¿Qué es una contribución determinada a nivel nacional (NDC) y cómo ayuda a combatir el cambio climático?
Las contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC, por sus siglas en inglés) son los compromisos fijados por cada país para reducir sus emisiones de gases efecto invernadero (GEI) y adaptarse al cambio climático. El Acuerdo de París establece un sistema de transparencia y un balance quinquenal de los avances.
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En 2015, en el marco del Acuerdo de París, las 196 partes reunidas (195 países más la Unión Europea como organización regional de integración económica) decidieron que cada parte tendrá que detallar sus planes para frenar el calentamiento global. En concreto, cómo reducirá la emisión de gases de efecto invernadero (GEI), se adaptará a los efectos del cambio climático y ayudará en la financiación climática, en caso de países desarrollados. Según Naciones Unidas, los estados tendrán que preparar, comunicar y mantener las sucesivas contribuciones que se propongan lograr.
Aunque los países no están jurídicamente obligados a alcanzar exactamente los objetivos cuantificados en las NDC (CDNN, por sus siglas en español), sí deben presentar nuevas NDC cada cinco años, y cada contribución sucesiva debe representar una progresión respecto de la anterior y reflejar la máxima ambición posible. La secretaría de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) registra todas las contribuciones en esta plataforma.
Xira Ruiz, profesora de Relaciones Internacionales en la Universidad Complutense de Madrid especializada en cuestiones de negociaciones climáticas y medioambiente, explica que “en la práctica, las NDC tienen mucha flexibilidad en su contenido y cada país explica cómo va a contribuir a la lucha climática, tanto reduciendo sus gases de efecto invernadero como incluyendo objetivos como la preservación de sumideros de carbono e, incluso, incluyendo metas de adaptación”.
¿Qué compromisos de reducción de emisiones incluye una NDC?
Para trasladar los objetivos climáticos internacionales a medidas concretas, las NDC estructuran la acción de los países en tres pilares:
- Mitigación del cambio climático. Este pilar está orientado a disminuir emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Las NDC marcan metas cuantificables en sectores como energía, transporte, industria, agricultura y residuos. Abarcan desde renovables hasta la conservación de bosques, que pueden actuar como sumideros de carbono. Se distinguen las metas “incondicionales” (recursos propios) de las “condicionales” (sujetas a apoyo económico externo).
- Adaptación climática. Es el proceso de ajustar los sistemas naturales y humanos para dar respuesta a los impactos reales o previstos del cambio climático y aprovechar posibles oportunidades. En el caso de las NDC, la adaptación está dirigida a aumentar la resiliencia ante riesgos como sequías, inundaciones u olas de calor. Las NDC pueden incluir objetivos y medidas de adaptación, que también pueden estar vinculados a los Planes Nacionales de Adaptación (NAP, por sus siglas en inglés). Los países priorizan la protección de infraestructuras, ecosistemas y producción alimentaria.
- Financiación climática. Entre los principales acuerdos de la COP29 destaca el Nuevo Objetivo Colectivo Cuantificado (NCQG, por sus siglas en inglés), que establece una meta de financiación climática de al menos 300.000 millones de dólares anuales hasta 2035, con los países desarrollados a la cabeza. Este compromiso se enmarca en un objetivo más amplio de alcanzar 1,3 billones de dólares anuales de financiación pública y privada para los países en desarrollo.
Como indica Xira Ruiz, “la UE, por ejemplo, tiene como objetivo reducir sus emisiones netas al menos un 55% para 2030 (respecto de 1990) y neutralidad climática en 2050”. Además, la experta subraya que “otros países pueden utilizar como base el año 2000 o 2005, dado que hay flexibilidad”.
¿Cada cuánto se actualizan las NDC? El ciclo de ambición del Acuerdo de París
Las NDC se revisan periódicamente mediante el denominado “ciclo de ambición”, un mecanismo del Acuerdo de París para garantizar que los países aumenten esos esfuerzos climáticos. La experta en negociaciones climáticas sostiene que este mecanismo “no existe como tal, es una combinación de varios artículos del Acuerdo de París. A través de él, los Estados acordaron que las NDC tendrían que ser cada vez más ambiciosas”.
