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COP31 20 oct 2026

Seis desafíos clave para acelerar la transición climática: la visión de BBVA ante la COP31

Pasar de la ambición a la acción en materia climática es posible. De cara a la COP31, BBVA ha resumido este reto en torno a seis grandes desafíos alineados con algunas de las temáticas de la Agenda de Acción de la Presidencia de la cumbre del clima: financiar la electrificación y la infraestructura sostenible a escala; lograr que las tecnologías limpias (‘cleantech’) sean  financiables; apoyar la sostenibilidad a lo largo de toda la cadena de valor; promover la resiliencia, preservación y regeneración del capital natural; impulsar que la sostenibilidad sea inclusiva; y contribuir con un sistema financiero sostenible.

Del 9 al 20 de noviembre en Antalya, Turquía, se celebrará la 31 edición de la cumbre del clima de Naciones Unidas.  A la espera de la publicación de la agenda oficial de las negociaciones, la COP31 –en la que BBVA participa como banco global– se plantea ya desde la Presidencia como ‘la cumbre de la implementación’.

En este sentido, BBVA se alinea con ese planteamiento de “pasar de la ambición a la acción en materia climática para impulsar los objetivos establecidos en el Acuerdo de París”, afirma Antoni Ballabriga, director global de Inteligencia en Sostenibilidad de BBVA.  Así lo recoge también su servicio de estudios, BBVA Research, en el informe ‘COP31: From Commitments to Credible Delivery’: “La COP debe convertir los compromisos climáticos en medidas concretas y verificables”. Y no solo eso: el economista jefe de cambio climático de BBVA Research, Julián Cubero asegura que “la financiación será la prueba ácida de los acuerdos”.

Unos acuerdos que en la COP29 se establecieron en la movilización de al menos 300.000 millones de dólares anuales para 2035 para los países en desarrollo,  y una meta más amplia de movilización de 1,3 billones procedentes de fuentes públicas y privadas . Teniendo en cuenta estas cifras, Cubero señala que son necesarios “hitos intermedios, garantías de su cumplimiento, instrumentos y mejores condiciones de acceso que faciliten la participación privada”.

) Seis desafíos clave para acelerar la transición climática: la visión de BBVA ante la COP31

Para acelerar la transición climática, BBVA apuesta por trabajar en torno a seis líneas (que a la vez son desafíos) que permitirán dar un impulso a los compromisos adquiridos en París para su materialización.

  1. Financiar la electrificación y la infraestructura sostenible a escala.
  2. Lograr que las ‘cleantech’ sean financiables.
  3. Apoyar la sostenibilidad a lo largo de las cadenas de valor.
  4. Promover resiliencia, preservación y regeneración del capital natural.
  5. Impulsar una sostenibilidad para todas las personas.
  6. Contribuir a un sistema financiero sostenible.

Financiar la electrificación y la infraestructura sostenible a escala

Una de las claves para tangibilizar la ambición climática reside “en contar con sistemas de energía más limpios, redes eléctricas modernas e inteligentes, almacenamiento para un mayor aprovechamiento de las energías renovables, transporte sostenible, edificios energéticamente eficientes, gestión del agua optimizada y ciudades resilientes que mitiguen los impactos del cambio climático”, asegura Ballabriga.

La Agenda de Acción de la COP31 sitúa la electrificación como uno de los 10 puntos esenciales y con un objetivo concreto: que el 35% de la demanda de energía a nivel global se cubra a través de la electricidad en 2035, frente al 20% actual. También incluye la promoción de infraestructuras resilientes al cambio climático y la reducción de emisiones de edificios, entre otros ejes prioritarios.

Lograr que las ‘cleantech’ sean financiables

El despliegue de soluciones ya maduras es insuficiente para reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera. Al menos así lo cree el director global de Inteligencia en Sostenibilidad de BBVA.  Por ello, afirma que “es necesario que las tecnologías limpias sean comercialmente viables” para cubrir la demanda que requiere la próxima fase de la transición.

La Presidencia de la COP31 ha establecido entre sus prioridades el impulsar tecnologías  como el almacenamiento, el hidrógeno, los combustibles alternativos, la geotermia, la captura de carbono o los procesos industriales circulares para descarbonizar los sectores con mayores emisiones.

