La energía verde y sus ventajas: limpia, renovable y sostenible
Las energías verdes son una pieza clave en la transición hacia una economía baja en carbono. Proceden de fuentes naturales, se renuevan de forma continua y, además, tienen un impacto ambiental reducido en su generación. Sin embargo, no todas las energías renovables pueden considerarse verdes. Comprender esta diferencia es fundamental para entender su papel en la lucha contra el cambio climático y la descarbonización de la economía.
Fecha de publicación: 11/04/2022
Última actualización: 22/12/2025. Este contenido se revisa periódicamente y se actualizan los datos. Algunos conceptos y definiciones pueden variar según el organismo o la normativa.
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¿Qué es la energía verde?
Según el IPCC, la energía verde se refiere a fuentes de energía que son renovables (como solar, eólica, hidroeléctrica, geotérmica, oceánica y bioenergía) y que, crucialmente, no emiten gases de efecto invernadero (GEI) ni contaminantes, ofreciendo una alternativa baja o nula en carbono para la generación de energía y la mitigación del cambio climático.
“La energía verde es aquella energía limpia y, a diferencia de los combustibles fósiles, no contaminante que proviene de fuentes 100% renovables, por lo que no perjudica al medioambiente y es más sostenible”, explica Juan José Coble Castro, doctor ingeniero industrial y director del Máster en Energías Renovables y Eficiencia Energética de la Universidad Nebrija.
Entre las principales fuentes de energía verde se incluyen:
- Energía solar (fotovoltaica y térmica).
- Energía eólica y minieólica.
- Energía geotérmica.
- Energías marinas (mareomotriz, undimotriz).
- Biomasa y biogás.
- Hidráulica y minihidráulica, bajo determinadas condiciones.
¿Qué es la energía renovable?
Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), las energías renovables proceden de recursos naturales capaces de regenerarse a un ritmo superior al de su consumo. Fuentes como el sol o el viento se renuevan de manera constante y están disponibles de forma abundante en la naturaleza.
En cambio, los combustibles fósiles —como el carbón, el petróleo o el gas— son recursos no renovables, ya que requieren millones de años para formarse. Su uso para producir energía implica procesos de combustión que generan emisiones contaminantes, entre ellas gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono.
Energía verde, limpia y renovable: ¿en qué se diferencian?
- Energía renovable: según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), es aquella que procede de fuentes naturales que se regeneran más rápido de lo que se consumen, como el sol, el viento o el agua.
- Energía limpia: es la que produce electricidad o calor sin generar emisiones contaminantes significativas durante su funcionamiento, especialmente gases de efecto invernadero.
- Energía verde: es una energía renovable y limpia cuyo impacto ambiental a lo largo de todo su ciclo de vida —desde la construcción hasta la operación— se considera asumible y sostenible.
“Todas las energías verdes son renovables, pero no todas las energías renovables son verdes. Esto se debe a que los modos de generación de algunas energías renovables tienen un impacto ambiental demasiado elevado como para considerarlas verdes”, afirma Coble.
Un ejemplo de energía renovable que no siempre se considera verde es la gran hidráulica, ya que las centrales de más de 10 MW pueden generar impactos significativos y en algunos casos irreversibles sobre los ecosistemas fluviales.
En palabras de Coble, “la gran hidráulica es renovable, pero su impacto en el entorno fluvial puede ser poco asumible, lo que impide clasificarla como energía verde”.
El debate sobre el gas y la energía nuclear
Existe también el debate de si el gas natural y la energía nuclear deben o no formar parte de la Taxonomía de la Unión Europea (un listado que recoge todas aquellas actividades económicas consideradas ambientalmente sostenibles). Tras un largo debate, se ha optado por incluirlas, una decisión que tiene numerosos detractores.
Desde un punto de vista técnico, estas fuentes no cumplen plenamente los criterios de energía verde:
- El gas natural es un combustible fósil y genera emisiones de gases de efecto invernadero.
- La energía nuclear produce residuos radiactivos de gestión compleja y depende del uranio, un recurso finito a escala humana.
Su inclusión responde a consideraciones de seguridad energética y transición, pero sigue siendo objeto de controversia entre expertos y organismos ambientales.
Aliadas clave para la transición energética
Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), los combustibles fósiles cubren el 80% del consumo energético mundial, a pesar del crecimiento acelerado de las renovables. En paralelo, la Agencia Internacional de las Energías Renovables (IRENA) estima que el sector de las energías renovables ya emplea a más de 13,7 millones de personas en el mundo, consolidándose como uno de los principales motores de empleo de la transición energética.
Además, el mundo deberá triplicar su capacidad de generación renovable en esta década si quiere cumplir con los objetivos del Acuerdo de París, según la AIE. Y España, con su potencial natural y tejido empresarial, puede ser uno de los motores europeos.
“Estas energías no emiten gases de efecto invernadero u otros gases contaminantes que promueven el cambio climático o aumentan los niveles de contaminación durante la fase de producción. Por consiguiente, son las aliadas imprescindibles para obtener energía de forma sostenible”, explica Coble.
