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¿Qué es la descarbonización y cómo lograrla?

La descarbonización es el proceso de reducir progresivamente las emisiones de gases de efecto invernadero, especialmente CO2, hasta alcanzar un balance de cero emisiones netas. Implica sustituir combustibles fósiles, mejorar la eficiencia energética, impulsar renovables y aplicar tecnologías de captura y eliminación de carbono.

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Atenuar el cambio climático y evitar sus consecuencias más catastróficas exige reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera. La actividad humana produce la mayor parte de estas emisiones, sobre todo de dióxido de carbono.

Como subraya el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) de Naciones Unidas, el diagnóstico es concluyente: "El cambio climático ya afecta de múltiples maneras a todas las regiones de la Tierra. Todo aumento del calentamiento exacerbará los cambios que estamos experimentando". De hecho, algunos de sus efectos ya se notan. Entre ellos figuran el aumento de la temperatura y del nivel del mar, así como el recrudecimiento de eventos naturales extremos.

Ante esta situación de emergencia, entra en juego el concepto clave de la descarbonización. Oliverio Álvarez, socio responsable del Área de Regulación en Energía de la consultora Deloitte, lo define claramente: "Para estabilizar el clima será necesario reducir de forma relevante, rápida y sostenida las emisiones de gases de efecto invernadero para, finalmente, lograr cero emisiones netas de dióxido de carbono (CO2), el principal causante del cambio climático". Este proceso, añade, consiste en una "reducción paulatina de las emisiones". Además, afectará inevitablemente a múltiples aspectos de nuestra forma de vida.

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¿Cómo se puede lograr la descarbonización?

Para alcanzar la meta climática, las estrategias y tecnologías disponibles se agrupan en distintas vías de actuación. José Angel Peña, subdirector de infraestructuras, servicios, personal y relaciones institucionales del Instituto de Investigación en Ingeniería de Aragón (I3A) de la Universidad Zaragoza (España), detalla que "existen tres grandes tipos de medidas para evitar que la atmósfera continúe carbonizándose". Estas estrategias actúan en distintos momentos del ciclo del carbono y son complementarias entre sí.

Estrategias para reducir el impacto del CO₂
Estrategia Objetivo
Evitar emisiones Reducir el CO₂ antes de producirse.
Capturar emisiones Evitar que el CO₂ llegue a la atmósfera.
Eliminar CO₂ Retirar el carbono ya acumulado.

Cómo evitar las emisiones antes de que se produzcan

Europa es el gran referente mundial en cuanto a esfuerzos en descarbonización a través de medidas precombustión, es decir, aquellas que evitan las emisiones antes de que se generen. Como recuerda Álvarez, el Pacto Verde Europeo pretende conseguir, mediante un proceso progresivo, que Europa sea el primer continente climáticamente neutro en 2050, sin dañar la economía y protegiendo a los sectores más vulnerables de la sociedad.

Para alcanzar esta neutralidad climática, se establece un primer Objetivo 55 para 2030, que busca reducir las emisiones en, al menos, un 55 % respecto de los niveles de 1990. Para lograr esta meta intermedia, la Unión Europea propone objetivos más ambiciosos orientados a mejorar la eficiencia energética, impulsar la progresiva electrificación y aumentar la producción de energía a partir de fuentes renovables, cuya cuota obligatoria —tras la última revisión de la Directiva de Energías Renovables (RED III)— se ha elevado a un mínimo vinculante del 42,5 %, con el objetivo indicativo de alcanzar el 45 % en 2030.

A nivel global, el mapa de los compromisos climáticos ha experimentado una expansión drástica en los últimos años, pasando de las declaraciones de intenciones a la configuración de marcos regulatorios nacionales. De acuerdo con las métricas auditadas por la plataforma de referencia internacional Net Zero Tracker, en la actualidad un total de 139 países han adoptado de manera oficial compromisos de emisiones netas cero. Este bloque de naciones representa ya el 74 % de las emisiones de gases de efecto invernadero a escala planetaria y concentra el 77 % de la economía mundial (PIB). En este ecosistema de descarbonización, potencias como la Unión Europea, Estados Unidos, el Reino Unido y Japón lideran el avance con metas fijadas para el horizonte de 2050, mientras que gigantes de la manufactura global como China mantienen su hoja de ruta para antes de 2060.

Tecnologías para capturar el CO₂ antes de que llegue a la atmósfera

Las medidas ligadas a la poscombustión contemplan el uso de tecnologías CAUC, orientadas a la captación, almacenamiento y uso de CO2. Estas innovaciones permiten atrapar el dióxido de carbono según sale de la chimenea industrial y otorgarle un uso económico antes de que alcance la atmósfera.