“En este sentido, los bancos podemos acelerar este proceso ayudando a cerrar la brecha entre la innovación y la inversión. Esto supone estructurar la financiación, compartir riesgos y conectar a los clientes con el capital público-privado. También mediante el apoyo a los proyectos conocidos como ‘First-of-a-kind’”,  indica Ballabriga. Es decir: proyectos de una ‘cleantech’ que se implementan en condiciones reales y a escala comercial.

Apoyar la sostenibilidad a lo largo de las cadenas de valor

Las cadenas de suministro juegan un papel fundamental en la descarbonización. Por este motivo, “es necesario que las empresas impliquen a proveedores, clientes y socios industriales para alcanzar sus objetivos de reducción de emisiones”, señala.  Esta visión, alineada con las prioridades de la Presidencia de la COP31, busca impulsar cadenas de valor más transparentes, resilientes y circulares que reduzcan las emisiones y los residuos, fortalezcan a las pymes y generen nuevas oportunidades de inversión.

En ese sentido, la experiencia de BBVA en la implantación de un modelo de evaluación de sostenibilidad de proveedores ha sido recientemente seleccionada como caso de estudio para la UN Academy, la plataforma global de aprendizaje empresarial del Pacto Mundial de Naciones Unidas. En 2025, BBVA evaluó a 5.200 proveedores a través de dicho modelo, frente a los 4.600 de 2024.

) Seis desafíos clave para acelerar la transición climática: la visión de BBVA ante la COP31

Promover resiliencia, preservación y regeneración del capital natural

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), se  estima que los países en desarrollo necesitarán entre 310.000 y 365.000 millones de dólares anuales hasta 2035 (26.000 millones movilizados en 2023) para mitigar el impacto que el cambio climático produce en los ecosistemas, las comunidades, las empresas y las infraestructuras. En este contexto, “los bancos desempeñan un papel clave financiando la adaptación e integrando el análisis de riesgos físicos, la gestión del agua, la biodiversidad, la agricultura, ciudades resilientes y otras soluciones basadas en la naturaleza para fortalecer la resiliencia de los territorios”, subraya Ballabriga. Un ejemplo  de este tipo de soluciones, en este caso relacionadas con los recursos hídricos, es el  el bono azul que BBVA lanzó con IFC en Colombia.

Impulsar una sostenibilidad para todas las personas

BBVA considera que una transición exitosa debe ser inclusiva. Y para lograrlo, “debe apoyar a hogares, pymes, mujeres emprendedoras, comunidades rurales, migrantes, trabajadores y regiones especialmente expuestas a los riesgos físicos y de transición”, según Ballabriga.  El Sexto Informe de Evaluación del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) ya destacaba en 2023 que priorizar la equidad, la justicia climática y social, la inclusión y los procesos de transición justa puede favorecer una adaptación y una mitigación ambiciosas y un desarrollo resiliente al clima.

Contribuir a un sistema financiero sostenible

Para el director global de Inteligencia en Sostenibilidad de BBVA, “la implementación climática requiere un sistema financiero capaz de movilizar capital a mayor escala, con mejores instrumentos y en los mercados donde la financiación más se necesita”. Con el objetivo acordado en la 29ª cumbre del clima de triplicar la financiación climática para los países en desarrollo hasta 300.000 millones de dólares anuales en 2035 –y el llamamiento a movilizar 1,3 billones de dólares anuales procedentes de fuentes públicas y privadas– este desafío sitúa a la financiación en el centro de la implementación del Acuerdo de París. 

También se ajusta al enfoque de la Presidencia de la COP31 en el diseño de financiación, carteras de proyectos invertibles y mecanismos de entrega prácticos. En concreto, la Agenda de Acción incluye la iniciativa ‘Puente para la implementación climática’ (‘Climate Implementation Bridge’, CIB por sus siglas en inglés). Su objetivo es ser un nexo entre los compromisos climáticos de los países – recogidos en sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC) – y la acción. Es decir: ayudar a transformar esos compromisos en proyectos concretos, viables y capaces de atraer financiación de los bancos, los fondos climáticos o el sector privado, para acelerar su ejecución.

En este sentido, BBVA lo tiene claro: “los bancos pueden acelerar la transición mediante financiación de la transición, financiación mixta (‘blended finance’), bonos sostenibles, estructuras de distribución de riesgos y el acompañamiento a los planes de transición de sus clientes, contribuyendo también a impulsar una nueva arquitectura financiera, especialmente en las economías emergentes”.