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Desplazamiento activo y movilidad sostenible para mitigar el cambio climático

Desplazamiento activo y movilidad sostenible para mitigar el cambio climático

El modo en el que nos desplazamos condiciona nuestra propia salud y la del medioambiente. Descarbonizar la movilidad es una prioridad para alcanzar las cero emisiones netas antes de 2050. Más del 14% de las emisiones totales en el mundo proceden del transporte y de esta cantidad, el 12,5% son por carretera. En la guía para la acción climática incluida en uno de los monográficos sobre sostenibilidad de BBVA, tienes las claves para unirte a la movilidad sostenible.

Para contribuir a poner freno a estos datos, la movilidad activa se presenta como una excelente alternativa. La organización ‘Con Bici’ destaca que “hacer compatible una vida saludable en las ciudades con la lucha contra el cambio climático es uno de los mayores desafíos a los que vamos a tener que enfrentarnos en el futuro y en el que la ciudadanía y los gobiernos tienen un papel fundamental para conseguirlo”. Nuestra implicación es una palanca de transformación en este camino hacia la sostenibilidad que tienen que adaptar los gobiernos con normativas ambiciosas y fondos destinados al fomento del transporte público, la electrificación y la renaturalización de los espacios, con el apoyo del sector privado y entidades financieras.

Recorrer unos cinco kilómetros son unos 20 minutos en bicicleta y evita 38 kilogramos (kg) de dióxido de carbono (CO2), que son las emisiones que genera un coche. Si realizamos este trayecto para, por ejemplo, ir a trabajar, al año dejaremos de emitir 456 kg de CO2e. Y, además, ahorraremos dinero: unos 4.400 euros al año entre amortización del vehículo, combustible (1.200 euros), impuestos, seguros, peajes, mantenimiento y reparaciones.

¿Y si me tengo que mover más lejos? Si no existe alternativa, puedes recurrir al alquiler o compartir. La modalidad de ‘carsharing’ permite alquilar coches o motos por periodos cortos de tiempo. Con el ‘carpooling’, podrás compartir trayecto con otras personas con tus mismos horarios y trayectos. Aunque en menor medida, reducirás el número de vehículos en la carretera y, por lo tanto, los gases nocivos y los atascos. 

En ese caso, con una conducción eficiente conseguirás un ahorro medio de carburante y emisiones de CO2 del 15%, lo equivalente a una plantación de 11 millones de chopos de 30 años si el resto también lo aplicáramos. Para conseguirlo, trata de arrancar sin pisar el acelerador, usa al mínimo la primera marcha, acelera y cambia la marcha según las revoluciones y la velocidad, utiliza las marchas largas a bajas revoluciones o mantén la velocidad lo más uniforme que puedas.

Sin embargo, para que el planeta no entre en una enfermedad crónica, andar, la bicicleta o el transporte público y los vehículos eléctricos son la mejor opción siempre, no solo cuando el precio de los combustibles está en alza.

Para viajes más largos, movernos en tren produce seis veces menos de gases de efecto invernadero que un coche de combustión fósil. Para incentivar su empleo, 14 organizaciones se han unido en España para proponer una nueva política ferroviaria para la red estatal con “Más viajes en tren, menos emisiones. Bases para doblar la demanda del ferrocarril en España”.

Principios de Banca Responsable

Mientras pedaleas para llegar al trabajo a tiempo y piensas en las ganas que tienes de subirte a un tren y recuperar los viajes que hemos perdido con el coronavirus, te das cuenta de que te has saltado la calle que te lleva directamente al trabajo. Como no hay mal que por bien no venga, pasas por el banco y decides aprovechar para informarte y tener esa conversación que hace días que te ronda la cabeza: ¿están tus ahorros siendo gestionados de manera ambiental y socialmente responsable? Esto implica transparencia, la reducción de emisiones y las inversiones en proyectos medioambientales y sociales.

Desplazamiento activo y movilidad sostenible para mitigar el cambio climático

La transición hacia una economía sostenible requiere la canalización de la inversión hacia iniciativas de mercado que aporten soluciones sostenibles y económicamente rentables. En este sentido, los bonos verdes son instrumentos financieros innovadores en los que los ingresos obtenidos se invierten exclusivamente en proyectos que generan beneficios climáticos. BBVA es una de las entidades más activas en esta práctica: entre 2018 y 2020 ha evitado la emisión a la atmósfera de 2,3 millones de toneladas de CO2, a través de los proyectos financiados con los bonos verdes de BBVA en 12 países; cifra que equivale a las emisiones anuales de más de 912.000 automóviles.

En esta misma línea, más de 200 instituciones financieras de todo el mundo participan en los  Seis Principios de Banca Responsable amparados por la Organización de Naciones Unidas (ONU). El cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), los impactos positivos, las prácticas sostenibles, el compromiso de los ‘stakeholders’, la responsabilidad bancaria y la transparencia son algunos de los aspectos que agrupa el documento. Igualmente destacable es la Glasgow Financial Alliance for Net Zero, una coalición internacional de 450 instituciones financieras líderes de 45 países que se compromete a acelerar e incorporar la descarbonización de la economía mundial y alcanzar emisiones netas cero para 2050.

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