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Aerogeneradores: energía minieólica para tu negocio y tu casa

Cuando hablamos de energía eólica siempre imaginamos los ‘bosques’ de enormes torres y palas que vemos desde la carretera. Existe también la variante doméstica: aerogeneradores para instalar en viviendas, pequeñas comunidades o negocios. Instalar las turbinas minieólicas es más sencillo de lo que parece.

Los abuelos de Juan vivían en el campo, en una casa sin electricidad a las afueras de Castalla, en Alicante (España). A finales de los años sesenta del siglo XX, aquel chico estaba obsesionado, y fascinado a la vez, con la idea de llevar energía a su familia. Juan ideó con alternadores, tuercas y hélices de su taller de coches uno de los primeros molinos domésticos para generar electricidad. Y poco después se convertiría en uno de los pioneros en el mundo en desarrollar lo que hoy conocemos como energía minieólica. Hoy, Juan Bornay y su firma Bornay Aerogeneradores facturan más de 8 millones de euros y sus sistemas de energía minieólica han llegado hasta la Antártida, concretamente a la Base Antártica Española Juan Carlos I, una estación científica que se autoabastece con aerogeneradores.

Y es que no todos los aerogeneradores se ven desde la ventanilla del coche a kilómetros de distancia sobre lomas, montañas o llanuras. Ni todos los modernos molinos de viento tienen torres de contención de casi 100 metros de altura y rotores con palas de 20 metros de longitud.

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La energía eólica no sólo se puede obtener en los grandes parques, también existe una opción doméstica para el pequeño consumidor.

La energía eólica tiene una hermana pequeña, la minieólica, una tecnología que utiliza aerogeneradores con una potencia inferior a los 100 kilovatios (Kw) destinada a viviendas individuales, pequeñas comunidades o negocios. Se calcula que con una treceava parte de la energía eólica que podría aprovecharse en el planeta, se llegaría a cubrir 10 veces el consumo actual de energía a nivel mundial. Según el ‘Estudio de Impacto Macroeconómico de las Energías Renovables en España’, presentado en 2019 por la Asociación de Empresas de Energías Renovables, el sector minieólico aportó al PIB español cerca de 25 millones de euros. En el mundo, el crecimiento de esta energía limpia tiene otra velocidad: EE. UU., China y Reino Unido mueven un mercado de más de 1.800 millones de dólares, tal y como admite el informe ‘Small Wind Market 2019’. En 2015 había cerca de un millón de aerogeneradores instalados en todo el planeta y los expertos calculan que el crecimiento anual de este sector se acerca ahora al 14 %.

La tecnología de los aerogeneradores caseros es una forma de autoconsumo eléctrico que permite generar una energía renovable. Para ello existen aerogeneradores adaptados a la potencia y necesidades que puede tener una vivienda particular o un negocio.

El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) enumera las ventajas de los aerogeneradores domésticos: reducido impacto medioambiental, no requieren estudios complejos de viabilidad, permiten aprovechar orografías complicadas, el transporte de los materiales y equipamientos es sencillo y, sobre todo, un bajo coste de operación y mantenimiento además de una altísima fiabilidad.

Además, puedes instalarlos en combinación con placas solares, alternando así la obtención de energía de dos fuentes diferentes, y utilizar baterías que almacenen la energía sobrante para garantizar el suministro cuando el sol o el viento disminuyan.

Así lo han hecho en uno de los casos de éxito que recoge Enair, otra de las principales empresas españolas de aerogeneradores. La Universidad Católica de Murcia combina un aerogenerador con seis paneles solares que le permiten autoabastecerse de energía, obteniendo una media de casi 18 kWh diarios, con el consiguiente ahorro en la factura de la luz. Y aunque negocios de tipo ganadero o agrícola, que cuentan con terrenos amplios y generalmente gozan de una buena velocidad de viento suelen ser los más beneficiados, no son necesariamente los únicos que pueden recurrir a este sistema de turbinas pequeñas.

En 2015 había cerca de un millón de aerogeneradores instalados en todo el planeta y los expertos calculan que el crecimiento anual de este sector se acerca ahora al 14%

Cómo instalar un aerogenerador en mi negocio

La primera consideración que debes tener en cuenta es si el espacio en el que vas a instalarlo permite una circulación fluida del viento. Si hay muchos obstáculos alrededor —edificios altos, vegetación elevada, etc. -, el viento será más turbulento y ofrecerá un rendimiento menor y sería más rentable que considerar otras fuentes de energía renovable como puede ser la solar o la biomasa.

Si cumples este primer requisito, lo siguiente es valorar qué velocidad media tiene el viento en tu región o municipio, para poder hacer un análisis previo de cuánta energía puedes producir y hasta qué punto es rentable la instalación frente al ahorro en la factura eléctrica. Hay herramientas ‘online’, como el Atlas Eólico Europeo, que pueden ayudarnos a obtener este dato. Enair, por poner otro ejemplo, es uno de los principales fabricantes a nivel internacional de aerogeneradores y ha creado una aplicación que nos permite conocer, combinando diversas fuentes de datos, la estimación de producción de energía eólica y solar diaria, así como la velocidad del viento en un determinado enclave.

A la hora de estudiar la viabilidad de tu instalación, es importante que hagas los cálculos contando con datos suficientes como para obtener una media anual, que será el valor que utilices. De nada servirá que tomes los valores de un día especialmente ventoso, ya que puede llevarte a sobreestimar tu capacidad generadora de energía o, por el contrario, utilizar las cifras de unos pocos días sin apenas viento, que puede incluso llevarte a desechar una idea viable. Esta media no debe, idealmente, descender de los 5 metros por segundo (m/s), ya que se considera una velocidad baja y pondría en riesgo la rentabilidad del proyecto.

Con esta estimación, puedes pasar a valorar qué características necesitas que tenga tu aerogenerador para ver cuánta energía necesitas que te proporcione.

Hagamos un cálculo rudimentario. Teniendo en cuenta que el consumo medio de electricidad por hogar es de 3.487 kWh al año, la media mensual es de unos 291 kWh. Los fabricantes de aerogeneradores dan siempre los parámetros de funcionamiento de cada uno de sus productos, que van a ser la mejor guía a la hora de valorar las características que necesitamos. Si cuentas con unos vientos medios de entre 8 y 12 m/s, la tecnología actual puede servir para el autoabastecimiento. Además, si la demanda de energía es mayor, se pueden estudiar diferentes posibilidades que no necesariamente implican un aerogenerador más potente. Por mencionar una, hay casos en los que simplemente elevar la altura del aerogenerador puede incrementar en un porcentaje considerable su rendimiento.

Estos cálculos son bastante aproximados y pueden ayudarte en una fase previa de la toma de decisiones, pero lo ideal es que solicites una consultoría —la mayoría de fabricantes y distribuidores la tienen entre sus servicios— que pueda realizar un estudio en profundidad, que haga un análisis detallado utilizando las distribuciones de Weibull o Raleigh y que arrojará resultados mucho más precisos.

Ayudar a las empresas con su eficiencia energética

Con el objetivo de que las empresas sean energéticamente más eficientes, BBVA en España ha consolidado junto con la Asociación Nacional de Empresas de Servicios Energéticos (ANESE), un innovador modelo de servicio de acompañamiento de principio a fin, que va desde la sensibilización sobre la importancia de la eficiencia energética y el cálculo inicial de potenciales ahorros, hasta el diseño de propuestas de proyectos y su financiación.

De esta forma, las empresas podrán adoptar medidas de ahorro energético, que les permita reducir costes y disminuir el impacto medioambiental de su actividad, contribuyendo a la lucha contra el cambio climático.

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