su desarrollo.

“Entre las naciones que en 2020 han regulado la producción de orgánicos sobresalen Madagascar y Egipto. Estados Unidos y la Unión Europea destacan por haber revisado sus leyes. Y Filipinas y Perú son los que han emprendido las modificaciones más significativas de su normativa durante el pasado año”, señala el informe de FiBL e IFOAM.

Ambos organismos señalan que un número creciente de países se esfuerza para desarrollar acuerdos de equivalencia entre sus normativas nacionales. Por ejemplo, en 2020 Taiwán fue el más activo en este sentido al establecer alianzas con Japón, Australia, Canadá, Nueva Zelanda y Estados Unidos. Y esperan que Reino Unido, debido al Brexit, sea proactivo a lo largo de 2021.

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Auge de los productos orgánicos

Mientras tanto sigue aumentando la demanda por parte de los consumidores, que a su vez podría presionar para un desarrollo más intenso y extenso de las normativas. De acuerdo con el estudio ‘The World of Organic Agriculture 2021’, en 2019 los mercados especializados en este sector mostraron altas tasas de crecimiento, en especial en Francia, con un incremento superior al 13%. Los consumidores daneses y suizos fueron los que más gastaron en productos orgánicos, 344 y 338 euros respectivamente. Y Dinamarca despuntó al registrar la mayor cuota de este tipo de alimentos, el 12,1% del total.

A finales de 2019 la cifra de productores orgánicos registrados alcanzó 3,1 millones: India, Uganda y Etiopía lideraron la lista de las naciones con un mayor número, la mayoría certificados en grupos de acuerdo con sistemas de control internos en cada país. Sin embargo, esto no se correlaciona necesariamente con la existencia de legislación. Por ejemplo, India la tiene, pero Etiopía no la ha implementado totalmente y Uganda ni siquiera la ha desarrollado aún.

En cuanto a los países que más hectáreas dedican a la producción orgánica, Australia, Argentina y China están en cabeza. Por continentes, Oceanía lidera en superficie de tierras de cultivo (36 millones de hectáreas), seguida de Europa (16,5 millones de hectáreas) y América Latina (8,3 millones de hectáreas). En total, 16 países dedican un 10% o más de sus tierras de cultivo a la producción orgánica.

BBVA apoya la producción orgánica ofreciendo soluciones de financiación que promueven tanto las inversiones en estos cultivos como en la transición hacia los mismos en aquellos países donde tiene presencia, como México, Perú, Argentina o Colombia, así como en el continente europeo. El sector agroalimentario es esencial, y desde el banco se quiere contribuir a la mejora del sector mediante el acompañamiento en su transición hacia un mundo más verde y más justo.

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