Una vez capturado, el CO₂ puede almacenarse de forma permanente o reutilizarse como materia prima. Además, el CO2 capturado tiene valiosas aplicaciones industriales. Peña defiende este gas como "una molécula prototipo de la economía circular", capaz de pasar de ser un problema a una solución si se transforma en transportador de energía o en materia prima. De este modo, el dióxido de carbono recuperado puede destinarse a la producción de combustibles, plásticos, cosméticos, medicamentos y diversas utilidades dentro de la industria alimentaria.

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Cómo eliminar el CO₂ que ya está en la atmósfera

El tercer gran conjunto de medidas para descarbonizar el planeta se centra en retirar el carbono que ya se encuentra acumulado en la atmósfera, un concepto diferente que ataca las emisiones históricas.

Para la captura directa, Peña expone que tendríamos que, literalmente, tomar pequeñas cantidades de aire y pasarlo por un filtro, recordando que la concentración actual de CO2 en la atmósfera es de 420 partes por millón (ppm).

Sin embargo, a corto o medio plazo existen soluciones naturales muy necesarias. Como concluye Peña, se debe pensar en la posibilidad natural de incrementar la masa vegetal sobre la superficie del planeta, obteniendo así "más fijación de ese CO2 en forma de biomasa". A su vez, es fundamental no olvidarse de potenciar los sumideros naturales de carbono existentes, tales como bosques, suelos, humedales y turberas, además de los océanos y masas de agua.

Retos de la descarbonización

A pesar de los avances, la transición hacia las cero emisiones netas se enfrenta a importantes barreras ligadas a los costes, la rentabilidad, la regulación y las dificultades tecnológicas.

Por el lado regulatorio y económico, Europa combina medidas de carácter normativo que, inevitablemente, afectarán a los precios del mercado. Tecnológicamente, Peña puntualiza que el gran problema para capturar dióxido de carbono no es el compuesto en sí, producto de la combustión de un hidrocarburo, sino el hecho de que viene diluido con nitrógeno, y separarlos resulta "costosísimo". Además, implementar métodos directos para filtrar el aire y extraer el CO2 es un reto tecnológico de tal magnitud que, en palabras del experto, "por ahora es ciencia ficción".

En cuanto a la rentabilidad comercial, "quemar carbón o hidrocarburos sigue siendo más barato que utilizar este CO2 recuperado", advierte Peña. Aunque el gas tiene gran potencial, "ahora mismo los costes económicos son caros en comparación con el gas, el petróleo o el carbón". Prácticamente todas las compañías energéticas del mundo han hecho, hacen o anuncian pruebas piloto para testar la viabilidad económica de las tecnologías CAUC. Lo que está por ver es cuándo les merecerá la pena a las empresas adoptarlas como un negocio rentable. No obstante, la Agencia Internacional de la Energía considera "virtualmente imposible" llegar a los objetivos climáticos de 2050 sin lograr superar estas dificultades y extender dichas tecnologías. De hecho, la descarbonización no depende de una única tecnología, sino de la combinación de reducción de emisiones, captura de carbono e innovación para transformar el modelo energético.

Preguntas frecuentes sobre la descarbonización

¿Qué es la descarbonización?

La descarbonización es el proceso de reducir progresivamente las emisiones de dióxido de carbono (CO2) y otros gases de efecto invernadero para limitar el calentamiento global y alcanzar un balance de cero emisiones netas.

¿Por qué es importante la descarbonización?

Porque ayuda a mitigar el cambio climático al reducir la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera y favorece la transición hacia un modelo energético más sostenible.

¿Cómo puede lograrse la descarbonización?

Puede lograrse sustituyendo combustibles fósiles por energías renovables, mejorando la eficiencia energética, potenciando sumideros naturales de carbono y aplicando tecnologías de captura, almacenamiento y uso de CO2.

¿Qué son las tecnologías CAUC?

Las tecnologías CAUC permiten capturar el dióxido de carbono generado por procesos industriales antes de que llegue a la atmósfera. Después, ese CO2 puede almacenarse o reutilizarse como materia prima.

¿Qué diferencia hay entre capturar CO2 y eliminarlo de la atmósfera?

Capturar CO2 consiste en evitar que las emisiones industriales lleguen a la atmósfera. Eliminar CO2 implica retirar el dióxido de carbono que ya está presente en el aire mediante soluciones naturales o tecnologías específicas.

¿Qué papel tienen los sumideros naturales de carbono?

Bosques, suelos, humedales, océanos y otras masas de agua absorben y almacenan parte del CO2 atmosférico, contribuyendo a reducir su concentración.

¿Cuáles son los principales retos de la descarbonización?

Entre los principales retos están el coste de algunas tecnologías, la necesidad de nuevas infraestructuras, la innovación, la regulación y la sustitución progresiva de combustibles fósiles.

¿Es posible alcanzar las emisiones netas cero sin capturar carbono?

Alcanzar las emisiones netas cero exige reducir emisiones en origen y, en sectores difíciles de descarbonizar, complementar esa reducción con tecnologías de captura y eliminación de CO2.