Durante su fase de generación, estas fuentes no emiten gases de efecto invernadero ni contaminantes atmosféricos, lo que las convierte en una herramienta esencial para mitigar el cambio climático. Además, tienen un impacto positivo en la economía:
- Generan más empleo que las energías convencionales (hasta cinco veces más empleo según estimaciones del propio Coble).
- Reducen la dependencia energética del exterior.
- Refuerzan la seguridad energética en contextos de inestabilidad geopolítica.
Por otro lado, las energías verdes y renovables son beneficiosas para el tejido laboral de los países. De acuerdo con Coble, crean hasta cinco veces más puestos de empleo que las energías convencionales y limitan la dependencia energética del exterior.
“La energía verde tiene un papel clave en la transición energética debido a su bajo impacto ambiental. Ofrece una alternativa a las energías no renovables, ayuda a combatir el calentamiento global y además garantiza independencia energética a cada país”, señala Coble. “Esto cobra aún más importancia cuando se avivan los conflictos, como ha sucedido con el de Rusia y Ucrania, al depender la Unión Europea en más de un 46% del gas y petróleo procedentes de la Federación Rusa”.
Los retos de hacer la energía más verde
La transición energética no está exenta de desafíos. Entre los principales se encuentran:
- La necesidad de políticas públicas estables y predecibles que impulsen la descarbonización.
- El acceso a materiales críticos como litio, cobre, níquel o tierras raras.
- El paso de un modelo económico lineal a uno circular, que priorice la durabilidad, la reutilización y el reciclaje.
“Esto es importante porque existen retos a nivel político y social, pero también desde el punto de vista de acceso a los recursos”, explica Coble. “Más de 100 países se han puesto en marcha para crear un mix energético limpio. Si todos lo hacen a la vez, es probable que los materiales y minerales que son necesarios para esta transición –para crear parques eólicos o placas fotovoltaicas, por ejemplo– vayan a estar en disputa”.
El informe The Role of Critical Minerals in Clean Energy Transitions, publicado por la Agencia Internacional de la Energía (EIA) en mayo de 2021, analiza la disponibilidad de materiales y minerales como el cobre, el litio, el níquel, el cobalto o las tierras raras, necesarios para transformar de sector energético global. Las conclusiones no son optimistas: existe un desajuste entre las ambiciones climáticas del mundo y la cantidad de materiales necesarios para hacerla realidad.
“Vivimos en un planeta de recursos finitos, y sin embargo seguimos un sistema económico lineal, cuando debería ser circular. Estamos sobrepasando la cantidad de recursos que podemos utilizar”, señala Coble. Si queremos tener éxito en esta transición energética y hacer uso de las energías verdes, es necesario hacer un cambio en la economía y reutilizar y reciclar todo lo posible para aprovechar todos estos materiales”. Según el profesor, todos los países tienen el potencial de aprovechar las energías renovables. El resto está hoy en crear la infraestructura necesaria para conseguirlo.
Energía verde y financiación sostenible: cómo BBVA acompaña a las empresas en su descarbonización
La transición hacia un sistema energético más limpio requiere inversiones a gran escala. En este contexto, BBVA ha situado la sostenibilidad como una de sus prioridades estratégicas y acompaña a empresas, pymes y particulares en sus planes de transición energética.
El banco impulsa la financiación de proyectos vinculados a energías renovables, eficiencia energética y tecnologías limpias, en línea con su objetivo de canalizar 700.000 millones de euros en negocio sostenible entre 2025 y 2029, y con su plan de transición hacia cero emisiones netas en 2050, con metas intermedias en sectores intensivos en carbono.
En los últimos años, el banco ha participado en proyectos pioneros vinculados al hidrógeno verde, el biometano o las energías renovables, posicionándose como un socio estratégico para el sector. BBVA ha participado en la financiación de los primeros proyectos de captura y almacenamiento de carbono en el Reino Unido, una tecnología fundamental para alcanzar los objetivos de neutralidad climática. Más recientemente, ha estructurado su primera financiación de biometano en Italia junto a Suma Capital, reforzando así su papel como socio experto en energías renovables también fuera de España.
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Preguntas frecuentes sobre energía verde
¿Todas las energías renovables son verdes?
No. Para considerarse verde, una energía renovable debe tener un impacto ambiental reducido durante todo su ciclo de vida, incluyendo la extracción de materiales, la construcción de infraestructuras y la gestión de residuos.
¿La energía nuclear es energía verde?
No. Aunque la energía nuclear no emite CO₂ durante la generación eléctrica, produce residuos radiactivos y no utiliza recursos renovables, por lo que no se considera energía verde.
¿Por qué son importantes las energías verdes para la economía?
Porque contribuyen a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, generan empleo, mejoran la seguridad energética y favorecen un crecimiento económico más sostenible a largo plazo.
Aviso de transparencia
Este contenido tiene fines divulgativos y se basa en fuentes oficiales y académicas como la Agencia Internacional de la Energía (AIE), la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Universidad Nebrija. Las definiciones y clasificaciones pueden variar en función del marco normativo o técnico utilizado.