El artículo 4 (párrafos 9 y 11) del Acuerdo de París dispone que cada país debe comunicar una nueva contribución cada cinco años ante la secretaría de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC). Este ciclo quinquenal exige que cada NDC represente una progresión y refleje la “máxima ambición posible” del país. Además, en el caso de que una Parte quiera revisar su NDC, puede hacerlo en cualquier momento, pero solo si busca ampliar sus compromisos, no reducirlos.
Tras las primeras NDC presentadas en 2015 y sus posteriores actualizaciones de 2020-2021 (con metas a 2030), algunos países presentaron en 2025 su tercera generación de NDC con metas a 2035. El ciclo de actualización de las NDC tiene en cuenta los resultados del Balance Mundial (Global Stocktake o GST), una evaluación que se realiza cada cinco años para medir los avances colectivos frente a los objetivos del Acuerdo de París. Las NDC 3.0, la tercera generación de contribuciones nacionales, deben tener en cuenta los resultados del primer Balance Mundial, concluido en 2023, y reflejar una mayor ambición que las anteriores, tal como recuerda la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).
Según la CMNUCC, este balance mundial es “como un inventario”. “Al evaluar en qué punto se encuentra el mundo en lo que respecta al cumplimiento de los objetivos del Acuerdo de París y utilizar sus aportaciones, el balance puede ayudar a los responsables políticos y a las partes interesadas a reforzar sus políticas y compromisos climáticos en su próxima ronda de NDC, allanando el camino para una acción acelerada”, asegura la entidad.
¿Cómo se evalúa si una NDC es suficiente?
Para saber si los planes climáticos son los adecuados, la CMNUCC y el PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Medioambiente) comparan el impacto de todas las NDC con la meta del Acuerdo de París: mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de los 2°C y proseguir los esfuerzos para limitarlo a 1,5°C respecto a los niveles preindustriales. Este es el umbral de calentamiento que la comunidad científica y los líderes mundiales determinaron como límite crítico para evitar las consecuencias más graves e irreversibles del cambio climático.
La evaluación de los expertos muestra un avance real, pero aún insuficiente, como recoge el análisis elaborado por BBVA Research:
- Lo que se está haciendo: con las políticas actuales, el planeta se encamina a un calentamiento de unos 2,8 °C a finales de siglo (frente a los 3,7 °C proyectados en 2015).
- Lo que se ha prometido: si los países cumplieran al 100% todos los compromisos escritos en sus NDC, el aumento se reduciría a entre 2,3°C y 2,5°C.
- Lo que exige la ciencia: Para garantizar un planeta habitable, la ciencia subraya la necesidad de limitar el calentamiento a 1,5°C para reducir los riesgos e impactos más graves del cambio climático.
Para la profesora de Relaciones Internacionales, “es muy difícil evaluar las NDC precisamente porque son tan flexibles que muchas de ellas no son comparables fácilmente”. Esto se debe a que utilizan años base diferentes, objetivos distintos y algunos incluyen grados de condicionalidad. Aun así, Ruiz destaca que hay organizaciones, como Climate Action Tracker, que calculan si las NDC individuales son acordes a lo que se esperaría de un país, según sus contribuciones históricas de GEI o su capacidad económica.
¿Por qué las NDC serán uno de los temas a abordar en la COP31?
La COP31 de Antalya (Turquía) situará la ejecución práctica de las NDC en el centro del debate. La prioridad central de la presidencia dual (Turquía y Australia) es pasar de los anuncios a la entrega creíble de resultados. Julián Cubero, economista líder del Clúster de Economía del Cambio Climático de BBVA Research, señala que “la COP31 debería significar el paso de los compromisos a la ejecución. El reto no es sumar nuevas iniciativas, sino conseguir que los objetivos cuenten con medidas concretas, financiación y mecanismos que permitan evaluar sus resultados”.
Según el análisis de la experta de la Universidad Complutense de Madrid, en la COP31, “la presidencia turca quiere centrarse en la implementación de las NDC y en cómo reducir la brecha entre los compromisos adoptados y los resultados reales”. Para lograrlo, ha creado el Climate Implementation Bridge, una iniciativa para ayudar a los países a encontrar financiación que les permita implementar sus objetivos.
¿Y si las NDC actuales no son suficientes para frenar el cambio climático?
Si las NDC no elevan la ambición ni cierran el déficit de ejecución, la temperatura podría superar fácilmente los límites de seguridad. Esto agudizará los impactos en ecosistemas, la seguridad alimentaria y las economías. Al aumentar la exigencia mitigadora, las naciones afrontan costes de transición. El análisis de BBVA Research indica que medidas como el encarecimiento de combustibles fósiles o los impuestos al carbono pueden frenar el crecimiento a corto plazo y de modo transitorio. Sin embargo, un estudio del Banco Central Europeo (BCE) de Broeders y Mongelli, advierte que retrasar la acción climática no evita esos costes, sino que eleva los riesgos físicos y de transición y puede imponer un ajuste futuro más drástico.
Para asegurar que las iniciativas tengan impacto real, BBVA Research propone evaluarlas con un cuadro de mando (‘Implementation-grade Scorecard’) sobre los cinco criterios que deben cumplir los objetivos:
- Medibles: metas cuantificadas con plazos definidos.
- Ejecutables: instrumentos, proyectos e instituciones responsables asignados.
- Financiados: fuentes de fondos y vías de bancabilidad concretadas.
- Con rendición de cuentas: indicadores públicos integrados en la transparencia.
- Coherentes con el clima: garantizar que el avance hacia una economía más limpia desplace a los combustibles fósiles.
Preguntas frecuentes sobre las NDC
¿Son obligatorios los compromisos climáticos de las NDC?
Los países firmantes del Acuerdo de París están obligados a preparar, comunicar y mantener sus contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC), pero no a alcanzar exactamente todos sus objetivos cuantificados. Cada nueva contribución debe reflejar una progresión respecto a la anterior y la máxima ambición posible.
¿Qué diferencia hay entre una NDC condicional y una incondicional?
Una NDC puede incluir objetivos incondicionales, que el país prevé cumplir con sus propios recursos, y objetivos condicionales, cuya ejecución depende de recibir apoyo externo, especialmente financiación. Esta distinción permite identificar qué medidas climáticas requieren cooperación internacional.
¿Qué son las NDC 3.0 y qué objetivos incluyen?
Las NDC 3.0 son la tercera generación de contribuciones climáticas nacionales previstas en el marco del Acuerdo de París. Incorporan metas con horizonte a 2035 y deben tener en cuenta los resultados del primer Balance Mundial, concluido en 2023, para aumentar la ambición climática.
¿Qué relación existe entre las NDC y el Balance Mundial del Acuerdo de París?
El Balance Mundial evalúa cada cinco años los avances colectivos frente a los objetivos del Acuerdo de París. Sus resultados sirven de referencia para que los países revisen sus NDC, identifiquen las diferencias entre los compromisos y los resultados y refuercen sus medidas climáticas.
¿Por qué es difícil comparar las NDC de diferentes países?
Las NDC no siguen un formato completamente uniforme. Los países pueden utilizar distintos años de referencia, establecer objetivos de reducción de emisiones diferentes e incluir compromisos sujetos a financiación externa. Estas diferencias dificultan comparar directamente su ambición y sus resultados.
¿Qué medidas permiten comprobar si una NDC se está cumpliendo?
Según el enfoque de evaluación propuesto por BBVA Research, los compromisos climáticos deben contar con metas medibles, instrumentos de ejecución, financiación identificada, indicadores públicos de seguimiento y coherencia con la transición hacia una economía menos dependiente de los combustibles fósiles.